Notimex
Muy lejos de los reflectores por la conmemoración del 203 aniversario del natalicio de Benito Juárez, Gilberto Ramírez Juárez es considerado el último descendiente vivo del Benemérito de las Américas en la Sierra Norte de Oaxaca.
Guelatao, Oax.- De complexión menuda y tez morena, el hombre observa a lo lejos de la plaza municipal los últimos preparativos para la ceremonia en honor a Juárez, el mismo quien fuera tatarabuelo de doña María Juárez, su madre.

'Soy el último de esa línea directa de los Juárez que vive aquí en la Sierra', asegura don Gilberto, al explicar que existen otras dos personas más, sus hermanos, que al igual que él son choznos, es decir, en la descendencia genealógica son los hijos de los tataranietos.

No obstante, señaló, hace muchos años -ya olvidó cuántos-, ellos decidieron sumarse a la larga lista de emigrantes que decidieron probar mejor suerte en Estados Unidos.

De ellos, dijo, poco sabe. Hace mucho uno de ellos le llamó por teléfono, pero olvidó ya la ciudad donde le dijo que radicaba, y ni se diga del número telefónico en el cual contactarlo.

Sin embargo, uno de los olvidos más grandes lo padece de las autoridades, quienes en fechas como esta pasan por alto el extenderle una invitación o una mínima cortesía para asistir a las ceremonias en honor del tatarabuelo de su madre.

'Hace mucho no nos invitan, incluso hasta antes del 84 u 85, el gobierno le daba una pensión a mi madre por ser descendiente directo, pero cuando murió -por esas fechas-, sólo enviaron un apoyo para su entierro y no supimos más', relató.

En tanto, agregó orgulloso, luego de pasar por una regiduría en el ayuntamiento de Guelatao -hace muchos años-, decidió dedicarse de lleno a producir cuentos de niños para Stereo Comunal, una de las dos estaciones que existen en la Sierra Norte.

Con entusiasmo, aseguró que es una de sus mayores pasiones, ya que relatar cuentos a los niños ajenos es muy satisfactorio para él, dado que el destino le negó la posibilidad de tener los suyos.

Son cerca de las 10:30 horas, la ceremonia en honor al Benemérito de las Américas está por comenzar.

Apenas da unos pasos adelante para darle un último vistazo a la plaza, y el chozno de don Benito Juárez se repliega hacia el museo de Guelatao, donde luce ajeno, distante y donde, sin embargo, accede 'posar para la eternidad' junto al busto del ex presidente de México