Sergio Castillo
Expertos en conservación patrimonial realizaron un recorrido por este lugar histórico y coincidieron en que se percibe un trabajo sin integración, que obedece a caprichos y no a razonamientos de estética y funcionalidad .
Cuando niño, Norberto de León acostumbraba salir todos los domingos al paseo del medio día que las familias saltillenses realizaban entre los frondosos y espesos jardines de la Alameda Zaragoza. Recuerda que si cortaba una flor, sólo una de las miles que se daban entre el bosque urbano, un gendarme le aplicaría una multa de 15 pesos.

A Norberto le tocó disfrutar de una Alameda esplendorosa, digna de orgullo de los saltillenses y admirada por los de fuera. Era un parque porfiriano con jardines simétricos, enmarcado por musas en sus entradas y columnas en las calles laterales que le daban un aire de paseo europeo.

Hoy a Norberto, con 80 años encima, todavía se le ve sentado en alguna banca del parque para descansar y contemplar el paisaje.

Pero dice que ya no es lo mismo, que la Alameda está descuidada, que el piso nuevo de concreto estampado color naranja no le gusta y que la reja de los jardines, apenas instalada el año pasado, se ve fea.

Además le resulta complicado subir las banquetas porque no existen rampas en las esquinas que faciliten su andar.

Los cambios que Norberto percibe son parte de una plan de conservación y restauración de la Alameda Zaragoza. Se trata de 25 proyectos que van desde el saneamiento de árboles y jardines, hasta la instalación de un innovador sistema de fuentes danzantes que será único en el país.

Según la Subdirección de Imagen Urbana y Centro Histórico del municipio, es el plan de rehabilitación más ambicioso e integral que este paseo público jamás haya tenido en sus 172 años de existencia.

A finales de 2007, una primera etapa quedó concluida: se cambió la loseta de cantera rosa instalada hace tres décadas, por una placa de concreto estampado que simula las típicas losetas de barro saltillense; se cubrieron las paredes del Lago República con azulejo; ahí mismo, se instaló un escenario en forma de concha acústica, se colocó un enrejado al rededor de los jardines y se construyeron baños en la parte sur de la Alameda.

Pero las adecuaciones han causado disgusto entre los expertos en conservación patrimonial, quienes piden que se derrumbe el escenario instalado sobre el Lago República y que se funde un Patronato de la Alameda, integrado por el Colegio de Arquitectos, la UAdeC, historiadores, ambientalistas y representantes de la sociedad.

Argumentan que los trabajos realizados, lejos de regresarle dignidad a la Alameda, la ofenden y le restan personalidad.

Los voces de inconformidad van en múltiples direcciones: una concha acustica de tablaroca con vitropiso, que nada tiene que ver con la imagen del lago; un enrejado vencido por la pobreza de su manufactura; concreto estampado que no permite filtración de agua a los jardines y que se ensucia fácilmente; plantación de árboles en sitos donde debe haber setos de troenos y que en el mediano plazo dañarán las banquetas.

Asimismo exigen que se coloque piso de barro original sobre los andadores y se rehabilite la "Fuente Arabe", mejor conocida como "Las Ranas". Que no se construyan más edificios sobre la Alameda y que el parque infantil tenga piso de tierra, arena o pasto, no una placa de concreto.

Hacen un llamado también a que la plantación de árboles y flores se haga en base a los planos de la plantación original, y sugieren que los contenedores de basura sean más funcionales y estéticos, pues los que se han instalado rompen la armonía del lugar. Aquí sus voces.

Hablan los expertos

Armando Flores Salazar, doctor en arquitectura por la Universidad Nacional Autónoma de México y coordinador de varios proyectos de restauración como el del Colegio Civil en el centro de Monterrey, asegura que los elementos añadidos a la Alameda atentan contra su integridad.

Con relación a la implementación de concreto estampado y la instalación del barandal, destaca: "Si esto fuera realmente de barro, porque Saltillo se ha caracterizado por su ladrillo, el uso lo limpia en lugar de ensuciarlo y este material lo ensucia el uso, lo deteriora. Yo juraría que esto tiene más tiempo del que se supone que tiene.

"Una loseta de barro la remuevo, la levanto, hago las correcciones y la vuelvo a poner. Porque esto (el concreto estampado) tengo que tumbarlo y sustituirlo por uno nuevo y no voy a volver a repetir este color, bajo ninguna forma puedo recuperar un color que estoy sustituyendo.

"Es cuestionable el poner un barandal para evitar que la gente tenga acceso, esa es la función del seto vegetal, del seto vivo. Para qué le pongo un elemento adicional si ya lo tengo, es un derroche poner cosas que ya están orientadas con otro elemento natural", asegura el especialista.

