Baden, Austria.- Serbia llevará a cabo actuaciones unilaterales para evitar la independencia de Kosovo, tras el fracaso de hoy de las negociaciones sobre el futuro estatuto de esta provincia serbia, y aunque ha calificado la situación de "muy seria", ha descartado acciones militares.
El presidente de Serbia, Boris Tadic, manifestó en Baden, al sur de Viena, que Belgrado va "a usar todos los instrumentos legales y diplomáticos" para evitar la soberanía de Kosovo, habitada por una mayoría albanesa.

"Esto es muy serio. Es una situación muy seria. Vamos a cancelar todas las decisiones de las instituciones provisionales de Kosovo que la lleven a la independencia", dijo el presidente serbio ante la prensa al final de una ronda de tres días de negociaciones.

"Claramente, una medida unilateral creará otra. Por eso, Serbia va a responder. No queremos violencia ni guerra. Tenemos instrumentos legales en nuestras manos", aseveró Tadic.

En todo caso, el líder serbio descartó acciones militares y dijo que "somos un pueblo y un país responsable que no va a usar la violencia y espero que las instituciones albanesas de Kosovo no vayan a tomar ese tipo de acciones".

Por su parte, el primer ministro serbio, Vojislav Kostunica, dijo que Belgrado va "a esperar a lo que haga el Consejo de Seguridad de la ONU" en su sesión prevista para después del 10 de diciembre, la fecha límite impuesta para llegar a un acuerdo negociado.

Serbia cuenta en el Consejo de Seguridad con el fuerte apoyo de Rusia, que ha bloqueado este año una resolución que otorgue a Kosovo una soberanía tutelada, tal y como había propuesto el anterior mediador, el finlandés Martti Ahtisaari.

"Sigue en vigencia una resolución del Consejo de Seguridad y mientras que no haya una nueva, la actual sigue en vigor", recordó Kostunica en referencia a la resolución 1244, que estipula el objetivo de una autonomía sustancial para Kosovo dentro de Serbia.

Kosovo y Serbia negocian desde hace casi dos años sobre el futuro de la conflictiva provincia serbia, sin haber llegado a un acuerdo consensuado, ya que Belgrado ofrece un máximo de autonomía y Pristina insiste en la independencia.