Excélsior
Aunque anhela jugar en algún equipo grande de Europa, el defensa mexicano no tiene prisa por firmar. Hoy disfruta de su bicampeonato en Holanda mientras espera alguna oferta que le permita salir.
México.- Carlos Salcido se ofreció como el escudo del PSV Eindhoven. Este segundo título tiene un sabor mágico entonces. "Hablaron con nosotros al principio y nos dijeron que los latinos teníamos que sacar la cara, puesto que se iban a marchar Phillip Cocu, Michael Reiziger y Patrick Kluivert, nos dieron más responsabilidad y lo logramos", dice el oriundo de Ocotlán, Jalisco, quien asegura que no sabe nada de holandés, más que derecha e izquierda, y que a pesar de todo, se entiende con una defensa cosmopolita.

Tanto ruido tiene el PSV alrededor de él que parece inminente su salida. Aunque su anterior técnico, Ronald Koeman, le pretendió en el Valencia, es muy factible su pase al Chelsea.

"No hay nada hasta ahora. He hablado con el presidente Jan Reker, quien personalmente me ha dicho que no quiere que me vaya. Tengo contrato hasta el 2012, antes de que pase algo, pero no sólo pienso en el Valencia, sino en cualquier equipo grande", dice antes que la risa le corte la respiración. Y es que su promotor, Eduardo Hernández, viajará en próximos días a Londres para revisar el caso, pues el Chelsea tiene en su poder una cuarta parte de la carta del jugador.

Mientras esas noticias le llegan, en Carlos Salcido retumban los gritos por el campeonato obtenido, con un equipo
que hila su cuarta charola de plata y que a pesar de la salida de su técnico, supo mantener los pies y la cabeza en su lugar, lleno de físico y carácter, de credibilidad y liderazgo, tan narcisistas que se han convertido en el único en Holanda,
relegando de forma brusca al Ajax.

"Aquí es lindo todo, a pesar de que echó mucho de menos el calor de la gente en México. Pero tengo todo cerca, a cinco minutos mi casa del estadio y varios lugares más. Lo que sí no he visto son muebles con la calidad de Ocotlán", recuerda, pues su infancia la pasó en la carpintería de su padre.

"Estoy feliz. Lo que nunca pude hacer en México aquí lo vine a lograr. Creo que era parte de mi destino. Se fue Koeman y entró Sef Vergoosen; no es que dudara, sino que hubo un poco de problemas en el club, pues era interino.

Desde que tomó al equipo en enero perdimos nada más un juego en la Liga. Gracias a Dios el equipo se acopló a su idea y podemos disfrutar el presente. "Ojalá y se forme una dinastía en el PSV, con el bicampeonato seguimos fortaleciendo la historia, por mí que sean muchos más mientras viva aquí.

No ha sido fácil, la defensa es toda internacional y dentro de la cancha se habla el holandés, cuando tengo que reclamar algo viene lo complicado porque no me entienden, sólo me
miran enojado, creo que hasta mentadas se me salen", dice con un reluciente buen humor al llegar al edificio donde vive y ser recibido por su hija pequeña junto a su familia que está acoplada al ritmo de vida, aunque si es necesario compra la leche a señas con tal de darse a entender.

En lo futbolístico fue un año apoteósico para el mexicano, incluso, en varias ocasiones, la ausencia del belga Timmy Simons, le legó la capitanía. "Este equipo me ha brindado satisfacciones muy grandes como el gafete de segundo capitán, es una responsabilidad enorme de la que es difícil expresar un sentimiento.

"También jugar Clásicos contra el Ajax porque la afición nos exige mucho. No es lo mismo, no te voy a mentir, jugar el América- Chivas es diferente, pero estar en el camión dando el paseo por la ciudad y tomando de todo, champaña o cerveza, tampoco lo cambio".