En cuanto a la construcción de nuevos edificios dentro del parque, Flores Salazar señala: "La Alameda se debe desbordar hacia afuera y no al revés, que lo que está afuera se apodere de ella. El hecho de que se le vayan sembrando edificios le está restando el uso fundamental de la vocación propia de este lugar.

"Debe haber un diálogo entre las construcciones de la Alameda y su vegetación, vemos cómo este espacio abre un diálogo con las casas de enfrente a través de sus jardines. En el área de juegos se rapó el jardín, cuando realmente los niños deberían de convivir dentro de la naturaleza, en lugar de pavimentar se debió hacer algo más orgánico".

`Ni concha, ni acústica'

Armando Flores actualmente realiza trabajos de restauración en la Casa del Campesino, en el Barrio Antiguo de la vecina ciudad de Monterrey y ha realizado varios estudios sobre la relación entre los habitantes de una comunidad y su acervo arquitectónico.

Asegura que elementos como la "concha acústica" impuesta sobre el Lago República es eso, una imposición anacrónica: "Creo que está fuera de lugar, está resuelta la concha, pero no está resuelto dónde van a estar los espectadores, se deja al accidente, no tiene una justificación, tampoco tiene ninguna característica para que sea acústico, esto tendrá que funcionar con amplificadores de sonido.

"Qué lástima que un elemento postizo sobrepuesto interrumpa un discurso previo de la Alameda, que era observar a la República Mexicana rodeada de agua y que venga un elemento artificioso, impuesto, grotesco a interrumpirlo. Debería desaparecer, deberían de eliminarlo", asegura categórico el arquitecto.

"Esta propuesta de reproducir la república en un parque le corresponde a Saltillo como una primicia, qué lástima que este tipo de intervenciones tan poco fundamentadas venga y dé al traste con algo que es muy importante, que es original.

"Mientras que el lago tiene sentido y se incorpora al paisaje, este platillo volador que aterrizaron aquí los marcianos atenta contra la tradición, contra el diseño, contra la armonía y contra el espíritu del parque.

La concha acústica tapa, niega, es una imposición a partir del capricho, más que a partir del razonamiento.

"El azulejo (que le pusieron a las paredes del lago) es un material con porosidad que genera fácilmente capas de materia orgánica, de bacterias y es un área muy amplia para estarla manteniendo, otra vez no se pensó en la funcionalidad".

Flores Salazar concluye que lugares como la Alameda Zaragoza deben ser tratados con el mismo respeto con el que un nieto debe tratar la casa de sus abuelos.
Por otra parte César Nápoles, presidente del Colegio de Arquitectos de Saltillo, señala que en los trabajos se percibe falta de planeación: "Creemos que no se aprecian, no se sabe realmente si van en un estudio más completo, más integral y funcional para los habitantes de Saltillo y los visitantes.

"Siento que falta un estudio completo de lo que se quiere hacer en la Alameda, hay distintos materiales. Esta reja que colocaron es de un material muy delgado que no es de uso rudo, aquí debemos de tener un material que soporte realmente el uso que le da la gente, así como se están viendo estos trabajos, pues muchos no sabemos a donde vámos y ni lo que se pretende".

Eglantina Canales, presidenta de la asociación Profauna, quien se define como saltillense de "hueso colorado", dice que los jardines de la "Esmeralda de Saltillo" -como ella misma la nombra- carecen de un plan ordenado de plantación de árboles: "En algunas celebraciones se acostumbra venir a plantar árboles a la Alameda y esto se hace de manera desorganizada, sin seguir un plan, se planta lo que haya disponible en el vivero municipal.

"La mayoría de los árboles requiere atención particularizada, tanto de podas, como de salud y en algunos casos de remociones totales, lo más importante sería hacer una reflexión sobre el diseño del arbolado.

"Es un parque con un diseño clásico, simétrico, decimonónico, que tuvo auge por su jardinería. En un jardín formal como éste, lo que hay de un lado debería de haber del otro, porque su diseño es simétrico. Hay que tener una visión de jardinero de a de veras, no de podador de pasto. Esto no tiene armonía, ni simetría.

"Este lugar es parte de mi vida, nací a una cuadra de la Alameda, es un lugar que llena mucho mis expectativas de un parque público, es el jardín de enfrente de mi casa y como lo comparto con tantos usuarios, me gustaría que lo mantuviéramos en las mejores condiciones posibles", reflexiona la ambientalista.

