Karla Garza Y Jesús Peña
Irresponsabilidad de los transportistas, lagunas legales que permiten minimizar los pagos, falta de vigilancia de las autoridades y negligencia de los operadores, conforman el laberinto que enfrentan las víctimas de los accidentes provocados por el transporte urbano y foráneo de pasajeros
Bajo el amparo de la corrupción y la impunidad, concesionarios, dueños y choferes de camiones, evaden su obligación de pagar los daños que representa una muerte y han puesto el precio más bajo a la vida de sus usuarios.

Mientras que para la legislación actual una vida humana puede costar, como máximo, 600 mil pesos, los empresarios del transporte, imponiendo su ley, pagan lo que quieren o engañan a los deudos con la firma de convenios económicos que nunca cumplen.

Con todo y esto persiste la desinformación de la comunidad en torno a las garantías que ofrece el ArtIculo 1851, del Código Civil de Coahuila y el 495 de la Ley Federal del Trabajo, respecto al cobro de indemnización y otros derechos.

En el umbral de su casa a oscuras, doña Heladia no puede evitar que el horror y la angustia de ese 27 de junio se le arremolinen en la garganta. "Para mí lo más duro fue verla con su cabeza abierta, quedó boca abajo... y ella me decía: no se preocupe mamá, no me duele nada".

Su hija, Claudia Socorro Gutiérrez Vázquez, de 31 años, yacía en el pavimento a una cuadra de su casa.

Iba a llamar por teléfono a la caseta del parque, cuando la vuelta "a la brava" y a exceso de velocidad de un chofer de la ruta 7A le cortó el camino. "Yo les gritaba que se la llevaran -continúa doña Heladia-, y llegaron los bomberos y no le hacían nada, estaban pregunte y pregunte qué pasó, que si había familiares, y yo les decía aquí estoy yo, soy su mamá, llévensela - y yo digo deben atenderla primero y luego hacer preguntas -y ellos hable y hable por radio.

No le miento, m'ija estuvo como una hora tirada".

Los bomberos la trasladaron finalmente al Hospital Universitario, y ahí demoraron otro rato en bajarla del camión. Para entonces, Claudia gritaba que se ahogaba.

Su madre sabría más tarde que al ser volteada por los bomberos, la sangre le había llenado los pulmones. Finalmente Claudia murió de traumatismo craneal. "Me la dejaron morir", dice doña Heladia y se pregunta: "¿cuantas personas habrán pasado lo mismo?".

Aunque el chofer se dio a la fuga, testigos afirmaron entonces que portaba el número 231, de modo que la empresa transportista se apersonó más tarde, ofreciendo compensar con 80 mil pesos la muerte de Claudia.

Aturdida, y con todo excepto números en la mente, su madre firmó de conformidad.

Muy pronto se dio cuenta que tal cantidad no era siquiera suficiente para comprarle a su hija un terreno en el cementerio.

"Lo estoy rentando, porque no completo, cuesta 90 mil pesos", explica.

No está segura siquiera de qué es lo que firmó.

Los ingresos que Claudia obtenía haciendo labores de limpieza en casas particulares eran el sustento del hogar, donde habitaban ella y su madre, quien por su edad y su frágil salud, sólo puede emplearse en las mismas casas en que su hija laboraba.

"A veces las señoras donde ella trabajaba me hablan y me dicen `véngase a planchar una ropita pa' que se ayude'. A veces también los vecinos me echan la mano. Por Claudita es que me ayudan, porque todos la querían mucho, porque era bien noble m'ija", dice.

La recuerda así, sensible, "de buen corazón, ingenua, tenía a veces como pensamientos de niña. Estaba siempre al pendiente de mí-, para ella era yo su vida, usted cree que no la extraño? Se fue un pedazo de mi vida con ella".

Una de las últimas cosas que la joven hizo fue negociar una deuda ante la CFE. Sus esfuerzos fueron en vano, su madre lleva casi un año sin luz.

