Jesús Peña
Investigadora de la UAAAN crea un biofertilizante que beneficiaría a plantaciones de trigo y maíz
El desarrollo de tecnologías que aumenten la producción de alimentos, favorezcan su sanidad y contribuyan a la preservación del medio ambiente, representa hoy una de las tareas sustantivas para los investigadores del área agrícola.

Y así lo pensó Rosalinda Mendoza Villarreal, docente e investigadora de la Universidad Antonio Narro, quien después de cinco años de experimentación, logró crear un biofertilizante que además de no contaminar el suelo e incrementar el rendimiento de granos como trigo y maíz, mejora la calidad de las cosechas, abarata el costo de producción y no perjudica la salud.

Se trata de un producto orgánico elaborado a partir de bacterias que se adhieren a las raíces del maíz y el trigo, fijan en las plantas el nitrógeno presente en la atmósfera y favorecen con ello el crecimiento de cultivos y su contenido de proteínas.

"A nivel mundial toda la gente quiere que la agricultura sea orgánica, para evitar la contaminación del suelo y de los mantos freáticos", dice Mendoza Villarreal, de profesión quîmico farmacobióloga.

Estas bacterias son extraídas a su vez de raíces de trigo y maíz, mezcladas con agua y adherentes, puestas en incubadora y aplicadas con aspersores en grandes extensiones de cultivos.

La doctora brasileña Johanna Döbereiner, agrónoma pionera en el campo de la fijación de nitrógeno, había logrado años atrás aislar este tipo de bacterias y comprobar sus beneficios en cultivos de maíz tropical.

"La duda era ¿se podrán establecer estas bacterias a nivel de cultivos en zonas templadas como ésta? De ahí se empezó a desarrollar una serie de investigaciones".

"Aquí en la Universidad nosotros aislamos algunas cepas, tanto de maíz como de trigo, y hemos empezado a preparar biofertilizante líquido", expone la también especialista en suelos.

Los estudios realizados por Rosalinda Mendoza revelan que este biofertilizante es capaz de promover el crecimiento en plantas de maíz y trigo, que miden 70 centímetros, hasta un metro de altura.

Y subraya que este producto podría costar hasta 50 por ciento menos que los fertilizantes químicos utilizados en el enriquecimiento de plantas como el maíz y el trigo.

La también doctora en fitomejoramiento comenta las ventajas del biofertilizante en el rendimiento de cosechas de trigo y maíz. Habla de un experimento realizado en tres áreas de cultivo, una en la que no se aplicó fertilizante, otra en la que se introdujo fertilizante químico y una tercera en la que se esparció el biofertilizante.

Veamos los resultados: "En la localidad donde no se aplicó fertilizante el rendimiento fue de 3.4 toneladas, donde se fertilizó con químico se registraron 5.2 toneladas y en el caso de la localidad en la que se aplicó el biofertilizante, el rendimiento se incrementó una tonelada más, respecto a la anterior.

"Está comprobado que la producción se eleva un 70 ó 75 por ciento si se aplica nuestro producto orgánico entierras donde no se utiliza ningún tipo de fertilizante".

Prueba del resultado del biofertilizante es que desde el pasado marzo, la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro celebró un convenio de colaboración con la empresa Molinos El Fénix, para la aplicación del producto orgánico en trigos que se utilizan en la elaboración de pastas.

El proyecto se está desarrollando actualmente en localidades como el rancho Tokio y Cerro de Agua, pertenecientes al municipio de Galeana, Nuevo León; y el rancho Derramadero, localizado en la comunidad de Los Lirios, en Arteaga.

"En el caso de los fertilizantes químicos, son buenos, definitivamente, pero ahorita lo que queremos es evitar la contaminación del suelo, incluso del ambiente.

"Debemos pensar a futuro, qué le vamos a dejar a nuestros hijos, decimos 'ya todo está contaminado`, pues no, todavía podemos evitar la contaminación, y con este tipo de productos podemos ayudar a que la ecología no se dañe tanto".

Rosalinda Mendoza, jefa del departamento de Desarrollo de Personal Académico, advierte que aún persiste una resistencia de los productores y la sociedad en general hacia la introducción y uso de los productos orgánicos.

"La gente no está preparada, tenemos que ser punta de lanza, que la gente vea que los producto orgánicos sí tienen beneficios". El producto se encuentra en vías de comercialización, y su patente está en trámite.