Los adolescentes que padecen bulimia u otro tipo de desórdenes alimenticios tienen hasta el doble de posibilidades de recuperarse si se someten a una terapia en la que también participen sus padres, según un estudio difundido hoy.
Washington, EU.- "Los padres están en una posición única para ayudar" a sus hijos, afirmó en un comunicado Daniel Le Grange, científico de la Universidad de Chicago y responsable de este estudio, recogido en el número de septiembre de la revista Archives of General Psychiatry.

Le Grange y sus colaboradores llegaron a esta conclusión tras analizar el caso de 80 adolescentes de entre 12 y 19 años diagnosticados con bulimia nerviosa.

La mitad de ellos se sometió a 20 sesiones de terapia en compañía de sus padres y la otra mitad las hizo sola.

Los resultados del primer grupo fueron bastante mejores, según los científicos, que precisaron que cerca del 40 por ciento de los que estuvieron acompañados por sus padres habían dejado de comer compulsivamente y luego vomitar, frente al 18 por ciento de los que lo hicieron en solitario.

Seis meses después de la terapia cerca del 30 por ciento de los que se trataron acompañados de sus familiares se había recuperado, mientras que sólo un diez por ciento de quienes fueros solos a las sesiones reportó mejoría.

"Durante años se ha dejado a los padres fuera del proceso", según Le Grange, quien subrayó que es hora de que se cambie de actitud para hacer frente a un problema, como el de los desórdenes alimenticios, que representa una seria amenaza para la salud.

De hecho, sólo en EE.UU. entre uno y dos por ciento de los estadounidenses padece bulimia nerviosa, una enfermedad que puede provocar otro tipo de dolencias y que puede llevar incluso a la muerte.