La Jornada
Con una sencillez directamente proporcional a su prestigio como artista emblemático de la cultura chicana, Luis Valdez habla en entrevista de la vigencia de Zoot suit, de lo que significa ser chicano en el siglo XXI, del racismo, del terremoto social que se está fraguando en la frontera entre México y Estados Unidos y de la elección de Barack Obama.
México, D.F..- El cineasta y dramaturgo chicano Luis Valdez se encuentra en México haciendo los preparativos para el montaje de su obra Zoot suit, con la Compañía Nacional de Teatro (CNT).

Considerada un hito de la cultura chicana, tanto por el tema que aborda como por sus valores artísticos, Zoot suit recrea la historia real de un pachuco (zoot suit se llama al traje que usan los pachucos) de Los Angeles en los años 40, acusado de un crimen que no cometió. Lo que realmente subyace en su encarcelamiento y condena es el acendrado racismo de la época en la sociedad estadunidense.

Después de una temporada de representaciones exitosas en un teatro de Nueva York, la obra fue llevada al cine en 1981, dirigida por el propio Valdez, con la actuación de Edward James Olmos.

Crítica social, música, suspenso, drama y romance son los elementos de esa obra.

Modelo de sobrevivencia

Con una sencillez directamente proporcional a su prestigio como artista emblemático de la cultura chicana, Luis Valdez habla en entrevista de la vigencia de Zoot suit, de lo que significa ser chicano en el siglo XXI, del racismo, del terremoto social que se está fraguando en la frontera entre México y Estados Unidos y de la elección de Barack Obama.

-¿Aquella primera versión teatral de Zoot suit es la que se va a montar con la CNT?

-Sí y no. Hace como cinco años se tradujo al español por primera vez, pero jamás se había hecho un montaje de la obra completa en español. Ahora lo que hago son adaptaciones. En vez de estar en inglés, con una que otra palabra en español y un poco de caló, va a ser en español, con pocas palabras en inglés y un poco de caló. Pero también es nueva porque el equipo es de jóvenes, otra generación de artistas.

"Ahora arribo aquí cerrando un círculo grande en la historia de mi familia, que hace cien años cruzó la frontera entre Sonora y Arizona, para irse al norte y jamás perdimos nuestra identidad de mexicanos."

También fundador del Teatro Campesino, con el que apoyó el movimiento de agricultores migrantes y la huelga encabezada por César Chávez en los años 60 del siglo pasado, Valdez sostiene que dicho movimiento propició el nacimiento de otro concepto de la identidad mexicano-americana en Estados Unidos.

Hace un poco de historia: "En el siglo XIX, cuando Estados Unidos se apoderó de la mitad del territorio mexicano, un grupo de mexicanos se quedó allá, aislados y desconectados, y tuvieron que adaptarse a la nueva migración que llegó a principios del siglo XX. Cuando estalló la Revolución, entre 10 y 11 por ciento de la población de México se fue para el norte y constituyeron parte de esa oleada de campesinos que se fueron a formar la agricultura de California, Arizona, Nuevo México. De esa generación es mi familia, que llegó allá en 1909, 1910. Allá nacieron los hijos de esos campesinos que estaban completamente marginados".

Hacia los años 40, "los pachucos que vivían en los barriosy se vestían con zoot suit estaban todavía marginados de la sociedad estadunidense. Yo conocí esa realidad. En los cines de Los Angeles, por ejemplo, como mexicano uno no podía sentarse en los mejores lugares que eran reservados para los anglos.

"O los salones de baile, que había para mexicanos, para negros, asiáticos y anglosajones, no se mezclaban las razas. En las piscinas públicas se reservaban ciertos días para la gente blanca y otros para negros y chicanos. Después de que nos bañábamos, vaciaban la piscina y le echaban agua nueva para que se metieran los gringos."

Eso ha cambiado, "nos hicimos más numerosos, nos educamos, se formó el movimiento chicano y a base de marchas y huelgas y militancia, las cosas cambiaron poco a poco".