"De repente nos llegó un recibo de 7 mil pesos y fui a reclamar y me dijeron que era porque había estado pagando recibos de 30 pesos, y yo les dije "pero no es mi culpa, yo les avisé que me estaban llegando recibos bajitos'". Sus apelaciones fueron inútiles, sólo consiguió fraccionar la deuda en varios recibos. Al pagar el primero llevaba dos mil pesos porque, pobrecita mija, fue a trabajar a dos casas y a una de las señoras ella le pidió dinero prestado y le dijo que era para que no me quitaran la luz y la señora le dijo `no Claudita, si es para eso te los regalo', y le regaló 3 mil pesos y mil que le debía y me trajo m'ija los dos mil pesos.

Y fui y les dije traigo dos mil, para que me lo tomen a cuenta, pero cuál fue mi sorpresa que me dicen que ya debo 10 mil y que lo tengo que pagar todo porque no cumplí con el día que tenía que ir y ya no me podían hacer otro convenio".

Luego fue el gas, que le instalaron sin que lo pidiera y que asegura nunca ha usado, pues tiene un tanque.

Sin embargo, un día le notificaron un adeudo de 5 mil pesos.

Por si fuera poco, recientemente también le cortaron el agua. Con pena, relata que intentó quitarse la vida ingiriendo un frasco de pastillas. Durmió durante horas.

Un llamado fuerte a su puerta la despertó del largo sueño. Cuando atendió no había nadie, pero eso la convenció de que aún no debía marcharse.

Han transcurrido dos años desde que doña Josefina Puebla Hernández vio por vez última a su esposo Julián.

Estaba tendido en una de esas camas metálicas de hospital, sin respirar. Tenía los párpados caídos, el semblante rígido y el cuerpo enredado con una venda que le llegaba hasta el pecho.

Hacía apenas unos minutos que Josefina se había presentado en la sala de espera con olor a formol del Hospital Universitario, después de que su hija Victoria la enteró del accidente: un camión de la ruta 13A, había arrollado a Julián, el marido de Josefina, cuando se dirigía camino de su casa por el bulevar Pedro Ampudia, en la Colonia Guayulera.

"Vino mi hija y me dice `mami, atropellaron a mi papá, pero dicen que no es grave y que sólo tiene dos fracturas en la pierna izquierda'", relata la mujer con una voz ronca y apagada, debido a la diabetes que de un tiempo a la fecha ha comenzado a hacer estragos en sus pulmones.

Pero algo extraño sucedió, Josefina aún no lo entiende, la cosa es que un médico del sanatorio salió hasta la recepción para decirles que Julián tenía las vísceras estalladas y que la muerte le sobrevendría de un momento a otro.

"Y le digo `entonces por qué a mi hija le dicen que es un pie nada más', y el doctor no dijo nada".

Julián Castañeda, de 60 años, albañil, atropellado por un chofer del colectivo 13A que se detuvo a subir pasaje en lugar prohibido, murió.

"Estuvo mal porque a nosotros no nos lo enseñaron vivo. Ya no nos dejaron destaparlo ni nada, nosotros nada más le vimos la cara. Querían que mi hija firmara un documento para poder verlo, yo le dije que no firmara", platica Josefina a la puerta de la casa de uno de sus hijos, en la calle Niños Héroes, de la colonia Pueblo Insurgente.

Los representantes del sindicato al que pertenecía el camión que arrolló a Julián, se presentaron para liquidar los gastos que había causado el fallecido durante su estannadie respondió

¿Cuántas personas habrán pasado por lo mismo?.. Estoy rentando el terreno en el cementerio porque no completo, cuesta 90 mil pesos"

Después, Josefina y su
familia no los volvieron a ver.

