El peligroso huracán Gustav se alejaba el domingo de Cuba, donde dejó miles de viviendas derrumbadas, árboles caídos, cultivos afectados y problemas en el tendido eléctrico pero ninguna víctima fatal, tras haber matado a 94 personas en otras naciones del Caribe.
La Habana.- El monstruoso Gustav se dirigía hacia la costa estadounidense en el Golfo de México, donde las autoridades de Nueva Orleáns decretaron la evacuación obligatoria de la ciudad.

``Sólo hubo 19 lesionados, según se conoce hasta ahora``, dijo en un balance preliminar el coronel Miguel Angel Puig de la Defensa Civil durante un reporte en la televisión nacional.

Puig indicó que los principales daños fueron ocasionados por los vientos asociados al huracán y no tanto por el agua, que fue escasa para la potencia del meteoro.

A su paso por Cuba, Gustav era un huracán de categoría cuatro, con vientos de 240 kilómetros por hora, pero al salir se debilitó a categoría tres con fuerza cercana a los 195 kilómetros. Existe el peligro de que se fortalezca y alcance su potencia máxima de nivel cinco en la escala Saffir-Simpson.

Unas 86.000 viviendas sufrieron afectaciones o fueron destruidas y 3.000 casas de tabaco quedaron dañadas, indicó el militar, quien además dijo que había ``467.000 personas protegidas en todo el país``.

Un reporte anterior de la Agencia de Información Nacional señaló que los evacuados llegaban a 250.000 personas. Puig dijo que el sistema eléctrico y las telecomunicaciones también sufrieron el impacto de Gustav.

Las provincias cubanas más afectadas fueron las occidentales hasta La Habana, pues el meteoro rozó la pequeña Isla de la Juventud antes de salir al mar e internarse por la región de Pinar del Río el sábado por la noche.

Las imágenes de la Isla de la Juventud mostradas por la televisión cubana eran espectaculares, con rachas violentas de viento que elevaban las aguas del mar y sacudían edificaciones. Una embarcación grande fue arrastrada tierra adentro y algunos residentes caminaban con el agua hasta el pecho.

Durante un recorrido de la AP por las localidades de Consolación del Sur y Los Palacios, en la provincia de Pinar del Río, por donde el huracán entró el sábado por la tarde, se observaron daños cuantiosos, con torres de alta tensión derribadas, carreteras cortadas por árboles caídos y plantaciones arrasadas.

El ojo del ciclón salió el sábado por la noche en la localidad de Manuel Sanguily, Pinar del Río.

A su paso por el asentamiento de Real de San Diego, ubicado en Los Palacios, se sintieron rachas de viento de hasta 340 kilómetros por hora, considerado un verdadero récord.

Mientras tanto se observaron olas de entre cuatro y cinco metros de altura y las penetraciones del mar alcanzaron los seis kilómetros tierra adentro a lo largo de la costa suroccidental de la isla.

``Con un ciclón tan grande siempre tenemos miedo pero estamos bien. Mucho viento pero no tanta agua``, dijo a la AP la jubilada Carmen Pedraza, quien evacuó su casa en la localidad de Batabanó, a unos 50 kilómetros al sur de la capital. Ella y otros pobladores aseguraron que habían previsto una situación peor.

En La Habana las pérdidas fueron menos cuantiosas, dijeron las autoridades.

El domingo por la mañana, ni la Isla de la Juventud, ni Pinar del Río y algunas zonas de La Habana tenían luz y gas, que fue cortado tanto por los daños causados a la infraestructura como por una medida de seguridad para evitar accidentes. Las autoridades prometieron reponer paulatinamente los servicios a la población.

En la capital de más de dos millones de habitantes amaneció soleado, pero durante un recorrido que hizo la AP se vieron muchos árboles caídos, cables en el piso y algunos techos y vidrios dañados. El malecón no mostraba señales de penetraciones del mar.

Tras azotar Cuba y desplazarse por el mar, la tormenta podría tocar tierra en la costa estadounidense del Golfo de México el lunes por la tarde.

En Estados Unidos, el jefe de la Agencia Federal de Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés), David Paulison, dijo que Gustav podría convertirse pronto en un monstruo de categoría 5.

Un huracán de estas características tiene vientos superiores a los 250 kilómetros por hora y su capacidad destructiva es enorme. Gustav, que mató a 94 personas por su paso por el Caribe, azotó las Islas Caimán el sábado por la madrugada con vientos potentes que arrancaron techos y líneas de electricidad. Antes pasó por Jamaica y Haití.