Rosendo Zavala
Saltillo, Coah.- El exceso de velocidad y la poca pericia al volante traicionaron a un menor de edad, quien luego de perder el control en el camino terminó impactando su vehículo de lujo contra una casa de la colonia Satélite Sur.
Minutos antes de la medianoche, Érick Alain Delgado Isaí circulaba por la calle Mariano Azuela en aquel sector del poniente de Saltillo, convencido de que nada le pasaría por correr en su Volkswagen Beettle, placas FBR 3642.

Pero estaba equivocado, y es que repentinamente sintió que la situación se salía de control cuando el carro en que viajaba "enloqueció" sin motivo aparente, por lo que decidió maniobrar para acabar con el problema.

Para su triste suerte, el correlón de 16 años, quien vive en la colonia Campo Verde, nada pudo hacer para remediar la situación y segundos después se subió a una plaza para llevarse de encuentro un árbol con todo y banca.

Posteriormente, el automóvil modelo 2007 siguió su loca carrera frontal hasta terminar su viaje impactándose en la casa marcada con el 593 de la calle por donde transitaba, generando el bochornoso incidente.

Asustado por lo acontecido, el propietario del inmueble afectado salió para ver lo que ocurría y así se enteró de la penosa situación, en la que el conductor se quejaba de los golpes sufridos en el choque, pero sin dejar de preocuparse por los resultados de su imprudencia.

Instantes después acudieron policías municipales para tomar conocimiento del percance, y mientras el chofer del vehículo imaginaba lo negro de su futuro inmediato, Samuel Enrique Rangel Revilla relataba a las autoridades que apenas este año había adquirido la casa que ya le dio el primer dolor de cabeza.

Mientras observaba la pared que quedó completamente destrozada por el impacto del lujoso vehículo, el residente hizo un recuento de los daños que superan los 60 mil pesos, aunque en esos momentos lo que le importaba era el estado físico y emocional de su gente.

Y es que al momento de ocurrir el percance, al menos cinco personas descansaban en el interior del domicilio que quedó convertido en escombros por lo menos en su parte frontal, dando una imagen de destrucción que ni ellos mismos hubieran imaginado.

Hasta el lugar llegaron socorristas de Bomberos para auxiliar a los moradores afectados, quienes presentaban una fuerte crisis nerviosa debido al percance que les arrebató el sueño desde el instante mismo en que oyeron el estruendo que no olvidarán en mucho tiempo.

Buscando consolarse mutuamente, Samuel y su esposa Lucinda Salinas trataron de mover las piedras caídas que emanaban de lo que alguna vez fue la pared del cuarto principal, pero donde ya sólo quedaban los restos empolvados con todo y un carro adentro.

Para fortuna de los implicados, los paramédicos solo detectaron miedos pasajeros en los pequeños Juan Daniel de 5 años, María Fernanda de 8 y Jorge Ulises de 13, quienes perdieron el susto con el paso de los minutos.

Pese a todo, vecinos del sector salieron asustados de sus casas para percatarse con sus propios ojos sobre la magnitud de la potencial tragedia, que no se consumó gracias a la buena suerte que algunos de los afectados dijeron tener.

Cuando las autoridades se presentaron en el sitio para controlar la situación, los lugareños se sintieron a salvo y minimizaron el hecho de que algo malo pudiera pasar, aunque no dejaron de preocuparse por la desgracia material que ahora sacudía a sus conocidos.