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La entidad es la que registra mayores afectaciones, al perder 18 mil 720 hectáreas de bosques y pastizales.
México.- En lo que va de 2008 en el país se han registrado siete mil 403 siniestros forestales en el país, que han afectado una superficie de 138 mil 732 hectáreas, informó la Comisión Nacional Forestal (Conafor) en su reporte semanal de incendios.

En el informe establece que de las casi 140 mil hectáreas, 91.22 por ciento correspondió a áreas con pastos, arbustos y matorrales y 8.78 por ciento a áreas arboladas.

Las cinco entidades con más incendios fueron el Estado de México con mil 474; Michoacán, con 985; Distrito Federal, con 881; Chihuahua, con 566; Puebla, con 412, y Jalisco con 400 incendios.

Sin embargo, los cinco estados con más superficie afectada son Coahuila con 18 mil 720 hectáreas; Jalisco con 16 mil 666 hectáreas; Durango, 14 mil 636; Oaxaca, 12 mil 102; Michoacán, nueve mil 817, y Guerrero nueve mil 366 hectáreas.

La Conafor explicó en un comunicado que durante el mismo lapso de 2007 se presentaron cuatro mil 742 incendios forestales y se afectaron 84 mil 822 hectáreas, por lo que el porcentaje en promedio de afectación por incendio era de 17.89 hectáreas y este año el promedio está en 18.74 hectáreas.

Precisó que en México los incendios forestales queman de 70 a 90 por ciento de pastizales y arbustos; los primeros se recuperan en su totalidad en los primeros días de la temporada de lluvias, mientras que los arbustos tardan en hacerlo desde unas semanas hasta un par de años.

Asimismo, las zonas arboladas son afectadas entre 10 y 30 por ciento y tardan en recuperarse entre 15 y 50 años, según la especie y otros factores.

Además, tras el paso de un incendio forestal quedan afectaciones muchas veces imperceptibles a la vista y difíciles de cuantificar, ya que las plantas y árboles quedan susceptibles a la afectación de plagas y enfermedades, se reducen los recursos genéticos y el valor recreativo de las zonas siniestradas.

Durante los incendios forestales los suelos pierden propiedades físicas, químicas y biológicas, dejan también importantes pérdidas económicas y, en muchas ocasiones, hasta de vidas humanas.