Alfredo García Valdez
Estas son las agudas líneas que dibujan la estrategia del PRI en el estado. Las regiones están cercadas por filosos metales y al parecer sólo hay un apellido que puede atravesarlas
El 19 de octubre del presente año es una fecha clave para apuntalar el proyecto político del moreirismo en el plano estatal, e inclusive con proyecciones nacionales.

Se trata de derrotar al partido del Presidente de la República, precisamente en Coahuila, cuna de la Revolución Mexicana, y por ende de los ideales, a un tiempo populares e institucionales, que han constituido la razón histórica del PRI.

La conflagración política tendrá tres momentos, casi consecutivos: las elecciones para el Congreso local del presente año, las elecciones para los ayuntamientos y el Congreso federal de 2009, y finalmente, la madre de todas las batallas: la elección para la gubernatura del Estado, a mediados de 2011.

La frontera de cristal

Con la creación, a finales de 2006, de la Secretaría de Desarrollo Social de La Laguna, cuya titularidad recayó en Eduardo Olmos, el futuro político inmediato de Coahuila quedó dibujado con trazos indelebles. A partir de ese momento, el porvenir del equipo de Humberto Moreira estaba estructurado: su suerte estaba echada.

Esta instancia administrativa funciona, a final de cuentas, como una frontera de cristal -Carlos Fuentes dixit- que delimita a La Laguna y la aísla de las ambiciones políticas de los demás titulares de las secretarías de estado que integran el gabinete moreirista.

Todos ellos tienen autoridad y movilidad en el territorio general del estado, pero la supersecretaría de Olmos, con su significado político y sus recursos económicos propios, los frena.

Esta circunstancia ya le ahorró un mal momento a Luis Gerardo Martínez, el secretario de Obras Públicas, cuando el proceso técnico y político del Distribuidor Vial Revolución fue dejado en manos de Olmos: a aquél no le habría gustado ordenar la demolición de una de las más importantes obras públicas de un ex gobernador tío suyo.

Dos de los secretarios de estado con mayor poder y recursos, como lo son Jaime Castillo de la SEyC y Fausto Destenave de Seguridad Pública, atraviesan la pared de cristal sólo de manera ocasional y hasta ceremonial, como cumpliendo con una mera regla de etiqueta del presente gobierno.

Encerrado en esta frontera, sin dejar que otros entren, en este círculo mágico trazado como los antiguos "limes" o límites sagrados de las provincias del Imperio Romano, Eduardo Olmos tiene asimismo la función de llevar la guerra al panismo en su propia tierra.

El 38 por ciento del electorado que concentra La Laguna tiene gran peso en el Congreso local y en el federal, y resulta vital para las elecciones a la gubernatura de 2011.

Aun y cuando cumpla su encomienda de la manera más exitosa, esa frontera vítrea lo aísla de la Región Sureste, donde se encuentra el otro platillo dela balanza electoral, que contiene un suculento 35 por ciento del electorado.

¿El dinero compra un destino?

En torno al Gobernador, como todos sabemos, existe un grupo de personalidades políticas que, al tiempo que lo sirven, tejen un tramado de intereses particulares. Cada uno de ellos piensa en el día de hoy, en el de mañana y en el de pasado mañana (las tres batallas electorales que mencionábamos al principio).

Cada uno de estos personajes representa un núcleo de poder regional, pero que no puede desarrollarse y extenderse, salvo una excepción, a todo el estado. Estamos hablando en concreto de:

-Jesús María Ramón, senador de la República, quien tiene fuertes intereses económicos en la región Norte, concretamente en Ciudad Acuña. Ha competido dos veces por la candidatura del PRI a la gubernatura de Coahuila, y ambas frustaciones deben pesar a estas alturas tanto en su ánimo como en sus bolsillos.

-Hugo Martínez, quien también cuenta con fortuna personal, y merced a su cargo de Secretario de Desarrollo Social, era visto hasta hace un año como el delfín de Humberto Moreira. Tiene sus raíces familiares en Múzquiz, pero la existencia de la Secretaría de Desarrollo Regional de Eduardo Olmos, le veda el paso a La Laguna, donde se concentra el 38 por ciento del electorado total de Coahuila.

-Javier Guerrero, diputado federal, quien cuenta con núcleos de apoyo en su natal San Pedro de las Colonias, donde fue alcalde dos veces; en Saltillo, merced a su desempeño como secretario de Finanzas durante el sexenio pasado, y en el seno del PRI a nivel nacional, merced a su cercanía con Beatriz Paredes, presidenta del tricolor.

