Federico Müller
`El que toma pozol acompañado de una choca (tabasqueña) en Comalcalco se queda'. Refrán popular en Tabasco
Por su vestimenta parecía más bien un músico de blus afroamericano de los 50, en realidad era un profesor que se había pasado gran parte de su internacional vida como investigador de varias universidades europeas, confinado en su "torre de marfil" (cubículo), en donde estudiaba y perfeccionaba métodos, modelos y teorías de carácter económico.

Desde su búnker, el entorno social poco le importaba; anacoreta intelectual, su conducta lo había conducido al celibato; sin embargo, su reciente cargo como decano universitario, puesto que sistemáticamente había rehusado ocupar por considerarse un apolítico académico, lo ejercía ahora por insistencia de sus colegas del claustro de maestros.

Esto le obligaba a ejercer la docencia, tenía que impartir una asignatura. Su curso versaba sobre economía internacional, y se ofrecía como materia optativa a muchachos que cursaban la licenciatura en ciencias administrativas y económicas que ofrecía su centro de trabajo. Más por obligación que por placer aceptó.

Ello le permitió familiarizarse con las reformas hechas a la educación superior, o de segundo ciclo como se le llamaba en España al nivel licenciatura, y también le daba la oportunidad de revisar el programa de estudio de esa carrera; hacía mucho tiempo que había estudiado en la otrora Escuela Nacional de Economía.

De sus tiempos mozos de estudiante aún recordaba, los motes que continuamente recibía de sus condiscípulos por el color de su tez y forma de cara, prognata casi hasta la burla. Por fin regresaba a México, después de veinte años alejado del terruño que le vio nacer.

Su estancia temporal se debía a una invitación que recibió del coordinador del sistema de Universidades Politécnicas (U P) del país, centros de educación pública de reciente creación, apenas en el año 2002 habían iniciado sus funciones y pretendían formar cuadros especializados que cubrieran los requerimientos del mercado en cada región donde estaban estratégicamente asentadas.

El modelo francés, que tenían las instituciones de ese tipo en el país galo, les había servido como andamiaje en su diseño curricular. Con beneplácito el profesor invitado recibió la noticia, al enterarse de que había sido asignado a la UP del Golfo de México, ubicada en el municipio de Paraíso Tabasco, aproximadamente a 100 km. de Villahermosa. Cuando cursaba la preparatoria, en sus clases de literatura hispanoamericana, había leído, no tanto por interés, sino sólo para acreditar esa materia al poeta de América: el tabasqueño Carlos Pellicer Cámara.

De Tabasco solamente sabía eso, además de las noticias tergiversadas que llegaban a Europa de las inundaciones que había sufrido su capital.

Por ello, y queriendo conocer más sobre la tierra del Bardo, se dedicó a investigar sobre su economía regional.

Reconocía su analfabetismo funcional, particularmente sobre las culturas precolombinas del sureste de la república. Se enteraba de que el estado se dividía en cinco sub-regiones: Centro; Chontalpa; Pantanos; Ríos y Sierra; y que la quinta parte de la producción de crudo que se extrae de la superficie nacional la aporta Tabasco; una cuarta parte de los pozos petroleros del país, se ubican también en esa rica entidad; asimismo, produce plátano, piña, cacao, café y, el ato ganadero de la región es representativo en su PIB estatal.

Le informaban, sobre una prometedora zona comercial con Guatemala y Belice, que podría consolidarse en el corto plazo, con el proyecto que se tiene de construir una refinería en el puerto de dos bocas de Paraíso, puerto que por cierto ya recibe barcos de gran calado, y muy pronto será incluido como destino en los periplos que hacen los turistas a través de los grandes cruceros internacionales. Ahora entendía por qué la UP en Paraíso ofertaba las licenciaturas de ingeniería petrolera y comercio exterior y aduanas.

El afrancesado invitado, plácidamente instalado en el restaurante de uno de los hoteles que pertenecieron a la cadena Presidente, y que se construyó en Villahermosa en los años 70, observaba absorto el impresionante mural que ataviaba el vestíbulo de aquel edificio, y simultáneamente daba pequeños sorbos a su bebida compuesta de cacao y maíz (pozol), hubiera querido tomarlo en jícara como lo hacían antaño los nativos del lugar.

No muy lejos de allí, armoniosamente se escuchaban los acordes de marimba "ven vamos a Tabasco, que Tabasco es un edén".

Cuando el maestro de la Sorbona conocía el mapa curricular y su administración de las carreras de educación superior que ofrecen las universidades públicas del país en las áreas de economía y administración, se sorprendía por el abultado número de materias que requiere el estudiante cursar, así como de los largos períodos de asueto que acompañan a los planes de estudio.

Su asombro se magnificaba al saber que esa misma estructura se mantenía para casi todas las licenciaturas públicas del país. Esto contrastaba o iba en contra de la tendencia mundial en educación superior.

Las universidades europeas recientemente habían llevado a cabo una reforma que reducía los tiempos en que los alumnos permanecían en al aula y ampliaba la estancia de ellos en la empresa.

Tal parece que es más rentable políticamente, en México, manejar el concepto de "universidad-guardería", en donde se mantiene al estudiante por largos cinco años, solamente para prolongar su enfrentamiento con la cruel realidad nacional: el desempleo.