Londres, Inglaterra.- Sinónimo de lujo y distinción, los Rolls-Royce han sido desde siempre un objeto no al alcance de cualquiera, pero ahora, 103 años después de su nacimiento, quien quiera hacerse con el más viejo que se conserva tendrá que desembolsar hasta cuatro millones de dólares.
La casa de subastas Bonhams de Londres ofrece al mejor postor el próximo 3 de diciembre un Rolls-Royce fabricado en 1904, el mismo año en que Frederick Henry Royce y Charles Stewart Rolls decidieron comercializar sus vehículos con la icónica marca.

Es la primera vez que el coche es ofrecido al público en el último siglo y, por ello, en la casa de subastas esperan que coleccionistas de todo el mundo pujen y el precio pueda alcanzar los dos millones de libras (unos cuatro millones de dólares).

En ese caso, este "Rolls" de diez caballos de potencia se convertiría en el vehículo antiguo -fabricado antes de 1905- más caro vendido nunca en una subasta, batiendo el récord que ostenta ahora un De Dio Bouton adjudicado por 1,6 millones de libras (unos 3,2 millones de dólares).

Pero además sería "probablemente el Rolls-Royce más caro vendido en subasta" hasta la fecha, dijo a Efe el director del Departamento de Motor de Bonhams en el Reino Unido, Tim Schofield.

"Estamos agradablemente sorprendidos por el enorme interés que hemos recibido por este coche desde que anunciamos su subasta, por lo que esperamos un resultado bastante bueno", explicó Schofield durante la presentación del vehículo a la prensa.

El vehículo, un biplaza descapotable de color azul oscuro y adornos en dorado, con carrocería de madera y asientos tapizados en piel roja, está en perfectas condiciones de uso, aseguró el directivo de la casa de subastas.

Incluso su actual propietario, un británico que ha tenido este veterano Rolls en su poder durante los últimos treinta años, ha participado con él hace sólo tres años en la tradicional carrera de vehículos antiguos que cada noviembre une Londres y Brighton, añadió.

Exhibido por primera vez el Salón de París a finales del otoño de 1904, los archivos de la compañía permiten conocer que el vehículo fue propiedad en 1905 durante un corto periodo de tiempo, quizás en prueba, de un tal doctor Briggs.

Después pasó a manos de un escocés llamado Kenneth Gillies y más tarde fue adquirido por Percy Binns, del condado de Yorkshire (norte de Inglaterra).

En 1950 fue descubierto precisamente en ese condado, en un estado lamentable y con la carrocería modificada, y fue Oliver Langton, un entusiasta corredor de motos, el que lo restauró meticulosamente para que pudiera echar a andar de nuevo.

Vendido a su actual propietario en 1977, éste lo ha usado de forma habitual, pero ahora que no puede seguir conduciéndolo ha decidido ponerlo a la venta.

El veterano "Rolls" es la estrella de una subasta dedicada a joyas del motor en la que se ofrecerán al mejor postor un centenar de vehículos, entre ellos otro Rolls-Royce de 1926 y un Aston Martin de 2005 que será subastado para recaudar fondos para proyectos de UNICEF en China.