Federico Müller
María vive a dos kilómetros del colegio y Martín a cinco. ¿A qué distancia viven el uno del otro?PISA, 2006
Muy sonrientes se les apreciaba a la distancia. Ocupaban dos mesas muy cerca de la plataforma en donde en breves minutos servirá de estrado a los líderes sindicales y autoridades gubernamentales, quienes presidirán el almuerzo en honor del magisterio saltillense.

Casi todas son mujeres, sus alumnos al dirigirse a ellas, les llaman cariñosamente "las teachers", visten lo mejor que pueden; el motivo de su buen talante es que acaban de obtener su base sindical. Hace algunos años en Coahuila se iniciaba el Programa de Inglés (PI) en escuelas primarias públicas.

Las especialistas eran contratadas como trabajadoras de confianza por la Secretaría de Educación Pública, y no pertenecían al gremio magisterial, por lo que su desempeño laboral se veía acotado e incompleto, pues las privaba de participar en las pedagógicas y democráticas reuniones, foros y congresos que organizaba el sindicato de maestros con la finalidad de mejorar la educación básica en México.

Razones tendrían para expresar su profundo agradecimiento, que han mostrado una actitud complaciente cuando su representante de sección, les ha pedido que interrumpan el discurso de aquel magnánimo sindicalista, con sonoros aplausos cuando mencione los avances que se han tenido en el PI de la entidad, y que por ningún motivo olviden levantar, hasta donde les alcance su brazo, las pancartas en donde aparece la fotografía de aquel gran líder.

Gracias a él, han sido acogidas en el sindicato más numeroso de Latinoamérica. A unos cuantos metros de una de las puertas de acceso a la explanada, una mujer, que por su atuendo se podría confundir como parte del contingente de "Adelitas" de AMLO, espera el momento oportuno para driblar la vigilancia que le niega el paso y por ende sus deseos de participar en ese convite.

Se siente con derecho porque una de sus nietas es profesora rural, empleo que se conseguía después de decenas de horas de antesala, en un proceso verdaderamente tortuoso; ella también se incluía como parte del profesorado coahuilense porque siempre la había acompañado, como fiel testigo, a todas las entrevistas de trabajo.

En un descuido de los porteros acariciaba su sueño, y ocupaba una de las mesas del recinto, pero no venía sola, la seguían una sobrina y dos nietecitos, párvulos que se sentían desmañanados porque aún era de noche, y aprovechando la penumbra del lugar, recargaban sus cabecitas sobre la mesa.

Tres horas después de que se sentaran los primeros comensales, que habían llegado desde las cinco de la mañana, el personal de servicio empezaba a servir café y vasos de refresco, casi era una constante que el aromático llegara frío o tibio a la boca de los invitados, mientras que las gaseosas al probarlas daban la sensación de agua templada con mucha azúcar.

Por fin el almuerzo se iba a servir, porque en esos momentos hacía su arribo el secretario del sindicato escoltado por las autoridades de gobierno.

Su paso era firme y erguido, levantaba sus brazos, muy al estilo del licenciado Luis Echeverría Alvarez, para saludar a sus sindicalizados, quienes le devolvían ese bello gesto, mediante una estruendosa ovación. Una vez instalado en el podio aprovechaba bien sus dotes de orador.

Su lenguaje corporal armonizaba perfectamente con la entonación de su voz, fijaba muy poco su vista en el papel en donde traía el bosquejo de su perorata. Casi todo lo decía de memoria.

Después de arengar a los apóstoles de la educación, reunidos en ese 15 de mayo, surgían furtivas lágrimas en los rostros de muchas de las damas allí presentes; el mensaje había sido verdaderamente conmovedor.

Una vez pasada la emoción de escuchar bellas palabras, los invitados al banquete se dispusieron a degustar la ya habitual barbacoa. Al igual que las bebidas ofrecidas con anterioridad, las viandas llegaban frías a las mesas.

Pero eso de ninguna manera desanimaba a la abuela de la profesora, al contrario aprovechaba muy bien su tiempo, secretamente vaciaba el contenido que aparecía en los recipientes de nieve seca, en una red (bolsa) de ixtle que estratégicamente escondía entre sus amplias enaguas, pensaba en su Pancho que se había quedado solito y sin desayunar en casa. Pero lo mejor estaba por llegar: un "charrito" bragado y cantador.

Al escuchar las maestras las canciones de aquel cantante, como "Cariño Mío", y otras muchas, su corazón se estrujó, y no fueron pocas las que se abalanzaron sobre la plataforma para contemplar más de cerca a su ídolo musical.

Durante el festejo, es probable que ni siquiera se mencionara el enorme reto que tienen todos los maestros coahuilenses por las deficiencias estructurales de sus alumnos.

Según el Programa Internacional de Evaluación de Estudiantes (PISA, por sus siglas en inglés), que se aplicó a una muestra de estudiantes mexicanos en 2003, los resultados de las pruebas en matemáticas, lectura y ciencia, que obtuvieron los quinceañeros nacionales, estuvieron por debajo de la media de los países desarrollados, y lo más lamentable, parece haber una correspondencia directa entre la inversión educativa y los éxitos obtenidos.

México es uno de los países en que la austeridad en el presupuesto educativo se retribuye socialmente con un bajo rendimiento de sus estudiantes.