"Usé una figura retórica que no funcionó", se disculpó la magistrada, cuya madre puertorriqueña estaba sentada a su espalda en la sala 216 del Edificio Hart, donde se celebran las audiencias del Comité Judicial del Senado.
Washington, EU.- Sonia Sotomayor, candidata al Tribunal Supremo de EU, corrigió hoy unos comentarios polémicos en los que sugirió que su experiencia como latina influye en sus sentencias, en una audiencia en la que sintió el peso de las quejas de los republicanos.

La declaración de Sotomayor, realizada en un discurso en 2001, ha sido el ariete que el partido de la oposición ha usado contra ella, porque a su juicio, indica que si entrara en la máxima corte del país favorecería a los hispanos y otras minorías.

Comentaristas republicanos han llegado a llamarla "racista" por su discurso, sobre el que Sotomayor no se había pronunciado hasta hoy.

"Usé una figura retórica que no funcionó", se disculpó la magistrada, cuya madre puertorriqueña estaba sentada a su espalda en la sala 216 del Edificio Hart, donde se celebran las audiencias del Comité Judicial del Senado.

"Fue desafortunado porque dio la impresión de que yo creo que las experiencias vitales determinaron el resultado de un caso, pero eso claramente no es lo que yo hago como jueza", se explicó la magistrada.

En su discurso de 2001, Sotomayor dijo específicamente que una jueza latina "sabia" podría llegar a una conclusión mejor en sus dictámenes por la riqueza de su experiencia, que un hombre blanco que carece de ella.

La magistrada afirmó hoy que su propósito era motivar a estudiantes y abogados hispanos, y convencerlos "de que sus experiencias personales enriquecen el sistema legal", pero admitió que el contexto de sus palabras creó "un malentendido".

Sotomayor, una mujer de 55 años y orígenes humildes que es jueza desde hace 17 años, defendió su imparcialidad.

"La experiencia vital tiene que influirte. No somos robots que vemos las pruebas y no tenemos sentimientos. Tenemos que reconocer esos sentimientos y dejarlos de lado. Eso es lo que decía mi discurso", manifestó.

Pero esas explicaciones se toparon con el escepticismo de Jeff Sessions, el republicano de mayor rango en el Comité Judicial, quien le espetó que las palabras de 2001 "son lo contrario de lo que usted dice ahora".

El senador dijo temer que la "filosofía" judicial de Sotomayor "florezca totalmente" en el Tribunal Supremo, donde no estará sujeta a la revisión de una corte superior.

En los años 80, Sessions también se sentó ante el comité para buscar la confirmación como juez federal, pero no la consiguió por unos comentarios que mostraron falta de sensibilidad hacia temas raciales, según sus críticos.

La carga de los republicanos contra la candidata designada por el presidente Barack Obama es un ataque fútil, pues ellos mismos han reconocido que no cuentan con suficientes votos para impedir que entre en el Tribunal Supremo.

Sin embargo, están usando las audiencias para ganar puntos con la base conservadora y decirle a Obama que lo piense dos veces antes de designar a un candidato más liberal, cuando haya otra vacante en la máxima corte, según los expertos.

Mientras, los demócratas dieron cobertura a Sotomayor siempre que pudieron, destacando sus excelentes credenciales académicas -se graduó como "número uno" de la Universidad de Princeton- y su amplia experiencia como fiscal y jueza de primera instancia y de una corte de apelaciones.

Para la magistrada, la audiencia de hoy fue su primera prueba de fuego, pues la sesión de ayer se consumió prácticamente con las declaraciones de los 19 miembros del Comité Judicial.

Sotomayor se comportó con aplomo y aprovechó sus dotes oratorias para evitar algunas respuestas, exponer su vasto conocimiento de la ley y, a la defensiva, justificar sus acciones en los casos en los que los republicanos quieren mantener la atención.

Uno de ellos es la sentencia que adoptó el año pasado junto a otros dos jueces de un tribunal de apelación en la que apoyó la decisión de anular los resultados de una prueba de ascenso del departamento de bomberos del municipio de New Haven, porque ningún negro la aprobó.

Para los republicanos, el caso muestra la falta de neutralidad de Sotomayor, pero ella destacó que el dictamen "se basó en los precedentes" y que versaba sobre si el examen era adecuado y no se trataba de determinar cuotas de empleo para los negros.

El Tribunal Supremo revocó este año por 5 votos a 4 esa decisión, una de las pocas ocasiones en que la corte máxima ha rechazado una sentencia de quien aparentemente pronto será su noveno miembro.