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El Gráfico
Una corte de Nueva York, determinó dar el castigo máximo a la afroamericana Bridgitte Harris, 29 años, quien hace tres años asesinó a su padre al estar cansada del abuso sexual que sufría desde la infancia
La historia de la afroamericana Bridgitte Harris, 29 años, quien asesinó y castró a su padre, el liberiano Eric Goodrige hace tres años, para después cocinar el miembro,  ha tocado varias fibras sensibles en la sociedad estadounidense, quienes en su mayoría  suplicaban  que se le otorgara el perdón o no se le castigara con todo el rigor de la ley, al asegurarse que actuó en defensa propia, ya que desde su infancia sufría abuso sexual por parte de su  progenitor.

A pesar de que sus defensores, miembros del jurado y algunas organizaciones se manifestaron a favor de Bridgitte, el juez que la sentenció en Nueva York, determinó que la mujer debería ser castigada como cualquier asesino, por lo que pasará en prisión de 5 a 15 años por homicidio sin premeditación y un año por posesión de arma:

"Nosotros dijimos toda la verdad, ella declaró lo que pasó, el jurado le creyó y salió el veredicto que consideraba apropiado. Desafortunadamente el juez decidió darle la máxima sentencia, en vez de pensarlo un poco más", señaló Arthur Aidala, abogado de Bridgitte.

Aunque la joven contaba con el apoyo de muchas personas durante el juicio, contrario a lo esperado, sus familiares esperaban que recibiera un duro castigo por sus acciones, al argumentar que nada justificaba el asesinato de su padre:

"Yo no creo que haya abusado de ella y aunque lo hubiera hecho, ella tenía el derecho y durante años pudo haber hecho o dicho algo", manifestó Albertha Clinton, tía de Bridgitte.