Ahora, continúa el también director de La bamba, "son millones y millones los que están llegando, les guste o no, llámennos ilegales o no ilegales, es patente que de costa a costa somos la minoría más creciente en Estados Unidos, es inevitable; por nuestra presencia, Estados Unidos se va a latinizar".

-En ese contexto, ¿qué significa hoy, a principios del siglo XXI, ser chicano?

-Es como ser latino y vivir dentro del mundo de habla inglesa sin perder tu alma, tu cultura latina. Es un modelo de sobrevivencia. No todos se van a declarar chicanos, porque ya han pasado 40 años, porque el teatro campesino ya tiene 44, pero el chicanismo influyó a muchos y se estudia mucho en las universidades, aunque realmente ya no tiene el fervor que tenía en las calles, sin embargo el chicanismo es patente para todos, hay cultura mexicana en Estados Unidos de costa a costa.

Frontera para forjar futuro

-¿Y toda esa cultura es chicana?

-Hablando como chicano, yo digo que cuando la cultura latina se adapta a la vida en Estados Unidos y mantiene su identidad, es chicana.

-¿Aunque no se asuma como tal?

-Aunque no se llame así, lo que ahora vemos es una nueva condición que está redefiniendo lo que es ser un americano. Muchos allá piensan que América empieza en la frontera entre México y Estados Unidos. Es ignorancia. Yo veo esa línea que corre a través del desierto como la Falla de Norteamérica, así como tenemos la Falla de San Andrés que produce muchos terremotos, tenemos la de Norteamérica que genera muchos terremotos sociológica, política y económicamente hablando. Esa frontera tiene gran energía y es te-rrible porque mucha gente está muriendo, pero a pesar de todo creo que eso está forjando futuro. Por eso finalmente me siento optimista, no soy tonto, soy optimista: los cambios que ocurren en la frontera dan nueva forma a ambas naciones.

-¿Qué representa la elección de Obama para esa minoría creciente de la que habla?

-Representa una nueva posibilidad para todos. Yo fui su partidario y me puse a hacer anuncios de apoyo por la radio, porque apoyar a un candidato de ascendencia afroamericana era apoyarnos a nosotros mismos. Y ganó con el voto latino en California y en otros estados.

"La elección de Obama representa un nuevo comienzo para Estados Unidos, donde el racismo ha sido feroz contra los negros pero también con los indios, los de Norteamérica y los mexicanos. Entonces, pasamos por una época de cambios muy grandes, después del desastre de los pasados ocho años, debido a la arrogancia de una clase que manipuló las cosas de tal manera que estaba destrozando la estabilidad del Estado. Creo que las dos elecciones de Bush fueron fraudulentas y muchos se hicieron ricos en esos ocho años.

"Por eso digo que Obama representa una nueva época; no es perfecto, pero va a ser un gobierno más honesto, más abierto, más transparente. Ya estoy escuchando las críticas de que ya tiene siete u ocho semanas como presidente, que cuándo van a cambiar las cosas, puro chantaje. El hombre necesita sus cuatro, ocho años para ejecutar los cambios necesarios. Y los que estamos con Obama lo vamos a seguir apoyando. El proceso de la sociedad es dinámico, Estados Unidos no es un muro monolítico que nunca cambia, sí cambia, uno que vive allá lo entiende.

"Yo he visto cómo los esfuerzos de César Chávez cambiaron el país, y la misma elección de Obama se hizo con el lema de César Chávez: `sí se puede'. Con Obama se convirtió en `Yes, we can'. Un movimiento de campesinos pobres de los viñedos de California inspiró a quien hoy es presidente de Estados Unidos. Presenciamos una historia fascinante que tiene relación con México y con el resto del mudo."

Este viernes Luis Valdez sostendrá una charla con Luis de Tavira sobre Zoot suit, en el teatro Casa de la Paz (calle Cozumel 33, colonia Roma), a las 16 horas. Antes, a las 14 horas, se proyectará allí ese filme del cineasta chicano.