El historiador y escritor Jesús de León, coautor del libro La Alameda, Paseo por sus Orígenes, comenta que este sitio ha sobrevivido a las invasiones extranjeras, a las carreras de caballos que se practicaron por algún tiempo en su periferia y a la instalación de una pequeña plaza de toros, pero no ha podido con las tribus salvajes: "No me estoy refiriendo a aquellas tribus compuestas por los antiguos indios nómadas, sino a las nuevas tribus urbanas, que surgen como epidemia por todos los rumbos de la ciudad y, de manera más específica, por las huestes de preparatorianos y jovencitos de secundaria surgidos de varias escuelas que rodean el perímetro del lugar".

Agrega que hay otros problemas que no han sido combatidos y que contribuyen con el exterminio de este bosque: "Las acequias han desaparecido.

Ahora se utiliza el riego por aspersión, que funciona para el pasto y las flores, pero es insuficiente para los árboles. La consecuencia lógica es que esa espesa fronda, fresca y en penumbra, cuya humedad podía percibirse incluso antes de entrar a la Alameda, ha ido desapareciendo. Los árboles dejaron de crecer y la fronda empezó a ralear.

"En el perímetro externo de la Alameda, hay muchos puestos de comida. La mayoría, como es lógico, se dedica a vender lo que se conoce como comida chatarra, razón por la cual, en el agua que queda en el lago, flotan envases vacíos, envolturas desechadas, bolsitas de plástico, etcétera.

Los muchachos de las escuelas van a la Alameda a comerse su `lunch' y, si a eso añadimos que ahí mismo se venden los tacos rojos (que se dice son los mejores de Saltillo), tenemos completo el panorama: árboles secos, jovenzuelos hiperactivos, botes de basura indigestos y, los domingos, horror de horrores, una feria con juegos mecánicos.

"Hoy está de moda privatizar. Tal vez, como ha ocurrido en otros lugares, se pueda concesionar parte del espacio y con ese dinero salvar los árboles que todavía están vivos, quitar los que estén secos y plantar nuevos árboles.

No faltará quien sugiera que haría falta un impuesto especial para salvar a la Alameda, pero ¿acaso no existe ya un impuesto para la conservación del Centro Histórico, del que la Alameda forma parte?.

Tal vez la solución del problema sea más sencilla de lo que creemos, y sólo se requiere una mejor administración de los recursos y una conciencia más clara de parte de la ciudadanía de lo que la Alameda es y representa", subraya.

Hasta el momento se han invertido más de 31 millones 750 mil pesos en la primera etapa de rehabilitación, de acuerdo a a cifras de la Secretaría de Turismo y se espera que al final del actual sexenio, la cantidad se duplique y que los 25 proyectos se hayan concluido para entonces.

Este año se pretende instalar el sistema de fuentes danzantes y en los próximos días se colocarán los nuevos juegos infantiles.

Sin embargo, los trabajos no dejan buen sabor de boca a quienes se preocupan por este espacio, que por mucho tiempo fue considerado como el bosque urbano más hermoso del país. ¿Le regresará realmente este proyecto su belleza y dignidad a la Alameda Zaragoza?

A juicio de un contratista

Según informantes que prefirieron guardar el anonimato por temor a represalias, aseguran que el contratista al que le designaron los trabajos de la primera etapa, aprovechó la falta de coordinación entre la oficina municipal del Centro Histórico y la recién creada Subsecretaría de Edificaciones y Proyectos Especiales encabezada por Jesús Ochoa, para trabajar a su "modo" sin respetar el plan original, pues no había autoridad que lo vigilara.

Los entrevistados subrayan que mientras el Gobierno estatal definía las funciones de la nueva dependencia, y le restaba facultades al órgano municipal, el contratista, de quien nadie pudo dar informes, hizo a un lado los lineamientos oficiales y construyó con materiales de baja calidad.

Por ejemplo, el enrejado que se instaló es 40 por ciento más barato del que se había presupuestado.

Nadie sabe, nadie supo

Semanario buscó a los constructores que realizaron los trabajos en la Alameda y esto fue lo que encontró:

- Jesús Ochoa, subsecretario de Edificaciones y Proyectos Especiales de la Secretaría de Obras Públicas y Transporte del Gobierno del Estado, afirma no tener participción en los trabajos de la Alameda y asegura que fueron coordinados desde la Secretaría de Turismo y por lo tanto no posee información sobre el contratista.

- Guillermo Verdugo, subsecretario de Planeación Estratégica de la Secretaría de Turismo, reconoce que la dependencia, por designación del Gobernador, tiene a su cargo el presupuesto y el proyecto de la Alameda, pero que la ejecución de la obra y la contratación de los constructores es responsabilidad de Edificaciones y Proyectos Especiales.

