Las sórdidas exacervaciones lanzadas desde sus piezas de teatro, novelas y discursos causaban fuertes reacciones en muchos sectores de la población
Viena, Austria.- Al austríaco Thomas Bernhard, conocido por la inclemente crítica que despliega en sus páginas contra su propio país y por las fuertes reacciones que provocaron muchos de sus textos, seguiría arremetiendo en contra de sus compatriotas si estuviese vivo, dice su medio hermano Peter Fabjan. Este miércoles 9 de febrero, el escritor hubiera cumplido 80 años.

La crítica de la sociedad austríaca en las obras de Bernhard no deja asunto sin tratar. En sus lúcidas y mordaces observaciones ataca en particular a la burguesía que oculta su pasado nacionalsocialista y que continúa dejándolo germinar por lo bajo. Los suplementos culturales se deshacían en elogios mientras que sus textos dividían a la opinión pública.

Las sórdidas exacervaciones lanzadas desde sus piezas de teatro, novelas y discursos causaban fuertes reacciones en muchos sectores de la población, y el escándalo llegó a su punto culminante en 1988, cuando se anunció el estreno de su obra "Heldenplatz" en el Burgtheater de Viena bajo la dirección del célebre Claus Peymann.

Nacido en Holanda, adonde se había trasladado su madre en ese momento, el escritor creció en Salzburg y en el sur de Baviera. En su juventud sufrió tuberculosis y las enfermedades lo acompañarían durante toda su vida.

Bernhard disfrutaba mucho de Madrid, donde tuvo una prolongada estadía en 1984. Y también fue en España, más precisamente en Mallorca, donde se realizó una de las conocidas entrevistas filmadas que concedió.

La muerte, planteada también como tema metafórico en torno al que giran las enfermedades sociales, es uno de los motivos principales de su prosa, escrita en un estilo que se caractiza por ser un irrefrenable torrente puesto muchas veces en boca de personajes que sostienen monólogos.

Este rasgo también aparece en sus obras teatrales, que exigen una enorme precisión en la dicción de los actores.

"La mirada hacia la obra de Bernhard ha cambiado mucho", comentó el director del Archivo Thomas Bernhard en Austria, Martin Huber, en conversación con dpa.

"Cuando estalló el escándalo de Heldenplatz... Austria se encontraba en los inicios de la confrontación con el nacionalsocialismo. Ahora han cambiado muchas cosas. Bernhard ya no es un escándalo. Actualmente más bien se aprecia su importancia literaria", afirmó.

Bernhard seguramente opinaría distinto, según declara su medio hermano Fabjan. La fuerza de la nueva derecha austríaca, los escándalos por los abusos sexuales cometidos por la iglesia católica y "el continuo deterioro del manejo civilizado en la política y en la opinión pública" serían motivo suficiente para que Bernhard dijera: "Es mucho peor de lo que yo había predicho", comenta Fabjan.

Pero en su propio país Bernhard, que murió el 12 de febrero de 1989 a los 58 años por un paro cardíaco, también ha ganado un gran reconocimiento. Entre otros, el de la premio Nobel de Literatura Elfriede Jelinek. "La literatura austríaca se mide a partir de su obra. Nadie podrá igualarlo", aseguró.