-Fernando de las Fuentes, alcalde de Saltillo, cuenta con una fortuna personal de cierto peso y con ambiciones hacia la gubernatura. Debe buscar un cargo de elección popular, este año o el próximo, si desea continuar políticamente vivo.

-Emilio Bichara Marcos Wong, quien a pesar de su juventud y de ser un priísta reciente, se ha mostrado como un político astuto y dinámico.

En todos los planos, constituye un contrapeso y hasta un marcaje personal para Javier Guerrero, puesto que ha sido el penúltimo alcalde de San Pedro de las Colonias, y como militante perredista, estuvo a punto de ganarle la diputación federal al ex secretario de Finanzas.

Un hombre se prepara

La gran excepción dentro del equipo la representa, pues, Rubén Moreira Valdés. En su calidad de dirigente estatal del PRI, puede recorrer Coahuila a sus anchas, y no sólo en temporada electoral. Como hermano del Gobernador, pero sobre todo por méritos propios, tiene una presencia mediática cotidiana.

Hombre culto, hombre de libros, hombre de ideas, además de político consumado, había actuado hasta hace un año entre telones: como líder partidario, conoce ya las plazas públicas y las congregaciones multitudinarias.

Como a Raúl Sifuentes, el cerebro político del sexenio anterior, sólo le falta una cosa: un puesto de elección popular.

Secretario del ayuntamiento durante la administración de Oscar Pimentel, conoce minuciosamente los problemas de Saltillo, ciudad de donde además es originario. Subsecretario de Gobierno a inicios del presente sexenio, empezó a familiarizarse con los problemas generales del estado.

Su posición como dirigente estatal del PRI le ha permitido ahora profundizar este conocimiento en las distintas regiones y ciudades, que recorre de manera cotidiana, para negociar con los grupos de poder locales y estar en contacto con la población de la calle.

Inclusive, hace unos meses instaló su domicilio en Torreón, dando un doble mensaje: que él sí puede atravesar la frontera de cristal, y quedarse a vivir del otro lado; asimismo que, como dirigente partidario, está dispuesto a instalar su centro de operaciones en el corazón del territorio enemigo.

En vano José Angel Pérez ha protestado por la instalación de la Supersecretaría de Desarrollo Regional, habida cuenta que las mermadas delegaciones federales están en manos del partido albiazul, en su calidad de partido gobernante a nivel federal.

En cuanto a la residencia del líder tricolor, sabe que a un coahuilense no se le debe negar hospitalidad en La Laguna.

La misión este 19 de octubre consiste en debilitar lo más posible al panismo en su propia fortaleza, con vistas a las elecciones municipales del próximo año.

Todo lo que consiga Eduardo Olmos, si no redunda directamente en su beneficio personal, será para alimentar el granero de votos del PRI, que en la comarca tiene más de siete años de merma y vacas flacas.

La joya ideológica del PRI

Desde su asunción como dirigente estatal del PRI, el miércoles 23 de mayo de 2007, apenas seis meses después de la problemática toma de posesión del presidente Felipe Calderón, Rubén Moreira fijó el objetivo general de su partido: poner un candado al avance del partido albiazul en Coahuila (entre nosotros, el PRD es un partido popular minoritario).

El proceso electoral que casi emblemáticamente inició el pasado 15 de mayo, Día del Maestro, muestra características muy favorables a su empresa: un PRD, minado por su endémica crisis interna, tres partidos también minoritarios -el PVEM, Nueva Alianza y la UDC- que podrían ir en alianza con el PRI en algunas regiones, así como un PAN dividido y debilitado como pocas veces en su historia reciente, a pesar de que llevan tres lustros aspirando con más o menos seriedad a obtener la gubernatura.

Obtener la mayoría en el Congreso el próximo 19 de octubre, habrá sido la primera tarea de envergadura que cumpla satisfactoriamente Rubén Moreira, así como su bautisv mo de masas.

Así pues, aquel 23 de mayo, en un acto que muchos interpretaron como la consolidación de un proyecto político familiar, se habían echado las bases asimismo de un proyecto de partido a nivel nacional, y de largo alcance: la recuperación de Los Pinos, emprendida desde el estado que, como hemos señalado, constituye la joya ideológica del PRI, la cuna de Carranza y Madero, de la insurrección popular y de la consolidación jurídica de las instituciones.