- Rodolfo Gutiérrez, director de Proyectos Especiales de la Subsecretaría de Edificaciones, dice no tener datos de los constructores ni de la obra, porque es "nuevo en el cargo" y que la Subdirección de Imagen Urbana y Centro Histórico Municipal tiene la información.

- Marco A. Flores, subdirector de Imagen Urbana y Centro Histórico, no recuerda el nombre del constructor, porque Obras Públicas del Estado estuvo a cargo.

- Edgar Galán, responsable del área de concursos y contratos de la Secretaría de Obras Públicas, no sabe si hay un contrato sobre los trabajos de la Alameda: "manejo muchos contratos, no sabría decirle, necesitaría el número de contrato", explica y señala que el subsecretario de Obras Públicas, Vicente Isáis, podría tener la información.

- La Subsecretaría de Obras Públicas no responde, y una asistente del área de comunicación de la dependencia informa que no tienen los datos del contratista, porque los trabajos son responsabilidad de la Secretaría de Turismo.

Sabías que...

- La mitad sur de la actual Alameda (la manzana delimitada por las calles Victoria, Purcell, Ramos Arizpe y Cuauhtémoc) era un terreno propiedad del párroco Manuel Camacho, que en 1833 se habilitó como panteón por una epidemia de cólera que diezmó a la población, ahí fueron sepultados 500 tlaxcaltecas. En 1879, el panteón fue adquirido por el ayuntamiento para ampliar la Alameda.

- La escultura ecuestre del general Ignacio Zaragoza fue realizada por el escultor Jesús F. Contreras. famoso artista que elaboró las estatuas que se encuentran en el el Paseo de la Reforma, en la Ciudad de México.

- Años más tarde, el mismo artista erigió la escultura alegórica en memoria de Manuel Acuña, que fue exhibida en la Exposición Universal de París en 1900, donde obtuvo un premio. Esta escultura está en el centro de la plaza del mismo nombre, junto al Mercado Juárez.

- Al final de la primera mitad del siglo XIX, la Alameda funcionó como hipódromo improvisado, hasta que el alcalde Desiderio Dávila prohibió las carreras de caballos en 1844.

- En 1898, Roberto C. Pate montó un espectáculo propio del circo romano: la lucha de un toro de lidia y un león africano. El león resultó vencedor, pero se empachó con semejante banquete.

- A principios del siglo XX un matador de origen español, Saturnino Frutos, obtuvo autorización del ayuntamiento para montar una pequeña plaza de toros para realizar novilladas.

- Por la misma época, llegó a Saltillo el pintor paisajista Thomas Benson, que tiempo después se quitó la vida frente al lago. Décadas después, el gobernador Ignacio Cepeda también se suicidó en la Alameda, tras un serio enfrentamiento con el presidente de la República en turno.

"Jamás nos hemos preguntado los ciudadanos de hoy, si aquellos visionarios que plantaron los árboles de nuestra Alameda estaban o no en crisis. Lo que agradecemos es que lo hayan hecho": Mario Eulalio Gutiérrez Talamás, alcalde de Saltillo (1982-1984) en su primer informe, mientras el país pasaba por una de sus crisis económicas más severas.

Fuente: "La Alameda, paseo por sus orígenes" Jesús de León e Ildefonso Dávila, Archivo Municipal, 1994.

¿Quién garantiza que estos 25 proyectos queden bien?

1. Ampliación de la Escuela de Música e instalación de módulos de información.
2. Remodelación de baños.
3. Mantenimiento de juegos infantiles.
4. Construcción de juegos maternales.
5. Construcción de áreas de venta de alimentos.
6. Construcción de fuente de sodas y kiosco.
7. Remodelación de la explanada de los Niños Héroes.
8. Remodelación de la explanada de Zaragoza.
9. Remodelación de la explanada de Carranza.
10. Construcción de un hemiciclo.
11. Remodelación de la biblioteca infantil.
12. Construcción de bañoas públicos.
13. Construcción de monumento a José Martí.
14. Remodelación de la biblioteca central.
15. Construcción de plaza de lectura.
16. Construcción de fuente-cortina de agua.
17. Rehabilitación del lago.
18. Remodelación de banquetas, rampas y andadores con concreto estampado.
19. Suministro de lámparas.
20. Suministro, rehabilitación y mantenimiento de red hidráulica y sanitaria.
21. Arbolamiento.
22. Suministro de reja perimetral.
23. Suministro, rehabilitación y mantenimiento de mobiliario urbano.
24. Rehabilitación y restauración de áreas verdes.
25. Construcción de cuarto de máquinas, control y bodega.