Federico Müller
Desde que México cambió su modelo de crecimiento económico, transitando de un paradigma semi-cerrado, próximo a la autarquía, vigente hasta José López Portillo (1976-1982), a otro abierto, el cual ha permitido que las mercancías importadas puedan introducirse con mínimos costos de aranceles (impuestos a las importaciones) a las góndolas de los supermercados mexicanos, ha surgido un interesante debate nacional sobre las ventajas o perversidades del comercio internacional (CI).
Desde que México cambió su modelo de crecimiento económico, transitando de un paradigma semi-cerrado, próximo a la autarquía, vigente hasta José López Portillo (1976-1982), a otro abierto, el cual ha permitido que las mercancías importadas puedan introducirse con mínimos costos de aranceles (impuestos a las importaciones) a las góndolas de los supermercados mexicanos, ha surgido un interesante debate nacional sobre las ventajas o perversidades del comercio internacional (CI).

Esto surgió particularmente por su influencia en los sectores poco competitivos de nuestra economía, en la destrucción de empleos nacionales y en el desmantelamiento de las cadenas productivas de pequeñas y medianas empresas del país. A tal grado ha llegado la polémica, que se ha consolidado una red de académicos y actores sociales que atribuyen al CI, parte de las calamidades económicas y sociales que padecemos como pueblo. Por otro lado, están los millones de consumidores, quienes aprueban tácitamente la apertura comercial, como una alternativa factible para encontrar más productos, mejoras en los precios y más calidad. Desde luego que también los grandes comerciantes apoyan los precios competitivos que se pueden obtener al mantener mercados abiertos.

Esto, obviamente les genera mayor mercado, ventas y una nada despreciable cartera de clientes, con ingresos por arriba de la media nacional.

Otro beneficio adicional a los distribuidores y vendedores, es la capitalización de los dictados de la moda, como ejemplo están los productos para mantener la línea y cuidar la salud, un nuevo mercado de productos naturales y orgánicos.

Como se podrá dar cuenta el dilecto lector, hablar de CI, genera discrepancias entre las opiniones de los expertos en la disciplina económíca, y también con mayor razón entre los operadores (importadores, intermediarios, comercializadoras, minoristas, mayoristas, etc.) o no del CI, que resienten o se benefician de esa actividad milenaria.

En México, los principales sectores industriales afectados serían entonces los que se orientan a proveer de satisfactores al mercado nacional, y que no pueden competir, por muchas razones válidas o no, con los precios y costos de las mercancías importadas, lo que los llevaría a disminuir su producción y, como consecuencia, al despido de buena parte de sus trabajadores. En cambio, los empresarios que obtienen sus insumos o bienes intermedios del exterior, para producir sus mercancías, inclusive para el mercado doméstico, a un precio inferior al nacional, indudablemente se opondrían a cualquier intento de frenar el flujo de importaciones, como podría ser a través del incremento de los aranceles, de la disminución de las cuotas de importación y de la multiplicación de las barreras comerciales no arancelarias (fitosanitarias, técnicas, administrativas, etc.)

El dilema sobre el CI se podría resolver, al menos teóricamente, asumiendo que en los procesos de apertura comercial, siempre aparecerán sectores productivos beneficiados y perjudicados. Los primeros generarán riqueza a su país, producto de la comercialización de sus mercancías en el exterior, aprovechando sus ventajas naturales, locativas o tecnológicas, que los hacen competitivos frente al resto del mundo. Los perdedores requerirán reorientar o cambiar su giro de producción: las demandas del mercado mundial les impondrán las pautas a seguir. Este proceso de reconversión lleva tiempo y requiere de recursos financieros. Para solventarlo, es indispensable la participación del gobierno, quien deberá, mediante políticas económicas, acertadas, transferir parte de los excedentes generados por el CI de un sector a otro.