2 documentales rescatan a los íconos de la danza Alvin Ailey y Bill T. Jones

Artes
/ 31 julio 2021
true
por

Los bailarines Alvin Ailey y Bill T. Jones, íconos de la danza son recatados en dos documentales, “Ailey” y "Can You Bring It: Bill T. Jones".

Alvin Ailey y Bill T. Jones pertenecen a distintas generaciones, pero estos dos influyentes coreógrafos negros se cruzaron en algunos momentos cruciales. Ailey fue quien encargó el primer trabajo de Jones, “Fever Swap”, en 1983. Unos años más tarde, en 1989, en el apogeo de la epidemia del sida, Jones, entonces famoso por derecho propio, creó una de sus obras más notables y una respuesta a la crisis: “D-Man in the Waters”. También fue el año en que Ailey murió de complicaciones de la enfermedad a los 58 años.

Así que es una coincidencia profética que este verano (boreal) ambos sean destacados en dos fantásticos documentales: “Ailey”, que se estrena en Estados Unidos el 6 de agosto, y “Can You Bring It: Bill T. Jones y D-Man in the Waters”, actualmente en cines.

La directora de “Ailey”, Jamila Wignot, dijo que el proyecto la encontró en 2017. Había sido fanática del influyente trabajo de danza moderna de Ailey y su compañía, Alvin Ailey American Dance Theatre, pero se dio cuenta de que no sabía mucho de él más allá de eso. Y puede que haya sido intencional: a pesar de su fama, Ailey era una persona reservada.

El documental está parcialmente enmarcado por una nueva puesta de un baile clásico de Ailey del coreógrafo Rennie Harris que, como Wignot, trata de averiguar “qué hizo que el señor Ailey fuera el señor Ailey”. Afortunadamente, Wingot hizo un descubrimiento fundamental que ayudó a acercarse a una respuesta: grabaciones de audio que el coreógrafo realizó en el último año de su vida.

Eso realmente abrió las posibilidades para la película”, dijo Wignot. “Él reveló cosas que ciertamente no eran parte de su presentación pública de sí mismo”.

Ailey habla en las grabaciones con franqueza sobre su infancia en un Texas segregado y empobrecido durante la Depresión, las profundas heridas de una relación inexistente con su padre, la experiencia transformadora de ver a una pionera como Katherine Dunham bailar, y su propio despertar sexual, que para él fue una experiencia hermosa.

Hay muy pocas instituciones negras en particular que sobreviven a sus fundadores y esta es una institución extraordinaria en ese sentido”, dijo Wignot. “Pero quería que la gente recordara a este tipo de persona profundamente apasionada, vulnerable y sensible que está en el centro de todo y cuya presencia todavía se siente”.

El proyecto de Bill T. Jones surgió de manera diferente. La codirectora Rosalynde LeBlanc, quien había sido miembro de la Bill T. Jones/Arnie Zane Company, estaba poniendo en escena “D-Man in the Waters” en 2012 y sintió que no iba a cobrar vida.

Esa pregunta de por qué el baile era tan difícil fue realmente lo que impulsó el proyecto”, dijo LeBlanc. “Originalmente, quería poner la pieza en su contexto histórico. La idea era crear una experiencia inmersiva para que los estudiantes pudieran comprender el nacimiento de la pieza”.

En 1988, Zane, quien fue codirector y pareja romántica de Jones, murió de complicaciones de sida. Mientras creaba un nuevo baile basado en el agua y las olas después de la pérdida, a uno de los bailarines de la compañía, Demian Acquavella (D-Man), también le diagnosticaron sida. En este contexto, la danza adquirió un tono diferente y se convirtió en una cuestión de supervivencia ante una epidemia.

LeBlanc reclutó al célebre director de fotografía documental Tom Hurwitz para que la ayudara, pero pronto se dieron cuenta de que su pequeño proyecto se había convertido en algo más grande y distinto de otros documentales sobre Jones.

He estado haciendo esto durante mucho tiempo y esta fue sin duda una de las mejores entrevistas que he filmado en mi vida”, dijo Hurwitz. “La experiencia de los bailarines fue tan rica, su habilidad para transmitirla fue tan rica, la accesibilidad de sus emociones y sus personalidades fueron tan vibrantes que realmente sentí que esta era una gran historia. La historia que estaban contando era mucho más grande que este simple baile. Era una historia que realmente hablaba sobre el papel del arte en la experiencia humana y la necesidad del arte y la comunidad frente a las catástrofes que nos suceden regularmente”.

Así que decidieron sumergirse de lleno y crear un largometraje, aunque les llevó un poco más de lo que pensaron en ese momento.

Él realmente es uno de los artistas más impactantes y preeminentes de nuestro tiempo”, dijo LeBlanc. “Y si el chico negro de 14 años al que le encanta moverse pudiera ver esta película algún día y decir, ‘¿ser coreógrafo es una opción?’... eso sería increíblemente gratificante para mí”.