Semanario
En el siglo XIII, Gonzalo de Berceo, primer poeta castellano de nombre conocido, cantó encendidos elogios a la virgen María, valiéndose para ello del -como dice en su Vida de Santo Domingo de Silos "román paladino en el qual suele el pueblo fablar a su vezino"-; o, como señala en otra de sus obras -El martirio de San Lorenzo-, "que la pueda saber toda la gente".
En el siglo XIII, Gonzalo de Berceo, primer poeta castellano de nombre conocido, cantó encendidos elogios a la virgen María, valiéndose para ello del -como dice en su Vida de Santo Domingo de Silos "román paladino en el qual suele el pueblo fablar a su vezino"-; o, como señala en otra de sus obras -El martirio de San Lorenzo-, "que la pueda saber toda la gente". Muchos años después, al otro lado de los Pirineos (pero para la eternidad no existe el tiempo), la Virgen correspondió a la fineza: en una serie de apariciones (la primera de las cuales acaeció el 11 de febrero de 1858) con que, según cuenta la tradición, favoreció a Bernardita, se dirigió a la vidente en el idioma que esta hababa: el gascón. Así, en la tercera aparición, con exquisita gentileza le pide a la jovencita: (Boulet aoue era gracia de bié aci penden quinze dias?, pregunta que, no sin tomar en cuenta que es traición cualquier traducción, suena poco más o menos así en nuestra lengua: ¿Me podría usted hacer el favor de venir aquí dentro de 15 días?". Y en otra, atendiendo al fin a la reiterada petición de Bernardita para que le fuera revelado el nombre de la Señora, esta respondió con la preciosa definición que hoy se halla inscrita a los pies de la imagen que se venera en la gruta de Massabielle:

Que soy era Immaculada Councepciou.
¿Verdad que no hace falta dar la traducción de esta respuesta?

NOTAS.-
1) Mis avisadísimas lectoras y mis avisados lectores habrán advertido ya que hoy se cumplen 150 años de la primera aparición.

2) Era, que aparece en cada una de las dos citas gasconas, no es, como irreflexivamente pudiera creerse, una forma del verbo ser. En efecto, se trata de la antiquísima forma femenina del artículo determinado. Y es de notar que corresponde a la asimismo antiquísima forma castellana ela.

3) La partícula que (que hallamos en el inicio de la segunda cita) debía (afirman los que de estos asuntos saben) anteponerse, en gascón, a las oraciones afirmativas independientes.