Universal/Juan Arvizu Arrioja
México, D.F.- El amasiato acabó al tercer día en el Senado. Y así lo registró la bancada perredista, cuando sintió que le pasaba encima la nueva aplanadora legislativa, marca PAN-PRI, que operó como las de antes... indolente con la minoría que, sin embargo, se desahogó en tribuna con maldiciones a la hora en que se aprobó el gasolinazo y la reforma fiscal toda.
Y de la "resistencia civil pacífica", nadie se acordó entre los senadores del Frente Amplio Progresista, que lejos de tomar la tribuna, se mostraban agotados, erráticos, somnolientos. Mostraban los signos del agotamiento, al final de una semana de reformas constitucionales.

En vez de alterar el orden de la sesión e impedir la aprobación de los nuevos impuestos, los senadores afiliados al FAP de Andrés Manuel López Obrador, dieron un debate de más de siete horas en contra, pero inútil.

A las 19:30 horas, cuando el presidente del Senado, Santiago Creel Miranda, dio por concluida la sesión, las seis bancadas ya no tenían fuerzas. Exhaustas, caminaron hacia las puertas de salida despojadas de entusiasmos, con la investidura senatorial a rastras.

Era la noche de un día infeliz. Los héroes del miércoles, los que se enfrentaron valientes al poder mediático, este viernes volvieron a las andadas a alzarse la voz, a agitarse las manos, a corregirle la plana al otro.

La mayoría aprobó el tributo a los depósitos en efectivo, una novedad mundial de los "Chicago Boys" de Hacienda; le dieron para adelante al Impuesto Empresarial a Tasa Unica (IETU), que ya lo llaman el coco de los contribuyentes. Y además del incremento a los carburantes, condenaron a muerte a la Tenencia, pero hasta 2014.

Minerva Hernández Ramos (PRD) describió el escenario de la reforma: Prevalecen los tratos preferenciales, las deducciones y los créditos fiscales a favor de los más ricos del país.

Con un dejo de desencanto, Antonio Mejía Haro, también perredista, le dijo a su compañero Silvano Aureoles: "Ya se nos terminó el amasiato" con el PRI y el PAN. Pablo Gómez castigó desde la tribuna: Quedó intocado el desastre fiscal de México. "¡A los grandes capitalistas les deducen hasta el aire que respiran!".

Luego se explicó: "Ha vuelto el miedo al Senado". Los legisladores no se atreven a redistribuir de veras el ingreso, vía mecanismos impositivos. "¡Somos rehenes de un puñado de oligarcas!". Amarga sensación que nadie desmintió.

Lo edificante del día: La aprobación de un respiro financiero para Pemex, "la gallina de los huevos de oro", como describió Francisco Labastida Ochoa (PRI).

La asamblea le dio abrazos cálidos. Y ese fue el último destello del afecto que brilló el miércoles y que se eclipsó ayer en discusiones de dinero, el engrane del mundo.