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Descarta Fernando Lugo que su gobierno se alinee con el mandatario venezolano y aseguró que su nación buscará su "propio proceso político"
El presidente electo de Paraguay, Fernando Lugo, descartó que su futuro gobierno vaya a alinearse con el mandatario venezolano Hugo Chávez y dijo que su país vivirá su "propio proceso" político.

En entrevista con Notimex, el ex obispo católico aseveró que "no nos asustan las diferencias, nosotros vamos a hacer nuestro propio proceso manteniendo y fortaleciendo nuestra propia identidad y abiertos a conversar y dialogar con todos".

Reveló, sin embargo, que "de corazón yo creo que estamos más cercanos de Montevideo, de Uruguay, que quiere hacer un gobierno diferenciado. Uruguay tiene un proceso parecido al nuestro, tiene la creación del Frente Amplio, un grupo amplio de partidos políticos".

Indicó que el Frente Amplio uruguayo "llegó en 30 años al poder, nosotros, en cambio, cometimos la osadía de ser gobierno en la Alianza Patriótica para el Cambio después de ocho meses. Nos hemos demorado ocho meses en la creación de esta alianza".

Lugo, que ganó los comicios de abril pasado con 40.8 por ciento de los votos, dijo respecto a las semejanzas con el proceso uruguayo que "también nos parecemos mucho en las asimetrías que sentimos en el Mercosur. Uruguay y Paraguay tienen cosas en común muy grandes".

"Pero también admiramos al gobierno de Chile, su crecimiento económico, su seguridad jurídica, lo mismo de Brasil, con sus grandes programas, como `Hambre Cero', se fueron dando respuestas, pero Paraguay tiene que hacer su propio proceso", enfatizó.

El próximo mandatario paraguayo precisó que este país sudamericano "tiene que dar soluciones creativas a problemas antiguos y yo creo que hoy existe una gran solidaridad internacional con Paraguay, la cual queremos administrar honestamente".

Subrayó que "Paraguay tiene que hacer el proceso paraguayo y a la paraguaya porque son realidades diferentes (respecto de otros países de la región), es una realidad que está saliendo de 61 años de dominio de un partido hegemónico que se identificó con el Estado".

Lugo puntualizó que "vamos a establecer relaciones como país soberano e independiente, con una cultura bien identificada y fortalecida, por eso vamos a tener nuestro propio proceso, no queremos grandes radicalizaciones ni grandes polarizaciones".

Planteó que el "cambio real" en Paraguay tras los 61 años de régimen del Partido Colorado, que concluirán con la asunción del gobernante electo el 15 de agosto próximo, "tiene que ser hecho con participación ciudadana".

"Si hay alguien que ganó aquí en Paraguay, independiente de Fernando Lugo y de (el candidato a vicepresidente) Federico Franco y de la Alianza, es la ciudadanía paraguaya, que se puso a la altura de los acontecimientos democráticos del continente", apuntó.

Señaló que "Paraguay no puede esperar más. Yo creo que la prueba de fuego (para su gobierno) será el programa de los 100 días y ahí se va a notar la diferencia. Una política basada en el clientelismo, en el prebendarismo, va a terminar, queremos gobernar para todos".

El futuro presidente descartó que en su gobierno vayan a surgir exclusiones, odios o revanchismos contra el Partido Colorado tras sus seis décadas en el poder porque desean que Paraguay "vuelva a ser de todos los paraguayos sin exclusiones".

Lugo indicó respecto de las primeras medidas que tendrá su gobierno que "pensamos en los indígenas porque son el pueblo originario del país, los genuinos dueños de la tierra que, sin embargo, no tienen tierra. Mi sueño es que ningún indígena muera más de hambre".

Además, "Paraguay no seguirá siendo conocida por su corrupción porque desde el primer día habrá una lucha frontal contra la corrupción y sus focos. Ese es nuestro gran desafío, nosotros queremos un país diferente, soñamos un país diferente".