"Mi hija Victoria tuvo que firmar un pagaré para lo del funeral. Ya pasaron dos años de eso y todavía debemos. Mi hija está casada, tiene su familia, ella trabaja y está abonando. Tiene un bebé de dos meses y lo dejó en la casa porque ella sigue trabajando para pagar"

"La abogada, que supuestamente me anda defendiendo, nada más nos trae con que nos van a citar a audiencia y nunca vamos a audiencia. Inclusive a mí me cita el Ministerio Público y nunca se presentan ni ella ni los del Sindicato, y a final de cuentas no hemos arreglado nada".

Josefina narra cómo fue presionada por los del sindicato para firmar un documento en el que le otorgaba el perdón al chofer de la ruta 13A, Oscar Alvarado, acusado de homicidio culposo y luego puesto en libertad.

"Aquí vino un licenciado y me dice `pues con su perdón o sin su perdón él va a salir libre y a nosotros nos vale madre', así me dijo. Luego me mandan a una abogada para que venga a llevarme a firmar, porque me van a pagar 120 mil pesos y no me han dado ni un cinco y yo firmé" Semanario tiene en su poder el convenio que firmó el chofer de la ruta 13 con Josefina Puebla y en el que aquél se comprometía a pagar a la afectada, la suma de 50 mil pesos. Monto que, dicho sea de paso, no corresponde a lo dispuesto en los códigos Penal ni Civil de Coahuila.

Hoy lo único que Josefina espera es que algunos de sus hijos puedan colocarse en un empleo formal que le permita a ella afiliarse al IMSS, tratarse la diabetes y conseguir alguna pensión médica.

De acuerdo con la versión del director de Transporte Municipal, Héctor Gutiérrez Cabello, no existe en los registros de la dependencia, ningún caso pendiente de indemnización o reparación de daño en favor de víctimas de accidentes perpetrados por rutas urbanas.

"Todos los casos que nosotros tenemos han sido atendidos, en todos hay respuesta.

Si hay alguno, quiere decir que se dio un cumplimiento parcial y si no se terminó de cumplir, pues no se ha notificado a la dirección o bien, después de haberse realizado un convenio, ya le corresponde al Ministerio Público vigilar que se cumpla esa responsabilidad".

Cuestionado sobre las lagunas que existen en la Ley y el Reglamento de Transporte, en torno al establecimiento de los montos de las pólizas de seguro contra accidentes, Gutiérrez Cabello declaró que es el MinIsterio Público quien tiene la función de fijar las fianzas y los concesionarios, propietarios y operadores de transporte público, de acatarlas.

"El monto que se entrega depende de los daños que se ocasionen y eso lo fija el Ministerio Público, no lo fija una póliza. Aquí lo que se tiene que garantizar es que todo transportista tenga ese seguro".

Señaló que hasta la fecha, la Dirección no ha retirado concesión alguna a los prestadores del servicio de transporte colectivo en la ciudad y sólo viene aplicando suspensiones temporales a los choferes que incurren en algún delito.

Manifestó, sin embargo, que como resultado del programa de deschatarrización que viene impulsando el área de transporte municipal, el número de accidentes ha disminuido.

"Tenemos más de dos años sacando camiones viejos que no cumplen con los modelos, ha sido lento, paulatino".

"¡Estoy prensada!". La frase, al otro lado del celular, cayó como un balde de agua fría en la espalda de Georgina Romero Elizalde. Era la voz de Edilia, su madre.

"En ese momento alguien se acerca y ella empieza a exclamar que no la muevan, porque le duele mucho. Se corta la comunitransporte municipal se lava
las manos
Aquí vino un licenciado y me dice `pues con su
perdón o sin su perdón, él (chofer) va a salir
libre y a nosotros nos
vale madre"

cación, le vuelvo a marcar y ya no me contesta...", recuerda Georgina, quien nunca imaginó que serían éstas las últimas palabras que escucharía de su madre.

