Miguel Jiménez/El País
EU está saliendo a flote gracias a las ingentes ayudas públicas y la mejora de las condiciones financieras, que vienen acompañadas por el tirón de la demanda de países emergentes y la estabilización del mercado de la vivienda.
Madrid, España.- "Preparando la salida". Así titula la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) su último informe de perspectivas económicas publicado hoy. El anterior hablaba de la luz al final del túnel, así que el tren de la recuperación sigue avanzando. La velocidad, sin embargo, es diferente en cada país. La zona euro se mueve como un tren de mercancías, a ritmo lento (y con España en los vagones de cola). Japón, y sobre todo Estados Unidos, aspiran a subirse al TALGO. El AVE o los trenes bala están reservados para los países emergentes, justo los que no están en la OCDE.

Para el conjunto de los países desarrollados, la previsión de la OCDE es un crecimiento del 1,9% en 2010 y del 2,5% en 2011. Estados Unidos mostrará su dinamismo superando esas tasas en los dos años (el 2,5% y el 2,8%). Japón se quedará ligeramente rezagado (1,8% y 2%), mientras que la zona euro tendrá una recuperación más lenta y penosa (0,9% y 1,7%).

EU está saliendo a flote gracias a las ingentes ayudas públicas y la mejora de las condiciones financieras, que vienen acompañadas por el tirón de la demanda de países emergentes y la estabilización del mercado de la vivienda. La zona euro se beneficiaría de impulsos similares a la estadounidense, pero la OCDE cree que programas que han protegido el empleo (como el tiempo parcial subvencionado alemán) pueden convertirse ahora en rémora para que la recuperación sea creadora de empleo. Con un paro que seguirá subiendo hasta finales de 2010 o principios de 2011, es probable que la confianza de los hogares siga siendo baja y lastre la recuperación, razona la OCDE. Japón se beneficia de la reactivación del comercio internacional y de la fortaleza de las economías asiáticas emergentes, pero la debilidad de su demanda interna le impedirá acelerar y crear empleo de forma sustancial. Con ello, la deflación persistirá, según el organismo.

Llegados a este punto, la conclusión de la OCDE es que los esfuerzos "sin precedentes" en política económica han tenido éxito a la hora de limitar la severidad de la crisis y de impulsar la recuperación en un grado que era casi inimaginable hace apenas seis meses. Ahora toca planear las estrategias de salida, la forma de retirar el estímulo fiscal y monetario a la economía sin abortar la recuperación. La OCDE cree que esa retirada debe ser muy gradual y que seguirá haciendo falta mucha intervención pública para recobrar la estabilidad macroeconómica, un crecimiento sano y un bajo desempleo.