El 22 de julio se celebrarán ni más ni menos que 75 años de la muerte de Dillinger, quien junto con personajes del mundo criminal como la pareja Bonnie and Clyde se erigió en su época en toda una celebridad que gozó de la simpatía del público, las portadas de los periódicos y la pesadilla del FBI
Nueva York.- Con una pistola presumiblemente de madera, consiguió escapar de una cárcel de Indiana. Algunos de sus amigos lo liberaron de una celda donde acabaron encerrando a la mujer del sheriff. Convertido en un icono popular durante la Gran Depresión, y abatido a tiros por el Buró Federal de Investigaciones (FBI) de Estados Unidos con sólo 31 años: era el famoso atracador de bancos John Dillinger.

Su fama incluso lo ha vuelto a sacar a la luz mediática, tras la decisión del realizador de Michael Mann (autor de cintas como "Heat" o "Collateral") de llevar a la gran pantalla la vida del famoso gángster, en un filme protagonizado por Johnny Depp, "Public Enemies".

Para Mann, Dillinger se convirtió en los años 30 en un "fuera de la ley" al estilo de una "gran estrella de rock", y capaz de manipular a los medios y conseguir que la gente "no le delatara", explicó el realizador a la prensa.

Por un lado, el público aplaudía sus hazañas, primero por la baja violencia de sus atracos, y porque lo veían como un ladrón justiciero: alguien que robaba a unos odiados bancos que se ganaron la mala fama a pulso en plena Gran Depresión.

Por otro, era una pesadilla para el FBI, más de una vez ridiculizado por la prensa por no poder hacerse con Dillinger y su banda. Tal como explica el propio FBI en su página web, Dillinger y "su violenta banda aterrorizaron el Medio Oeste, matando diez hombres, hiriendo a otros siete, robando bancos y arsenal de la policía".

Dillinger, nacido el 22 de junio de 1903 en Indianápolis, provenía de una familia de clase media. Su padre era propietario de un tienda de comestibles. Su madre moriría cuando él sólo tenía tres años. Precisamente una tienda de comestibles fue el escenario escogido por Dillinger para realizar su primer atraco.

Tras dejar la escuela, alistarse en la Marina y abandonarla en poco tiempo, se casó con una jovencita de tan sólo 16 años, Bery Ethel Hovious, en 1924. Ese mismo año, y con un Dillinger con problemas para encontrar trabajo, un amigo le animó a asaltar a un conocido tendero, un intento que costó la cárcel a ambos.

Dillinger estuvo condenado a nueve años de prisión, donde se convirtió en todo un héroe del béisbol por su talento para jugar. La cárcel fue un campo de entrenamiento para aprender todas las estratagemas para robar bancos.

Ya en 1933, tras cumplir una condena de ocho años y medio, Dillinger empezaría su historial de delitos graves, que lo catapultarían a la fama.

Atracos, arrestos y escapadas notorias serían una constante durante esa época.

Uno de los momentos más relevantes fue cuando lo encerraron en la cárcel de Crown Point, en Indiana, para ser juzgado por el asesinato del policía O'Malley, muerto en el tiroteo del robo al Banco Este de Chicago.

Dillinger logró escaparse usando una pistola de madera tallada por él, según diría, provocando que la sheriff que lo custodiaba, Lillian Holley, fuera el hazmerreír de la opinión pública.

El delincuente escapó con el auto de la sheriff pero, a pesar de poder huir, cometió el error de cruzar la línea estatal divisoria de Indiana-Illinois en el coche robado, violando así una ley federal e involucrando al FBI en su captura.

Los robos a bancos continuaron con el FBI persiguiéndole sin suerte hasta el momento final, que llegó en julio de 1934. Algo que fue posible sólo con la ayuda de la propietaria de un burdel original de Rumanía y amiga de Dillinger, Anna Sager, que enfrentaba cargos de deportación.

En Chicago, el 22 de julio de 1934, tras ver una película de gángsters protagonizada por Clark Gable, Dillinger salió del recinto junto con su novia, Polly Hamilton, y Sager, cuando fue acorralado. Al intentar ecapar, fue abatido a tiros y muerto.

"Ahora es (el presidente Barack) Obama quien asalta bancos", dijo el realizador Michael Mann. "Ahora tenemos un líder astuto capaz de ver el espectro entero del problema y el peligro y la disparidad existente entre los muy ricos y los que no tiene nada", añadió.