"Se oía muy tranquila, no se quejaba, no lloraba, no gritaba", dice Georgina y narra que unas horas antes la misma Edilia se había despedido de ella.

Más tarde Edilia y su hermana Dora irían a la terminal de autobuses.

A eso de las 11:00 de la noche abordaron el autobús número 2603 de la línea Transportes del Norte, filial de Grupo Senda, que las llevaría a Nuevo Laredo, Texas.

"Iban a visitar a otra tía, hermana de mi madre, que estaba enferma", relata Georgina.

Era una de esas noches negras y tibias de septiembre de 2006, el camión, un Marco Polo con 19 pasajeros, había tomado sin contratiempos la carretera Torreón - Saltillo y parecía que todo marchaba bien.

Pero al cabo de un rato Edilia y Dora notaron, como entre sueños, cierto extraño zigzagueo del autobús, que se desplazaba a toda velocidad sobre la carretera, apenas alumbrada por las luces de los automóviles.

Vino después un gran estruendo de fierros y cristales y luego una sacudida que despertó a los viajeros del camión. En segundos aquello se tornó un tumulto de gritos y lamentos.

El autobús 2603, de Grupo Senda, se había impactado por alcance con un Kenworth de doble caja cargado con piedras, sólo Peligro a la vuelta de la esquina Accidentes provocados por el transporte urbano en los últimos 5 años
Año Accidentes
2003 535
2004 222
2005 235
2006 194
2007 194

Víctimas mortales del transporte urbano en Saltillo
Del 2003 a la fecha más de 30 personas han fallecido bajo las llantas de transporte urbano
Año Lesionados
2005 266
2006 318
2007 136

El mal viaje
Resultado de las pruebas de antidoping realizadas por la Dirección de Transporte durante el 2006 - 2007
Positivos al antidoping: 2006 35
2007 18

Aplican la ley
Número de choferes suspendidos por la Dirección de Trasnporte Municipal 2006 206
2007 90

¿La mala educación?
80% de las quejas que recibe la Dirección del Transporte versan sobre maltrato al usuario
Número de quejas por parte de los usuarios:
2006 1062
2007 867

Infractores de la ley
Infracciones cometidas por los choferes de rutas urbanas. 2006 5, 968
2007 6, 824

Es bueno saber:
Una vez que se acabó todo,yo hablé con ellos y les dije que me pagaran lo del sepelio y yo retiraba todos los cargos. Ellos dijeron que no, que le hiciera como quisiera, que iban a ver quién se cansaba primero' 16 | semanariocoahuila.com 31 kilómetros antes de llegar a Saltillo.

Edilia y Dora quedaron atrapadas en los asientos 7 y 8 de la unidad. Al filo de la desesperación, y con las pocas fuerzas que le quedaban, Edilia tomó su celular y llamó a su hijo en Torreón, pero Juan no respondió a la llamada. Marcó entonces a casa de Oralia, otra de sus hijas, para darle la noticia.

La hora de la llamada quedó registrada en la pantalla del teléfono de Oralia: 1:59 de la mañana.

"Mi mamá le dijo a Oralia que habían tenido un accidente, que no sabía bien a bien, pero que parecía que habían chocado", cuenta Georgina.

Acompañada de su esposo, Georgina se echó a la carretera en una camioneta para ir a buscar a su madre. Oralia y su hermano Juan, se habían adelantado.

La noche se hizo más oscura, el marido de Georgina, que recién había dejado el hospital, luego de una cirugía por una pancreatitis aguda, manejaba lo más rápido que podía.

Faltaban cerca de 70 kilómetros para llegar a Saltillo, cuando Georgina realizó otro intento más para hablar con su madre, pero en el auricular sonó la voz de Oralia, la hermana de Georgina. "Le pregunto que cómo está mi mamá y me empieza a decir que a mi tía Dora se la acaban de llevar al hospital, que está muy grave, y que la van a poner en terapia intensiva".

