EL UNIVERSAL
México, D.F. .- Si a alguien se le debe agradecer que Diego Luna sea actor, sin duda es a su papá Alejandro y a la imaginación del histrión cuando de niño soñaba con mundos ajenos a la realidad.
"Me decidí a ser actor por las ganas de compartir el mundo de mi papá (escenógrafo de carrera). Me sentía como un adulto antes de tiempo. Me gustaba tener una vida más orgánica, tener un espacio donde había más fantasías, porque era más divertido lo que me pasaba tras bambalinas que en la vida real. Viví cosas maravillosas yendo al teatro con mi papá.

"Yo era muy mentiroso de chavito; me encantaba aderezar las historias con más drama y tensión. Necesitaba contar historias."

Esto lo dijo Luna en charla que sostuvo con el público, en general estudiantes, de actuación de la "Casa Azul" de Argos.

Y es que el protagonista de El búfalo de la noche insistió que para él era una necesidad meterse en la vida de otros personajes, a través de la actuación.

Enfatizo que la actuación es el ensueño de los huérfanos, esto aparentemente ante la pérdida de su mamá cuando él era un niño.

"Mientras unos pintaban, algunos necesitábamos adueñarnos de la vida de otras personas.

"La actuación siempre fue un lugar en donde yo me hallaba libre, creo que ésta, más que otras disciplinas, es el sueño de los huérfanos, ya que de un día a otro tienes familia con la que compartes ciertas pasiones... esta profesión es de mucha soledad, porque vives al extremo con intensidad", indicó Luna, quien recordó que desde niño, yendo al teatro, admiró a Damián Alcázar y Daniel Jimenez Cacho.

También, el cofundador de Canana Films (al lado de Gael García) se reconoció como un niño insoportable. A sus 15 años descubrió que a partir de entonces tendría personajes más densos.

"De niño me sentía tocado por los dioses. Mientras yo contaba anécdotas de Gímenez Cacho, otros compañeros (de escuela) hablaban de sus vacaciones... a esa edad me di cuenta que la competencia (entre actores) empezaba a crecer, que era más fuerte", contó el histrión, con poco más de 20 años de carrera ante más de 130 asistentes en "Casa Azul".

En la búsqueda constante

Nuevamente, el actor de La Terminal y de telenovelas como El abuelo y yo, mencionó la importancia que tiene el que cada actor "invente su propia chamba", siempre y cuando estén preparados.

"La vida del actor no es estar esperando una llamada telefónica para que le den trabajo. Ser actor es entender la dramaturgia, la dirección, la escenografía y todo; entonces sólo así incluso tú te puedes contratar a ti mismo y crear tus propios proyectos", señaló el también director de cine.

Sugirió también la existencia de una norma entre actores para que estos no acepten cualquier tipo de proyecto, como por ejemplo en la televisión.