Semanario / Miguel A. Peráles
Como he demostrado en las dos semanas anteriores, la etimología puede engañar a quienes la aplican a la buena de Dios. Abundaré en el tema, con una sencilla exposición de los números, del uno al diez. Empecemos por cero, como recomendaba Aristóteles:
A) Cero proviene del árabe sifr, "vacío", y hasta aquí las cosas van viento en popa. Pero da la casualidad de que de sifr se deriva también la voz cifra que, primeramente, designó únicamente el número cero, pero que, en la actualidad -salvo que me equivoque- se refiere a cualquier guarismo: de modo que la noción de vacío ya no parece estar acorde con la actual significación de la palabra cifra. Para empeorar las cosas, de cifra proceden cifrar y descifrar, voces que, hasta donde sé, nada tienen que ver con la acepción de sifr.

B) Monipodio es, según la Academia -¡glorificada sea por siempre!-, "Convenio de personas que se asocian para fines lícitos".

Ahora bien, este término -monipodio- viene a ser una transformación de monopolio, expresión constituida por los vocablos griegos mónos "uno" y póleo("vendo" (de "vender" desde luego, no de "vendar"... aunque quién sabe). Hay, por supuesto, una obvia relación entre monopolio y uno. Pero, salvo que me falle la vista, no parece haber vínculo alguno entre uno y monipodio. ¿O sí?

C)Abigarrado es definido por la Docta Corporación con estas o parecidas palabras: "De variados colores mal combinados". La tal definición supone -y esto lo confirma además la intuición del hablante- una multitud de colores. No se ve, en efecto, cómo, de otra manera, podría hablarse de abigarramiento. Y, sin embargo, el adejtivo abigarrado tiene como uno de sus constituyentes al francés bigarre "confuso, mezclado". Y uno de los elementos de bigarre es el prefijo latino bi "dos". Se ve, entonces, que aquí también la etimología puede confundir al despistado.

D) Asegura la Sapiente Institución -¡loada sea!- que, en danza, un trenzado es "un salto ligero, cruzando los pies". Así las cosas, aunque yo de ballet únicamente sé que los bailarines suelen bailar sobre las puntas de los pies a fin de no despertar a los nuevos ricos que nunca dejan de asistir a los espectáculos de bailete, no ignoro que los danzarines tienen sólo dos pies y, por tanto, algún desajuste existe entre la acepción académica de trenzado y la etimología de tal tecnicismo: "tres".

E) El cartabón es un "Instrumento en forma de triángulo rectángulo que se emplea en el dibujo lineal" (o, al menos, eso dice el DRAE). Bien está. Pero lo malo es que cartabón proviene, según los que saben, del occitano -o lengua de Oc- escartabont, que a su vez tiene su origen en el también occitano escartar, palabra que significa "dividir en cuatro". Tendríamos así, si nos dejamos llevar maquinalmente por la etimología, un triángulo de cuatro lados.