El Universal
Resultados de una investigación reciente indican que el consumo de soya es proporcional a la pérdida de peso. Investigadores de la Universidad de Illinois determinaron cómo ocurre.
"Quisimos comparar los efectos de una proteína de la soya y sus péptidos con los de la leptina, porque teníamos la hipótesis de que la soya podría comportarse en el organismo de manera similar. La leptina es una hormona producida en el tejido adiposo e interactúa con receptores en el cerebro para indicar que estamos satisfechos y debemos parar de comer", dijo Elvira Mejía, investigadora en Ciencias Alimentarias y Nutrición Humana de esa institución.

"Encontramos que la soya tiene un efecto en estos mecanismos y hormonas que son inducidos en el organismo a fin de ayudarnos a degradar las grasas y reducir el peso corporal, pero lo hacen incrementando el metabolismo y no reduciendo la ingesta de alimento", dijo.

Para comparar los péptidos de la soya con la leptina, Nerissa Vaughn, del equipo de investigación de Mejía, implantó cánulas en el cerebro de ratas. Posteriormente les inyectó leptina, como control positivo. Cuando los científicos observaron que su modelo funcionó, inyectaron dos fórmulas de la proteína de soya y los péptidos de la misma a fin de monitorear los efectos de la comida y la pérdida de peso.

Las inyecciones fueron administradas tres veces por semana durante dos semanas. A lo largo de ese tiempo los animales tuvieron acceso irrestricto al alimento y agua. La ingesta de comida fue medida tres, seis, 12, 24 y 48 horas después de la inyección, y fueron pesados 24 y 48 horas tras de la misma. Todos los roedores fueron sometidos a la misma cantidad de ejercicio y todos perdieron peso. Sin embargo, tras la tercera inyección, las investigadoras notaron una pérdida de peso significativa en el grupo de animales que recibieron la proteína de soya, incluso cuando no variaron sus hábitos alimenticios. En apariencia, la proteína habría sido responsable por la pérdida de peso, no por modificar la cantidad de alimento recibido, sino por haber alterado el metabolismo.

El experimento no sólo mostró que los péptidos de la soya pueden interactuar con los receptores cerebrales, sino que demostró que consumir menos alimento no es siempre la razón de la pérdida de peso. Mejía dijo que "la pérdida de peso es un evento fisiológico complejo. No es siempre tan simple como comer menos o ejercitarse más. Cierta gente es resistente a esas hormonas tal como otros son resistentes a la insulina. Esos individuos jamás reciben el mensaje del cerebro de que ya están satisfechas", explicó la experta, quien cree que la soya contiene péptidos anorécticos que se encargan de enviar señales de saciedad, así como otros que disparan el metabolismo. (Universidad de Illinois, en Urbana-Champaign).