Bangkok, Tailandia.- Los mayores grupos étnicos insurgentes de Birmania se reunirán esta semana para estudiar cómo apoyar la rebelión pacífica de los monjes budistas contra la Junta Militar, que gobierna el país desde 1962.
"Mantendremos un encuentro para buscar una vía para cooperar junto a los otros grupos, los estudiantes, la Liga Nacional para la Democracia y otros movimientos", indicó en un comunicado el portavoz del Ejército del Estado Shan (SSA), Lao Seng.

Ese plan también fue confirmado por el secretario general de la Unión Nacional Karen (UNK), Manh Sha, quien además negó que dos divisiones del Ejército birmano se hayan retirado del territorio karen para reforzar a los soldados encargados de sofocar las manifestaciones en Rangún.

Una de estas divisiones, la 22, se hizo famosa por su intervención en la represión de las protestas de los estudiantes en 1988, cuando murieron unas 3.000 personas.

"Les dijimos a las tropas que combaten en nuestro frente que apoyaran el levantamiento en Rangún, pero no obtuvimos respuesta", dijo.

El SSA controla extensas áreas colindantes con la frontera con Tailandia, mientras la UNK, la guerrilla de mayor capacidad militar del este del país, cuenta con unos 5.000 combatientes y representa a cerca de siete millones de personas pertenecientes a la etnia karen.

Aunque varios grupos étnicos insurgentes tienen acuerdos de paz vigentes con el Gobierno, más una decena continúan con la lucha armada que iniciaron hace cuatro décadas contra la Junta Militar, a la que reclaman la independencia o al menos una mayor autonomía para su población.

El Gobierno birmano declaró anoche el toque de queda y después desplegó tropas en Rangún y otras ciudades para acabar con las movilizaciones que, encabezadas por los religiosos, se repiten a diario desde el 17 de septiembre.

Pese a la intimidación de la Policía y el Ejército, los monjes volvieron a salir hoy a la calle, pero las fuerzas de seguridad cargaron contra ellos en las pagodas de Shwedagon y Sule, con el saldo de al menos un muerto y una veintena de heridos, indicaron los testigos.

Según estos relatos, los soldados dispararon contra los manifestantes en Sule y sus inmediaciones y antes, en Shwedagon, de donde partió la marcha, hicieron disparos al aire, lanzaron gases lacrimógenos y golpearon y detuvieron a muchos religiosos.

Las organizaciones Alianza de Todos los Monjes Birmanos y la Generación de Estudiantes del 88 aseguraron que mantendrán las manifestaciones contra la Junta Militar y no cederán ante sus amenazas.