Brenda Delabra / Vanguardia
Saltillo, Coah.- Los Lobos están sentados en un banco de dinamita, la cual está a punto de estallar si el despertar de La Jauría no se da en esta semana, pues tienen ya un vergonzoso récord de 10-16, pues anoche a pesar del esfuerzo cayeron ante los Halcones de Xalapa 84-89.
A pesar de recibir los emplumados que marchan con paso triunfador al tener 21 triunfos y sólo cinco derrotas en la temporada, los Lobos no se achicaron y dieron guerra al equipo veracruzano, que se defendió en el tablero con Víctor Avila y Víctor Mariscal.

Buena estrategia

Eduardo Cadillac planteó un buen juego defensivo, que funcionó por lo menos los primeros seis minutos de juego, ya que los cartones marcaban un virtual empate a 13 puntos por bando, mismos que fueron desplazados por Xalapa ante con la contundencia de Víctor Mariscal y dos tiros fallos de Tim Parham a 47 de culminar el reloj.

Para el segundo cuarto la quintilla de el "Tola" hizo lo suyo, logrando remontar el marcador 32-28 con cuatro minutos de juego, pero poco duró el gusto para los saltillenses pues la reacción de los Halcones fue rápida y basta al sacar de tiro en tiro 10 puntos y con ello ampliar la ventaja 41-51.

En el segundo juego al frente de los auriazules, Cadillac sostuvo una rotación funcional para el tercer episodio, sin embargo Xalapa hizo de las suyas y conservó la delantera debido a que Lobos no concretó varios tiros, en particular de Héctor Garza cuando parecía que los visitantes le pegarían más duro a los cánidos Sergio Sánchez afinó puntería y con un triple puso presión ante el 62-69.

La moneda estaba en el aire y aún faltaban 10 minutos por jugar, Lobos sabía que era la oportunidad de salir de la mala racha por lo que Héctor Garza abrió el periodo con un triple que puso de pie a la afición y enseguida Sergio Sánchez encestó uno más que desató el coro de ¡Lobos, Lobos!, con el 68-69.

El resto del encuentro la lucha estuvo más cerrada, pero Xalapa aprovechó espacios, además de tres tiros de larga distancia, Víctor Mariscal rompió el 73-73 y de ahí su equipo tomó confianza y acabó con el sueño de triunfo de los Lobos.