Sylvia Georgina Estrada
Peter Brook presenta una puesta en escena cálida y emotiva que narra la experiencia del apartheid en Sudáfrica
"Sizwe Banzi is Dead" es una historia que surgió en la calle, en las penumbras de los barrios bajos del apartheid. Es un teatro sudafricano que nace de la vida de la comunidad negra que durante muchos años fue segregada, marcada, marginada.

Teatro que se origina en Africa, se reconstruye en Francia bajo la dirección del célebre inglés Peter Brook, y llega a tierras regias bajo el amparo del Fórum Universal de las Culturas Monterrey 2007.

El Aula Magna de la UANL recibe a esta puesta en escena, en la que actúan Habib Demélé Guimba y Pitcho Womba Konga, que se constituye en una denuncia social plagada de humor, poesía y reflexión.

"Sizwe Banzi is Dead" es considerada parte de las obras del Township, basadas en una serie de experiencias reales, que se representaron en la comunidad negra en Sudáfrica entre los años 1958 y 1973, antes de irrumpir con éxito en Estados Unidos.

En este montaje, escrito por Athol Fugard, los actores hablan en francés, pero el súpertitulaje que se encuentra en la parte alta del escenario permite que el público siga los diálogos de los actores.

El telón se abre y deja ver una escenografía parca, hecha con cajas de cartón, ropa que cuelga de ganchos distribuidos por todo el lugar y estructuras metálicas sobre ruedas que semejan puertas móviles. Quien aparece primero es Styles, personaje que relata su vida en la fábrica de Henri Ford Jr, en donde los trabajadores deben demostrar que son "monos obedientes, distintos a los monos huelguistas del Bronx".

Las bromas sobre el imperialismo yanqui, hechas con sutil ironía, y la profusa gesticulación de Styles, logran que el público ría a carcajadas. Este monólogo pareciera una escena sacada de la película "Tiempos Modernos" de Charles Chaplin, ya que el actor representa con humor y música el trabajo hecho en serie por los obreros sudafricanos.

Styles decide salir de ese trabajo en el que le debe una obediencia servil a su jefe blanco y persigue un viejo sueño: montar su tienda de fotografía.

Styles sostiene que sus clientes pueden vivir sus sueños, aunque sea por un breve instante, a través de las fotografías. Y uno de estos soñadores es Robert Zwelinzima, quien acude a tomarse una fotografía para enviársela a su mujer, quien vive en un pueblo pobre y distante.

Esa imagen congelada esconde la angustia de este segundo personaje, cuyo verdadero nombre es Sizwe Banzi. Este hombre tuvo que renunciar a su verdadero nombre y adoptar la identidad de un hombre muerto para encontrar trabajo.

Esta mascarada confronta a Banzi, quien no entiende por qué debe renunciar en forma irrevocable a su linaje, a su historia familiar, para conseguir un pase que le permita vivir y trabajar en la ciudad.

Entonces el espectador percibe que está frente a un drama matizado con bromas y situaciones graciosas. La degradación de la humanidad se exhibe ante sus ojos entre risas e ironías.

Banzi increpa al público: "qué le pasa al mundo buenas personas? ¿A quién le importa quién en este mundo? ¿Quién me quiere? ¿Qué hay de malo en mí?".

Y prosigue su letanía desesperado: "soy un hombre, tengo ojos para ver; tengo oídos para escuchar cuando la gente habla; tengo una cabeza para pensar buenas cosas. ¿Qué hay de malo conmigo? ¡Mírenme! Soy un hombre".

Sobre el escenario Sudáfrica no parece lejana en absoluto. Los anhelos, las angustias de otros hombres iguales a nosotros, son revelados a través de una actuación brillante, natural.

La pieza revela, con escenas a veces chistosas, a veces profundas y desgarradoras, el sentido último de la palabra sobrevivir.

La obra termina como una fotografía del estudio de Styles, y es en esa imagen congelada que se sumerge en la penumbra, en medio de cálidos aplausos, cuando la mente entiende que lo visto sobre el escenario es real. Sobre el escenario se ve reflejada la humanidad entera, con su belleza marcada por cicatrices y heridas inocultables.

La frase
"Los objetivos del teatro están en cambio constante. Hoy en día, para nosotros lo esencial es colocar un espejo delante de una realidad confusa, ya que los seres humanos a lo largo del planeta están en la búsqueda de un sentido de la vida siempre inalcanzable". Peter Brook.

La opinión
"La puesta en escena es una verdadera cátedra de actuación, en la que se puede observar cómo de una actuación que parece natural y cotidiana surge un teatro de una naturaleza especial, que nos toca y conmueve". Mabel Garza
Actriz y directora de teatro

El perfil
Peter Brook nació en Londres en 1925. Ha dirigido más de 70 producciones en Londres, París y Nueva York. Trabajó con la Compañía Real Shakespeare y en 1971 fundó el Centro para la Investigación Teatral en París. En 1974 abrió su base pemanente en el teatro Bouffes du Nord, en donde trabaja en forma permanente. Sus mayores éxitos son las escenificaciones de obras de Shakespeare y su experiencia con el Teatro de la Crueldad que culmina con la obra "Marat/Sade" (1964), y la puesta en escena de "El Mahabharata" (1987).