El Universal
México, D.F.- La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) canalizará a los diferentes partidos políticos una propuesta de legislación que contemple los auxilios necesarios para cuidar y proteger laboralmente a la mujer embarazada, otorgue mayor salario a las mujeres y hombres casados que a los solteros y promueva la paternidad responsable.
De acuerdo con el presidente de la CEM, Carlos Aguiar Retes, y el secretario general del Episcopado, José Leopoldo González, es necesaria la elaboración de programas, leyes y políticas públicas que permitan armonizar la vida laboral de una mujer con sus deberes de madre de familia.

"La verdadera promoción de la mujer exige que sea claramente reconocido el valor de su función materna y familiar respecto a las demás funciones públicas y a las otras profesiones", señalaron en un pronunciameinto del Episcopado con motivo del Día de las Madres.

Durante una conferencia de prensa, Aguiar Retes ventiló la posición de la Iglesia Católica en torno a la discusión que se lleva a cabo en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) respecto a la despenalización del aborto en el Distrito Federal, a lo que dijo que acudiría a las audiencias si no se exponen ahí razones de peso para defender el derecho a la vida.

Hay un argumento médico, explicó, en el que se reconoce que una vez que el esperma entra al óvulo se da el inicio del ser humano con un código genético y ADN diferente al de la madre.

Contrario a eso, señaló "es ridículo" el argumento en torno a esa discusión de que el embrión humano no es una persona. "Eso se debe sostener con argumentos médicos y jurídicos", señaló.

Para Aguiar, la discusión en la SCJN va por buen camino y dijo que confía en los ministros de la Corte pero en caso de que la resolución judicial sea contraria al derecho a la vida, la Iglesia seguirá trabajando "en la conciencia de la sociedad, las leyes no son eternas y se puede revertir", aseguró.

El obispo auxiliar de Guadalajara, Leopoldo González, leyó el pronunciamiento de la CEM con motivo del Día de las Madres, en el que se subraya que hay quienes miran a la maternidad como un límite para el desarrollo de la mujer, una restricción de su libertad y de su deseo de tener y realizar otras actividades.

"Muchas mujeres se sienten impulsadas a renunciar a la maternidad para poder dedicarse a una labor profesional. Muchas, incluso, reivindican el derecho a suprimir en sí mismas la vida de un hijo mediante el aborto, como si el derecho que tienen sobre su cuerpo implicara un derecho de propiedad sobre su hijo concebido", dijo.

Destacó que es cierto que la tarea de la madre debe complementarse y coordinarse con la presencia y la responsabilidad del padre, sin embargo, la mujer desempeña el papel más importante al comienzo de la vida de todo ser humano.

En virtud del embarazo y del parto, está unida íntimamente a su hijo -explicó-, sigue más de cerca todo su desarrollo, es inmediatamente responsable de su crecimiento y participa más intensamente en su alegría, en su dolor y en sus riesgos en la vida.

"Por ello, como sociedad debemos estar al lado de cada mujer que espera un hijo; debemos rodear de atención particular la maternidad y el gran acontecimiento de la concepción y el nacimiento del ser humano.

"Es necesario redoblar esfuerzos para que la dignidad de esta vocación espléndida no se destroce en la vida interior de las nuevas generaciones; para que no disminuya la autoridad de la mujer-madre en la vida familiar, social y pública, en la cultura, en la educación, y en todos los campos de la vida", se menciona en el pronunciamiento.

"Invitamos a los católicos, a los hombres y mujeres de buena voluntad, a apoyar el valor de la maternidad, para que la mujer siga siendo merecedora de amor y admiración. Debemos hacer lo imposible para que los hijos, la familia y la sociedad descubran en ella la misma dignidad que vio Cristo en la mujer", concluye.