Luis Carlos Sánchez/Excélsior
La cirugía mayor que recibe el recinto requirió la sustitución total de la maquinaria teatral y otros elementos que no habían sido renovados desde 1908.
México, D.F. .- Cuando Adamo Boari planeó en 1904 la construcción del nuevo Teatro Nacional de México concibió la Sala Principal del edificio para dar cabida a mil 791 espectadores. En 1934, cuando Federico Mariscal fue elegido para concluir la construcción del foro aumentó su capacidad a dos mil 35 butacas. Más de cien años después, el Palacio de Bellas Artes cambiará nuevamente su capacidad, reduciendo su aforo a mil 650 localidades.

La desaparición de 150 butacas obedece a una cuestión de comodidad y forma parte de las modificaciones, adiciones y renovaciones que tendrá la Sala Principal del edificio, como parte de la remodelación integral del palacio de mármol, que quedará lista en 2010 para los festejos del Bicentenario de la independencia y del Centenario de la Revolución Mexicana.

Sistemas de plataformas y tramoya computarizadas, un nuevo conjunto de luminarias compuesto por los modelos más modernos del mercado, videoproyectores, controles de luces y sonido por computadora, butaquería nueva, corrección de la isóptica del teatro, así como una nueva concha acústica y modificaciones en el foso de la orquesta, entre otras novedades, integran el proyecto que, a decir del escenográfo Philippe Amand, asesor técnico de la remodelación, ofrecerán las posibilidades de ver en el escenario de Bellas Artes "cosas que no se habían visto antes".

La restauración de la Sala Principal del palacio de mármol comenzó durante la segunda mitad del año pasado; antes, un estudio de la Facultad de Ingeniería de la UNAM había determinado que su remoción era "urgente". Amand, quien desde hace dos años trabaja en la remodelación, afirma que "a nivel de seguridad ya era urgente hacerlo. La instalación eléctrica ya era muy vieja, había cables eléctricos con fundas de algodón, ya no podía sostener mucho tiempo los espectáculos, el sistema hidráulico de las plataformas ya no funcionaba y representaba un peligro, lo mismo sucedía con el sistema contra incendios".

La cirugía mayor que recibe el recinto requirió la sustitución total de la maquinaria teatral y otros elementos que no habían sido renovados desde 1908. Los trabajos han representado una inversión inicial de 400 millones de pesos, que en lo que resta del año y los primeros meses de 2010 aumentarán, posiblemente en 200 millones de pesos más, de acuerdo con Teresa Vicencio, directora general del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA).

La fecha exacta de la reapertura será dada a conocer en septiembre próximo, cuando se celebre el 75 aniversario del teatro. Por lo pronto, Amand explica que los trabajos se encuentran con un 30 por ciento de avance y asegura que estos beneficiarán al espectador y a los artistas en comodidad, seguridad y posibilidades artísticas.

"Vamos a ver cosas en el escenario que no habíamos visto antes, a tener otras posibilidades de cambios, a ganar en las posibilidades que ofrece esta nueva tecnología al servicio del espectáculo. Bellas Artes quedarácomo los mejores teatros del mundo. El Palacio recibe grupos de Europa y de todos lados y debe estar a esa altura, de la misma manera que la tuvo cuando fue inaugurado", concluye.