El saldo de muertos del fuerte terremoto que azotó el sudoeste de China el lunes se acerca a los 10.000,
informo la mañana del martes la agencia oficial Nueva China. El último balance de las víctimas del terremoto era de más de 8.700 muertos en el oeste del país, principalmente en la provincia de Sichuán (sudoeste), pero también en las provincias vecinas. El sismo, calificado el lunes mismo de "desastre mayor" por el primer ministro Wen Jiabao, tuvo una magnitud de 7,8 grados en la escala de Richter y afectó a zonas densamente pobladas de Sichuán. "La situación es más grave de lo que habíamos calculado anteriormente y necesitamos más gente aquí para que ayuden", declaró Wen por la noche, hablando desde el cuartel general de socorro en la ciudad de Dujiangyan, en Sichuán, a unos 100 km del epicentro. Según la agencia estatal, el sismo del lunes es el peor desde el que sufrió Tangshan (noreste), en 1976, que dejó más de 240.000 muertos, según cifras oficiales, aunque expertos occidentales hablaban de 700.000 muertos. El balance de la catástrofe del lunes podría agravarse a medida que los socorristas se acerquen al epicentro del sismo, Wenchuán (Sichuán), punto inaccesible por el momento. En esta zona montañosa, las vías de comunicación han quedado bloqueadas por la caída de rocas.
"Vi numerosas casas desplomadas y hay rocas caídas de la montaña a lo largo de la carretera", declaró el jefe de una unidad de policía que progresa a pie hacia Wenchuan, quien fue contactado por teléfono satelital por la noche. En Dujiangyan, los socorristas seguían sacando nuevos cuerpos de los escombros de una escuela, en tanto que los responsables del colegio de Xiang'e estimaron que menos de 100 de los 420 niños que estaban en el establecimiento habrían sobrevivido al hundimiento de la escuela, según Nueva China.