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Representa un gran reto de salud pública: especialista
XALAPA, VER.- De acuerdo con Magdalena Alvarez Ramírez, especialista en Salud Pública de la Universidad Veracruzana, en México existen más de 10 millones de niños y adolescentes con sobrepeso y obesidad, En entrevista, refirió que se trata de una cifra alarmante si se piensa que hasta hace poco tiempo una parte de esta población registraba altos índices de desnutrición, lo cual denota un gran reto en materia de salud.

La experta dijo que se usa la validación del Indice de Masa Corporal (IMC) para medir la adiposidad o acumulación excesiva de tejido graso en escolares, y planteó la posibilidad de usar otro instrumento para determinar el estado de nutrición, para complementar el diagnóstico del IMC, que no es certero.

Académica de la Facultad de Nutrición, Alvarez Ramírez indicó que se hace necesario evaluar los instrumentos de medición, sobre todo porque los índices de desnutrición fueron desplazados por los de sobrepeso y obesidad en la población infantil.

Los niños presentan diferentes conformaciones fisiológicas que podrían no coincidir con el estándar que se había considerado para determinar el estado de nutrición adecuado, manifestó.

La especialista agregó que un factor que favorece la obesidad y sobrepeso se relaciona con las enfermedades crónico-degenerativas y la salud de los infantes.

De los mil 500 niños de entre 6 y 12 años de 11 localidades de Emiliano Zapata que participaron inicialmente en el programa, sólo 800 cumplieron con los requisitos para realizar la prueba, la cual registró que 17 por ciento de las niñas y 18 por ciento de los niños mostraron sobrepeso y obesidad.

Señaló que hay niños con obesidad de tipo metabólico con peso normal, lo cual los coloca en igual riesgo que los niños con peso superior a la media, e implica constante vigilancia a su salud.

Magdalena Alvarez afirmó que la obesidad infantil se considera un problema de salud pública según la Encuesta Nacional de Salud.

Explicó que el sobrepeso se asocia a la cultura y los propios hábitos alimenticios, así como falta de información suficiente en el consumo de proteínas contenidas en verduras y carnes en vez de consumir tortilla y productos de trigo con grandes cantidades de almidón.