`Sí', le digo `pero cómo está mi mamá' y me dice, otra vez, evadiendo mis preguntas, que mi hermano está allá arriba con ella, le digo `pero te estoy preguntando que cómo está mi mamá, por favor, dime cómo está mi mamá', y me dice que cuando ellos llegaron mi mamá ya había fallecido".

Amanecía cuando Georgina y su marido llegaron hasta al lugar del accidente. En ese momento una grúa se llevaba el autobús 2603, de Grupo Senda, que lucía despedazado.

Más tarde Georgina se hallaba tocando a las puertas del anfiteatro, que más bien parecía abandonado. Eran más de las 5:00 de la mañana, cuando una carroza con las insignias del Semefo hizo su arribo.

"Salió la persona de la camioneta y me dice que está cerrado y que no van a abrir sino hasta las 9:00 de la mañana. El hombre caminó entonces hasta la parte trasera de la carroza y jaló la manija plateada de la portezuela.

Tendido en una camilla estaba el cuerpo de Edilia que, a simple vista, parecía dormida, a no ser porque llevaba los pies desnudos y se desangraba por las piernas." "Mi mamá quedó prensada de las piernas. Tuvo tres fracturas expuestas, así que murió desangrada", dice Georgina sofocada por los sollozos.

De inmediato la familia tramitó con una compañía funeraria la preparación y el traslado del cuerpo de Edilia a una capilla velatoria de Torreón.

Por la tarde Georgina recibió la llama- Ninguna concesión ha sido retirada por la Dirección de Transporte Municipal.

Las rutas con mayor número de atropellados son:
5 A, 18 Y Vista Hermosa ¿Cuánto cuesta una vida? De acuerdo con lo establecido por el Artículo 1851, Código Civil de Coahuila; y el 495, de la Ley Federal del Trabajo, la compensación máxima que se debe otorgar a los deudos de una persona fallecida en un accidente de transporte público urbano o foráneo asciende 628,500 pesos.

Póngase vivo
La fórmula que se aplica, con base en estos instrumentos tos legales, es la siguiente:
Se toma en cuenta el salario mínimo profesional más alto en esta zona geográfica y que actualmente es de 142.36 pesos.

Esto se multiplica por 4 y da como resultado 569.44 pesos, que, a su vez, se multiplican por el número de días a los que, según el Código Civil, equivale una incapacidad por muerte y que es de 1095 días. Esta operación debe dar como resultado el monto total de la indemnización que es de 628,500 pesos.

No se deje engañar
La remuneración más baja estipulada en el Código Penal es de 150 mil pesos, pero es frecuente que, transgrediendo la ley, los inculpados paguen a la familias de la víctima entre 50 y 80 mil pesos.

¿Cuánto cuesta morirse? El costo de los servicios funerarios oscila entre los 10 y los 100 mil pesos.

Un terreno en el panteón va de los 27 a los 154 mil pesos.

Y así quieren aumento
Pese a que no han cumplido los convenios pactados con el Ayuntamiento y la ciudadanía de mejorar el servicio, respetar los recorridos de ruta y adquirir cada vez más y mejores unidades, los concesionarios del transporte urbano exigieron recientemente un aumento del 25 por ciento a las tarifas, argumentando el incremento al precio de la gasolina.

Transportistas
burlan la ley
da de los representantes legales de Grupo Senda, quienes se ofrecieron a brindarle una ayuda económica de cinco mil pesos para el traslado y el sepelio de Edilia. "Les dije `no señor, o me apoyan completo o mejor no me apoyen'". Además de enfrentar el dolor por la pérdida de su madre, Georgina tuvo que desembolsar en tarjetas de crédito más de 70 mil pesos para costear los funerales.

"Una vez que se acabó todo, yo hablé con ellos y les dije que me pagaran lo del sepelio y yo retiraba todos los cargos. Y me dicen `como usted no quiso cuando nosotros le ofrecimos, ahora la empresa dice que no.'"

