Mayté Parro
Monclova.- "Sentí demasiado dolor, pensé que iba a morir como todos aquellos que vi. Ahora veo al mundo", exclamó Juan José Villa Mendoza, comandante de la Cruz Roja, quien hace un mes, durante la explosión en el ejido Celemania en Nadadores, fue reportado como uno de los lesionados graves.
Aún sin poder recuperarse de las lesiones que lo mantuvieron durante varias semanas internado en el Hospital Muguerza de Monterrey, el comandante de la Cruz Roja acudió ayer por la mañana ante el Ministerio Público para formalizar una denuncia en exigencia de la reparación del daño.

El comandante dijo que las personas sabían del grave riesgo de explosión; sin embargo, por la magnitud del percance automovilístico, todos quedaron en shock, no reaccionaron a la alerta de desalojo ante las circunstancias tan traumáticas.

"La gente no oía ni escuchaba por el accidente tan aparatoso", declaró Juan José Villa Mendoza, al referirse a la volcadura del tractocamión que transportaba las 25 toneladas de explosivos y que fue impactado por una camioneta, cuyos tripulantes murieron.

Reveló que él fue notificado de que el material podría explotar, pero como no entró la frecuencia del radio de comunicación en el lugar de los hechos para advertirle a sus compañeros, se dirigió hasta Celemania, donde lo alcanzó la explosión.

Explicó que la intención era que aceleraran el rescate de las personas y que se pusieran a salvo, "pero las condiciones no las ponemos nosotros, ya están ahí y no las podemos cambiar", expuso.