Por Lori Rosenkopf y Rafael A. Corredoira
La pérdida de capital humano es en parte contrarrestada por ganancias en capital social, específicamente, en el desarrollo de vínculos sociales entre firmas
Trabajadores en empresas de tecnología no suelen considerar sus empleos como algo vinculado con las relaciones humanas. Pero nuestra investigación indica, sin embargo, que inclusive en labores científicas, hay una intensa participación de redes sociales.
Por cierto, las empresas de alta tecnología podrían beneficiarse del tipo de redes intencionales en las cuales participan firmas de consultoría y estudios de abogados.

Esa información emergió de un sorprendente resultado obtenido durante nuestra investigación acerca de qué ocurre cuando los inventores abandonan sus compañías para trabajar en otras firmas en la industria.
Se da por descontado que esa fuga de cerebros afecta a las compañías. Pero nosotros hemos descubierto que bajo ciertas circunstancias, esas compañías también pueden ganar conocimiento cuando los empleados se van.

La pérdida de capital humano es en parte contrarrestada por ganancias en capital social, específicamente, en el desarrollo de vínculos sociales entre firmas.

La mudanza a otra empresa de un inventor amplía la red de conexiones personales de su previa firma e incluye a personas de la nueva firma. En profesiones de alta tecnología, como en la mayoría de las otras, los antiguos vínculos no se desintegran porque alguien ha cambiado de empleo. Las personas se mantienen en contacto, y conversan sobre sus trabajos. Y con frecuencia, existe el deseo de compartir conocimientos.
Una clara evidencia de las ganancias que se obtienen a nivel intelectual tras la partida de un inventor se puede ver en las patentes.

Nosotros hemos estudiado unas 42 mil de ellas otorgadas a 154 firmas en la industria de los semiconductores entre 1985 y 1995. Los documentos oficiales nos permitieron identificar los sitios donde vivían los inventores y las listas de todas las previas patentes que citaban los inventores. Además, logramos trazar la transferencia de conocimiento de una compañía a otra.

Un inventor que obtiene empleo en otra compañía obviamente lleva al nuevo sitio conocimiento previamente adquirido. También hemos descubierto que luego que un inventor pasa a una nueva firma en una región o en un país diferente, patentes subsiguientes de la antigua firma del inventor son un 36 por ciento más propensas a citar patentes otorgadas a personas en la nueva firma del inventor que a citar patentes otorgadas a personas en otras compañías similares. De hecho, las firmas antiguas obtienen conocimientos de la nueva firma.


Firmas de consultoría y firmas de abogados entienden el valor de las redes sociales e intelectuales. Y es por eso que muchas han creado programas que alientan a ex empleados a mantenerse en contacto con la organización. Las empresas de alta tecnología deberían adoptar esa práctica a fin de llamar la atención sobre la manera en que sus empleados con conocimiento realizan tareas en otras compañías. Desarrollar nuevos lazos sociales de esa manera podría ayudar a mejorarla transferencia de conocimiento.

(Lori Rosenkopf es profesora adjunta y Rafael A. Corredoira es un graduado de la Escuela Wharton de la Universidad de Pensilvania, en Filadelfia.)