Agencias
El buen mesero por la escuela empieza; la Fundación Turquois otorga becas de capacitación...
Hace más de una década un empresario francés de bienes raíces llegó a vivir a México en la búsqueda de socios e inversiones. Como todo galo, estaba acostumbrado a la buena comida y al servicio de calidad, pero al ver que en el país los meseros están desprotegidos, olvidados y mal preparados, decidió hacer algo para mejorar sus condiciones de vida.

Así, Françoise Turquois decidió otorgar becas a jóvenes egresados de carreras universitarias relacionadas con el sector servicios, para que en Mónaco aprendieran sobre la atención que se le debe dar al cliente en hoteles y restaurantes. Pero hace cinco años decidió darle un giro a su labor caritativa.

Con esta intención, hace un lustro nació la escuela Servir Bien, patrocinada por la Fundación Turquois y cada seis meses otorga a 90 personas -desde los 17 años- becas para capacitarse en este oficio, aprender inglés, cocina, bebidas y algunas nociones de mercadotecnia que les ayude a ascender de puesto.

"Queremos dignificar el trabajo de los meseros porque es un oficio mal pagado que consta de muchas horas de trabajo, aquí nosotros proporcionamos uniformes, manuales, los alimentos, vinos y materiales para la capacitación. También les pagamos la certificación del curso que está avalado por las secretarías del Trabajo y de Educación Pública", explica Alejandra Cerdán, coordinadora administrativa de la escuela.

Existen otras opciones de capacitación para meseros, generalmente otorgadas por las empresas y muy pocas se especializan en la atención integral al cliente.

Los únicos requisitos que debe cubrir quien desea capacitarse en el área, indica la entrevistada, es tener el certificado de secundaria, además, no hay una edad máxima. Incluso los cursos se han convertido como una opción para personas de la tercera edad que buscan complementar el monto de sus jubilaciones en cocinas económicas o preparando comida para banquetes y entrega a domicilio.

Aunque 60 por ciento de quienes son seleccionados para gozar de la beca tiene alguna experiencia en el oficio, no es necesario trabajar en el sector para poder tomar el curso.

"Hemos notado que después de que terminan la capacitación, nuestros egresados se cotizan de mejor manera, porque se preparan más, estudian y van entendiendo la importancia de su profesión y dejan de trabajar sólo por ganarse la propina", dice Karla Reséndiz, coordinadora académica de la institución.

Afirma que generalmente los becados de la fundación ascienden más rápido en sus puestos de trabajo, se cotizan mejor y se convierten en empleados destacados en los grandes hoteles de la Ciudad de México como el Nikko, Sheraton o restaurantes como Campos Elíseos y El Lago.

Incluso, la escuela cuenta con una bolsa de trabajo en la que mensualmente recibe entre 20 y 30 solicitudes de hoteles y restaurantes que requieren de personal, no sólo capacitado en la atención a los comensales, sino que también que tengan nociones de inglés,de cocina y de enología.

Un buen mesero hace la diferencia

Tener nociones sobre servicios de mesería puede ser también una opción para empleos temporales en verano o en invierno, fechas en las que el sector demanda más personal y en las que crece la bolsa de trabajo de la escuela.

Ambas educadoras cuentan que cuando se trata de restaurantes y hoteles, el servicio hace la diferencia, por ello es importante que se ponga énfasis en el capital humano y se busquen formas para retener el talento, pues en algunos casos, también han existido meseros que una vez terminado el curso están sobrecalificados.

Por semestre aplican un promedio de 270 personas, pero a pesar de patrocinios de empresas como Cuervo, Cetto, Nestlé y Freixenet, la fundación carece de los recursos para ampliar su cupo.

Cerdán aclara que la escuela por el hecho de estar en la capital del país no es exclusiva para personas que vivan en ella, la diferencia es que si el seleccionado reside en el interior del país, la fundación se hace cargo sólo del pago de sus estudios y su certificación, no de su manutención.

Cabe mencionar que para no interferir con sus labores diarias, el curso es de lunes a viernes y de cuatro horas diarias, lo cual, en el caso de quienes ya trabajan como meseros, inmediatamente pueden poner en práctica la instrucción que reciben cada día.

Trato amable y profesional
Además de las materias ya citadas, los becados también reciben capacitación en desarrollo humano que les ayuda a trazar proyectos de vida de largo plazo y en algunos casos también a elevar su autoestima, pues algunos sienten que su oficio no es muy respetado.

También existe la formación complementaria que obliga a los estudiantes a asistir a conferencias, talleres y exposiciones.

Por otra parte, Françoise Turquois, quien actualmente es cónsul honorario de México en Mónaco, otorga al año dos becas a estudiantes sobresalientes para que después del curso de Servir Bien, estudien seis meses francés en México y posteriormente tienen seis meses de entrenamiento en lugares como el Casino de Mónaco, los hoteles de París y Metropole.

La coordinadora administrativa hace un llamado a quienes quieran seguir el curso que ofrece la institución que lo tomen en serio, pues en no pocas ocasiones existe gente a la que no le interesa continuar, lo que obligó a la escuela a cobrar una llamada "cuota de compromiso" de 500 pesos, que se reintegra sólo a quienes terminan la instrucción.