Pekín.- Después del terremoto en el suroeste de China, a los supervivientes les amenaza un nuevo peligro por la ruptura de diques.
Corrimientos de tierra bloquearon ríos y arroyos, formando lagos como el que se encuentra cerca de la ciudad de Beichuan, evacuada hoy a toda prisa. Sin embargo, los movimientos sísmicos dañaron también unas 500 presas en la provincia de Sichuan y la región de Chongqing.

Expertos chinos ya habían advertido hacía tiempo de los riesgos de construir presas en lugares situados en placas tectónicas sismológicamente activas como Sichuan.

En una auditoría interna del gobierno sobre la construcción prevista entonces del dique de Zipingpu en el río Min, los expertos habían destacado el peligro, como el grupo defensor del medio ambiente International Rivers, de Berkeley, en California. Sin embargo, las advertencias no fueron escuchadas.

Los temores de los sismólogos se confirmaron el lunes, cuando el sismo causó una considerable grieta en el muro de hormigón de la presa de Zipingpu, terminada en 2006. Los soldados se dirigieron allí a toda prisa. La poca agua de la reserva fue vaciada aún más para quitar presión al muro de contención.

Una riada habría amenazado a decenas de miles de personas en la ciudad de Dujiangyan, situada en la parte cuesta de abajo de la presa, donde ahora se busca a miles de sepultados entre los escombros.

De los proyectos acuíferos dañados, el Ministerio del Agua se preoucupa sobre todo de dos de grandes dimensiones y 28 reservas de mediano tamaño. Unos 100 expertos fueron enviados desde Pekín y ya se puso a disposición una ayuda inmediata de 53 milloens de yuanes (cinco millones de euros).

"Son construcciones peligrosas que fueron erigidas en una zona sísmica", criticó la experta Aviva Imhof, de International Rivers, en una entrevista con la emisora estadounidense National Public Radio (NPR).

Pese al inminente peligro de la presa de Zipingpu, lo que más preocupa es "la seguridad estructural a largo plazo del dique". Imhof no descarta que además del muro de contención también el fundamento de la presa tenga grietas. "Se necesitamucho trabajo para evaluar los daños y repararlos".

Nuevos peligros amenazan ahora con el comienzo de la época de lluvias que siempre desencadena inundacioens en la región. De mayo a octubre cae el 80 por ciento de las precipitaciones anuales en la cabeza del río Min, un importante afluente del río Jangtse que fluye directamente sobre el terreno afectado por la catástrofe. Un total de 15 muros de contención se encuentran en el río Min en construcción ya en funcionamiento, entre ellos el de Tulong, que también resultó dañado, según las autoridades.

Pese a las reflexiones de los sismólogos el gobierno realizó durante años una ampliación masiva de las instalaciones para la producción hidroeléctrica en el suoreste para ayudar a la región a cubrir su creciente necesidad energética y unirse poco a poco a las de mayor bienestar de China. Es parte de una estrategia de la ambiciosa potencia económica china de doblar la extracción energétcia hidráulica hasta 250.000 megawatios antes de 2020.

Sin embargo, los ríos en china, estancados, desviados y contaminados, alcanzaron sus límites ecológicos. En la gigante presa de las Tres Gargantes en el río Jangste los críticos ven hechos realidad sus peores temores: contaminación del agua, corrimientos de tierra, corrupción e injusticia social por el traslado de más de un millón de personas.

Nadie duda de que 1.300 millones de chinos necesiten más electricidad, pero el país tiene un potencial gigante de ahorro energético y ampliación de la energía eólica, calculan los expertos, de forma que un incremento de este tipo del potencial hidráulico sería innecesario.