Semanario
CUANDO SALI DE LA HABANA, VALGAME DIOS
CUANDO SALI DE LA HABANA, VALGAME DIOS
El intercambio que ha inaugurado el gobernador Moreira entre el estado de Coahuila y la República de Cuba, ha empezado a rendir frutos inesperados. Y no nos referimos precisamente a las cajas de puros Montecristo que recibe en calidad de obsequio el subsecretario Armando Luna Canales, cada vez que viaja a la isla, y que luego pone a circular -él no fuma- entre los amigos, de la manera más generosa. (Aunque no creemos que el hecho de ser hijo de quien es, de la señora Eglantina Canales, se lo impida: la ecología no está reñida, o al menos eso creemos, con el humilde vicio de fumar.) Sino más bien al caso de otro funcionario, adscrito a la Secretaría de Educación y Cultura, quien al parecer acaba de contraer matrimonio con una preciosa cubana, no sabemos si según el rito del propio subsecretario Canales, o de acuerdo a las leyes y costumbres establecidas. No sabemos tampoco si el enlace tuvo lugar en Saltillo o en La Habana, de acuerdo a la reglamentación coahuilense o cubana. Pero qué importa: el muchacho está casado, y eso es lo que cuenta. Enhorabuena y felicidades.

EL NEGOCIO DE DAR FE
Entre todas las innumerables mafias que existen en el Infonavit -ya casi no hay coyotes, pero el coyotaje no ha terminado- podemos contar la de los notarios, un grupo de privilegiados que se encargan de dar fe y de inscribir los créditos hipotecarios en un formato jurídico. Aunque se ocupan de la vivienda popular, estos notarios son los más caros de la ciudad. Entre ellos podemos contar a la tríada compuesta por los licenciados Ricardo Martínez Ortegón, Alejandro Baragaño y Ramón Oceguera. Es el propio Infonavit el que los recomienda, el que encausa a los trabajadores con ellos, siendo que podría buscar, como institución, los servicios de notarios más baratos, que aún los hay. En el vasto negocio de la vivienda popular -uno de los más prósperos y rentables de nuestra economía posmoderna- son muchos los que sacan tajada: constructoras, contratistas, bancos, sindicatos. Quizá los notarios sean los que menos provecho sacan, en su calidad de actores autónomos, pero aún así obtienen altos dividendos