Stella McCartney, hija del ex beatle Paul McCartney, ha sido nombrada diseñadora del año en los British Fashion Awards. A sus 36 años, Stella define la moda como un vehículo de expresión. "La moda es cuestión de confianza, emoción y estilo, no de reglas".
Stella McCartney, que espera su tercer hijo para comienzos del próximo año, aterrizó en la firma francesa Chloé con 26 años y se convirtió en la directora artística más joven de París. Después de cinco años al frente de la prestigiosa casa, Stella creó su propia firma, bajo el control del grupo de lujo italiano Gucci.

A los 15 años, Stella McCartney colaboraba con Christian Lacroix en París. Con 18 empezó a trabajar para la diseñadora Betty Jackson, dama que no permitía jamás conceder favores a la élite. Stella fue la excepción. "Nunca llegaba tarde y era la última en marcharse. Hacía café, cosía botones, llevaba recados a la oficina de correos y planchaba", recuerda la diseñadora. Tras esta aventura y su etapa de relaciones públicas en la revista "Vogue", Stella tenía claro que quería convertirse en diseñadora.

Después de hacer un curso básico en Ravensbourne College (Kent, Gran Bretaña) fue admitida en una de las principales escuelas de moda del país, Central St. Martins, centro de donde han surgido los diseñadores británicos más ambiciosos y reconocidos de los últimos años, entre ellos Alexander McQueen y John Galliano, los creadores de Givenchy y Christian Dior.

Después de graduarse, Browns, una tienda de moda de South Molton Street, le compró la colección, toda una hazaña sólo conseguida anteriormente por John Galliano y Hussein Chalayan. Así comenzaba su relación con los grandes rostros de la moda.

Su gran despegue

A Stella le animaron para que estableciera su propia firma. Con un pequeño préstamo de unos 4. mil euros, la hija de Paul McCartney se instaló en un sótano con dos ayudantes a media jornada y empezó a crear su línea. Tan pronto como recibió los primeros encargos el miedo al fracaso la invadió. "¿De dónde voy a sacar 60 metros de tejido? ¿Dónde voy a volver a encontrar botones de cristal victorianos? ¿De dónde voy a sacar varios metros de encaje antiguo? Todo la colección la preparé con telas, encajes y botones de los mercadillos londinenses".

A sus 25 años, Stella fue la diseñadora elegida para sustituir a uno de los más grandes de la moda, Karl Lagerfeld, en la dirección de la prestigiosa casa de moda francesa Chloé. Entre más de 40 candidatos, ella fue la elegida para recobrar la modernidad y feminidad de la mítica casa, y para seducir a la clientela más juvenil, de acuerdo con el espíritu original de la firma.

Para muchos, la envite de Chloé por la hija del ex Beatle era un riesgo, para otros únicamente un acto ejemplar de relaciones públicas. Sin embargo, la apuesta por una chica con mucho talento, con menos de 18 meses de experiencia salió bien. Mientras su madre luchaba por vencer un cáncer, Stella firmó un contrato de cinco años con la firma y se instaló en París. Este contrato le aseguraba un sueldo anual millonario, le permitía no tener que levantarse a las cinco de la mañana para conseguir los nuevos materiales a los mercados londinenses y le aseguraba una entrada de lujo en el Libro Guinnes: La directora de moda más joven de París.

Ahora, Stella, casada con el publicista Alishair Willis, con el que tiene dos hijos y espera otro, puede sentirse muy orgullosa de su negocio que factura mundialmente más de 34 millones de euros. Tiene su propio imperio que incluye tiendas en el elegante barrio londinense de Mayfair, en Nueva York y en Los Angeles. Además tienen una línea de joyería, gafas, accesorios, perfumes y cosméticos.

Entre sus clientas están Naomi Campbell, Kate Moss, Milla Jovovich, Liv Tylver, Bridney Spears, Gwyneth Paltrow y su ahora amiga Madona. Por convicción, en sus colecciones no utiliza la piel de los animales. Sustituye el cuero por tejidos como loneta, satén y plásticos, materiales que se pueden trabajar bien para zapatos, bolsos, chaquetas, faldas y pantalones.

Stella define la moda como un vehículo de expresión. "La moda es cuestión de confianza, emoción y estilo, no de reglas. Mi estilo consiste en prendas sexy, pero que no sean agresivas. Me encanta vestir a la mujer con un traje masculino, me parece increíblemente sexy".