LA JORNADA
Nueva York, EU.- Al proclamar el anunciado paquete de cooperación en seguridad bilateral como "un nuevo paradigma", arrancó aquí el debate sobre los méritos y dudas sobre lo que será el programa de asistencia exterior antidrogas de Estados Unidos más grande en casi una década.
Inmediatamente después de anunciar oficialmente el paquete de asistencia antinarcóticos a México por mil 400 millones de dólares -a lo largo de 2 o 3 años-, el gobierno de George W. Bush lanzó una campaña para promoverlo con palabras como "histórico", "sin precedente" y "el esfuerzo más agresivo jamás realizado", frente a quejas de legisladores de que no fueron consultados por la Casa Blanca en la elaboración del plan, ahora conocido oficialmente como Iniciativa Mérida.

Bush anunció ayer el programa de cooperación, al solicitar al Congreso 500 millones de dólares en asistencia de seguridad para México, una primera parte de un programa que será de mil 400 millones a lo largo de dos a tres años.

Loas y promesas

La iniciativa, declaró ayer Tony Garza, el embajador de Estados Unidos en México, "representa un giro fundamental en fortalecer nuestra asociación estratégica y es la iniciativa más agresiva jamás realizada para combatir los cárteles mexicanos de la droga".

Por su parte, el secretario asistente de Estado para el Hemisferio Occidental, Thomas Shannon, calificó la iniciativa de "histórica" y pronosticó que establecería "un nuevo paradigma" para la relación bilateral, como resultado de un trabajo de cooperación sin precedente.

"Estamos creando una forma o modo de cooperación y diálogo con México y Centroamérica que podrían pagar grandes dividendos en el futuro", afirmó.

En teleconferencia de prensa ayer, Shannon informó sobre algunos aspectos del programa. Dijo que el paquete otorga "efectivo, capacitación y equipo", pero aclaró que la iniciativa no prevé incrementar la presencia de personal estadunidense en México. "Estamos muy conscientes de los asuntos de soberanía mexicana, entendemos qué tan sensibles son y entendemos qué tan importante es eso", y por lo tanto, afirmó, este programa de cooperación en seguridad trata de "construir la capacidad y habilidad mexicana". Insistió en que toda actividad bajo este proyecto en México será realizada por autoridades mexicanas.

A la vez, indicó que no se incrementará el papel del Pentágono en el país vecino, y que la solicitud de 500 millones de dólares para este plan, en su primer año, está dentro del presupuesto del Departamento de Estado. Afirmó que el énfasis general de este esfuerzo es "sobre la capacidad y habilidad civil", pero a la vez reconoció el papel de las fuerzas armadas mexicanas en "apoyo de autoridades civiles" en la lucha contra el narcotráfico. Por lo tanto, dijo, se asistirá a las fuerzas armadas mexicanas en sus capacidades de aerotransporte y de intercepción aérea y marítima.

Reiteró que este esfuerzo de cooperación se basa en la percepción conjunta de desafíos, amenazas y "responsabilidades compartidas", y comentó que con sus contrapartes mexicanas se están identificando "cosas que podemos hacer mejor en Estados Unidos", relacionadas a estas percepciones conjuntas, incluyendo formas de reducir demanda aquí, mejorar la cooperación de fuerzas de seguridad pública en la frontera y mejor control del flujo de armas de Estados Unidos a México.

Interrogado sobre fracasos en la cooperación bilateral antidrogas en años anteriores, Shannon insistió en que se tiene que establecer nuevos niveles de confianza. Agregó que los cambios políticos en México -de un sistema de un solo partido a uno multipartidos- han cambiado las dinámicas. "Ahora tiene un gobierno enfocado en combatir el crimen, opuesto a unos que administraban el crimen, y ése es el tipo de gobierno con el cual necesitamos trabajar".

Varios especialistas en las relaciones hemisféricas reaccionaron con optimismo ante el anuncio de la iniciativa. Christopher Sabatini, analista de políticas del Americas Society (Consejo de las Américas) y director de la revista Americas Quarterly, comentó a La Jornada que el plan es "muy positivo", ya que reconoce por primera vez la "responsabilidad conjunta" entre ambos países para abordar el asunto del narcotráfico y el crimen. "Representa la maduración de la relación bilateral", afirmó, y a la vez indica un "compromiso político" de ambos gobiernos para proceder de manera conjunta en torno a estos temas.

Éstos serán algunos de los argumentos, y la retórica que se continuarán empleando por el gobierno de Bush, para promover esta iniciativa ante legisladores y algunos críticos.

"Con el Plan México, el diablo estará en los detalles, y hasta este punto los detalles son pocos", declaró el senador demócrata Robert Menéndez. "Soltar un plan de mil 400 millones de dólares sobre nuestra puerta sin mucho aviso previo hace más difícil construir un consenso y elaborar políticas sanas", advirtió, según informó el diario Los Angeles Times.

Otros demócratas también indicaron que examinarán a fondo la iniciativa. El representante federal Eliot Engel, presidente del subcomité sobre el hemisferio occidental del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara, se quejó de que los legisladores no fueron consultados en la elaboración de este plan. "No es buena manera de lanzar un esfuerzo tan importante para combatir el incremento en el narcotráfico y la violencia en la región", afirmó. Anunció que realizará una primera audiencia pública sobre la iniciativa el próximo jueves.

Aunque varios legisladores indicaron que se pronostica la aprobación eventual de este programa, varios intentarán enmendar algunos aspectos del mismo, sobre todo en asegurar que sea evaluado cada año, y otros podrían solicitar más medidas de control sobre el empleo de los fondos por parte de las autoridades mexicanas ante preocupaciones de corrupción que, según ellos, han sido endémicas en las fuerzas de seguridad pública del otro lado de la frontera.

La guerra, factor en contra

Pero podrían ser factores que no tienen nada que ver con la relación bilateral los que representen los obstáculos más difíciles para la aprobación de esta iniciativa. El gobierno de Bush decidió utilizar el proyecto de ley para gastos suplementarios para la guerra en Irak y Afganistán, como el "vehículo legislativo" para el programa de cooperación en seguridad con México. El tema de la guerra será un eje del debate político-electoral que se desata en este país al iniciar el año electoral nacional de 2008, y ya hay una batalla entre el liderazgo demócrata, que afirma que no procederá a un voto sobre el asunto hasta febrero, y la Casa Blanca, que desea una aprobación antes de fin de año.

Fuentes legislativas han dicho a La Jornada que una de las razones por las que los demócratas desean demorarse en aprobar este proyecto de ley es para evitar que la precandidata presidencial y senadora Hillary Clinton se vea obligada a votar en favor de un incremento de fondos para la guerra de Bush antes de las elecciones primarias claves, a principios de febrero de 2008.