Ha transcurrido más de un año del accidente que segó la vida de Edilia y Grupo Senda no ha abonado un sólo peso de indemnización, tampoco del seguro de viajero, cuya cuota incluyen las compañías transportistas en los boletos de autobús El chofer, que tras el accidente permaneció internado algunas semanas, nunca fue aprehendido, con todo y que los reportes periciales revelaron negligencia y exceso de velocidad del operador.

Georgina revela una sospecha: "Supuestamente él perdió una pierna. Mi hermano trabaja en Migración y alguien de la empresa Senda le dijo que antes del accidente, el chofer ya no tenía una pierna, que él usaba una prótesis..."

Por su parte Dora, la hermana de Edilia que viajaba con ella en el momento del accidente, sufre secuelas psicológicas y aún no se recupera de una fractura en la pelvis, otra en una pierna y una opresión en uno de sus pulmones.

"A raíz de este accidente, un tío nuestro, hermano de mi madre, falleció de la impresión, le dio un infarto".

Gerardo Antonio Pérez Pérez, representante de la familia Romero Elizalde, denunció que hasta el momento, Grupo Senda no ha pagado ninguna indemnización.

Esta empresa según él, ordinariamente evade el cumplimiento de las obligaciones que tiene como concesionario.

Advirtió que la suma total por concepto de reparación del daño, de acuerdo a lo estipulado en el artículo 1891 del Código Civil de Coahuila y 495 de la Ley Federal del Trabajo, asciende a cerca de 550 mil pesos.

"Estas empresas pretenden evadir su responsabilidad pagando una fracción o una parte de la indemnización que por ley les corresponde. Yo tengo una resolución del juzgado donde me están diciendo que el valor de la vida humana para el derecho es de 550 mil pesos. No es un reclamo caprichoso, es lo que la ley dice.

"Lo que pasa es que estas empresas lucran con la necesidad de los deudos. Van y le sacan a la familia la firma para el Ministerio Público de que les dan el perdón y otorgan 100 mil pesos, 150 mil pesos" Pérez Pérez aseveró también que Senda tiene pendiente el pago del seguro de viajero, un derecho al que los usuarios del transporte foráneo se hacen acreedores, cuando pagan el importe de esta prestación incluido en el costo del boleto.

Sobre este tema, asegura que su monto no está estipulado en ningún ordenamiento.

"No hay un reglamento en materia de seguro del viajero. De manera que las compañías te pueden pagar lo que quieran." Estas mismas empresas, mañosamente, crean una mutualidad, que es una especie de compañía de seguros de la empresa.

"Es plan con maña, te van a pagar hasta que la empresa dice o no te pagan ¿Cuánto dinero diario reciben por seguro del viajero? Este es un recurso que no aporta la empresa, lo aporta el usuario. Lo que pasa es que lucran con la ignorancia de la gente, con la indolencia de las autoridades o, a veces, la franca complicidad, porque no los presionan, no vigilan que las empresas cumplan con sus obligaciones".

"Querían finiquitar a la familia con 150 mil pesos. Hablo con el abogado de la empresa, un tal Jorge Garza, le digo que quiero que le pague 450 mil pesos a la familia y luego le dije `es más, dame 250 mil pesos y págame mis honorarios, que son 20 mil pesos', me dice `estás jodido...'".

"Después me mandan una propuesta: pagar 381 mil pesos en abonos a seis meses o 411 mil pesos en abonos, a un año. Le digo `espérate, la señora no se murió en abonos'.

Pérez Pérez subrayó que en los próximos días, y en su calidad de defensor de la familia Romero Elizalde, promoverá un procedimiento de caducidad del título de concesión a la firma Grupo Senda.

"La ley señala que el incumplimiento de las obligaciones del concesionario es causa suficiente para iniciarle un procedimiento de caducidad del título de concesión, y es lo que estamos haciendo".