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La actual recesión está encaminada a ser la peor experimentada por México desde la llamada Gran Depresión, que inició a nivel mundial a finales de 1929, afirmó el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP)
México.- Además, México no tendrá una recuperación inercial rápida como en los años siguientes a la crisis de finales de 1994, sostuvo el organismo del sector empresarial en su publicación semanal "Análisis económico ejecutivo".

Ante ello, reitera que se requiere profundizar en los cambios estructurales que eleven el crecimiento potencial de la economía, y señala que será responsabilidad del nuevo Congreso no aprobar reformas populistas que impidan desplegar este crecimiento.

Después de conocer la caída anual del PIB en el segundo trimestre del año, que mostró una reducción de 10.3 por ciento, la "buena noticia" es que el ritmo de contracción trimestral se desaceleró significativamente.

Algunos indicadores mensuales, como el crecimiento de 6.7 por ciento de la producción de automóviles de junio a julio, ha aumentado la evidencia que la economía tocó fondo para que pueda iniciar su repunte en la segunda mitad del año, reforzando la esperanza de que abandone la recesión en el tercer trimestre.

No obstante los resultados más optimistas de las últimas semanas, el CEESP expone que "la actual recesión está encaminada a ser la peor experimentada por México desde la Gran Depresión".

Algo muy preocupante además de la fuerte contracción productiva y del deterioro en las condiciones de vida de muchos mexicanos, es que las condiciones previas a la crisis han empeorado, lo que impedirá que la recuperación sea vigorosa.

Por un lado, advierte el organismo, persiste la dependencia a las importaciones de Estados Unidos, donde una quinta parte de la economía está ligada a la producción manufacturera de exportación.

Por otro, la inestabilidad del sistema fiscal implica un faltante de recursos para el próximo año de 300 mil millones de pesos, por lo que el "shock financiero" resultará en un menor nivel de inversión pública si no se aprueba una reforma fiscal integral en el próximo periodo de sesiones del Congreso.

Precisa que el "boquete fiscal" responde en parte a que la producción petrolera del principal pozo del país continuará en descenso, a un ritmo mayor al anticipado, lo que junto con precios menores a los de 2008, contribuirá a que el repunte sea débil.

"Por lo anterior, México no tendrá una recuperación inercial rápida como en los años siguientes a la crisis de finales de 1994".

Por ello, es esencial que el debate se centre en los cambios profundos que requieren conjuntamente la economía y el sistema político-jurídico, y no en propuestas de emergencia que no tendrán efectos visibles en la recuperación que ya muy probablemente inició, señala el CEESP.