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Culiacán,Sinaloa.- A una mujer, abogada y madre de cuatro hijos no le estorban las faldas. Es la responsable de la seguridad pública en Sinaloa, estado que concentra las expresiones más cruentas del crimen organizado en el país desde hace más de cuatro décadas.
Josefina García Ruiz, quien admite que fracasó el esquema de prevención del delito y queaquí pasadas generaciones lo "toleraron" y "consintieron", no tiene miedo, alcontrario, se dice orgullosa de ser la primera mujer en ser designada titularde la Secretaría de Seguridad Pública del estado, a principios de este año.



Afirmaque desde su nombramiento, en donde ahora tiene que coordinarse con militares,agentes federales y tener bajo su mando a mil 215 elementos policiacos,continuó con su vida social, va a misa y al supermercado, como cualquier madrede familia. Eso sí, le pusieron camioneta blindada y dos escoltas.



Ensu carrera profesional en cuatro ocasiones ha ocupado cargos relacionados conla seguridad y la persecución del delito. Explica que sus responsabilidades vanmás allá del trabajo de policías, armas de fuego y patrullas, ya que tiene latarea de inculcar una nueva cultura de la legalidad.



Sensible,la entrevistada explica que se requiere sembrar en las actuales generaciones lanueva semilla de los valores, mediante el respeto a la vida, la legalidad y laarmonía. Todo esto, como parte de un nuevo esquema para enfrentar el deteriorosocial existente en la actualidad, añade.



Laexperiencia acumulada a lo largo de más de 15 años en el servicio público dotarona Josefina García Ruiz de la fortaleza y los conocimientos requeridos paratrazar sus planes de acción, fundamentalmente encaminados a disminuir losíndices delictivos en esta entidad.





Entremilitares y agentes federales



Sermujer -subraya- no la inhibe para enfrentar este reto, que incluye discutir,analizar y trazar líneas de acción con militares y agentes de fuerzasfederales, congregados en Sinaloa para combatir a la delincuencia organizada ydevolverle la tranquilidad perdida.



"Nouso uniforme, ni porto arma de fuego, esa no es mi función", precisa, y añadeque tiene la experiencia para ejercer el cargo. Nunca ha sentido temor portrabajar en áreas de seguridad y procuración de justicia, ni ha sufridoamenazas.





Distorsionada,la imagen de Sinaloa



Revelóque a sus homólogos del país, todos hombres, sí les llamó la atención que hayaaceptado convertirse en secretaria de Seguridad Pública de Sinaloa, cuya imagenviolenta se ha magnificado y distorsionado, dice.



Laconquista de cargos públicos tradicionalmente ha estado en manos de los hombresy esto responde a un esfuerzo propio, no a una disputa o pleito, pues losvarones y las mujeres no son iguales.



Abogadade profesión, es madre de tres mujeres y un hombre. Las faldas no la limitanpara tener bajo su mando a mil 215 elementos policiacos, 890 adscritos alrenglón de servicios de protección de empresas y hombres de negocios.



Lasecretaria de Seguridad Pública afirma que su familia, integrada por su madre,tres hijas casadas, con residencia fuera de Sinaloa, y su hijo soltero, siemprela ha apoyado en el ejercicio de sus diversos cargos públicos.



Enuna entidad con una herencia maldita de homicidios -el año pasado con más de700, Sinaloa se colocó a la cabeza en el país-, en su mayoría vinculados alnarcotráfico, admite que no es una tarea fácil, ni a corto tiempo, reducir losíndices delictivos, sobre todo en los de mayor impacto, como asesinatos,secuestros y robos.



Ados meses de su nombramiento, aclara: "Estaría fuera de la realidad ofrecer ala sociedad que como por arte de magia van a desaparecer las muertes violentas,ya que en esta clase de ilícitos su origen se remonta a poco más de cuatrodécadas".



Hoy,la sociedad cambió y el mundo evolucionó en todas las esferas. En las pasadasgeneraciones, los adultos toleraron o disimularon no ver la penetración deprototipos de comportamientos delictivos que ahora preocupan a los sinaloenses,resalta





Susplanes



Enmateria de seguridad pública se trabaja en las siguientes vertientes:educación, desde el nivel básico, para inculcar valores; prevención; fomento ala legalidad entre los adultos; y rescate de las zonas serranas, informa.



Enla tropa bajo su mando, expone que como primera acción se mejoró el salario alos 325 agentes que integran la Policía Estatal Preventiva, en porcentajes de36%; se les elevó de 100 mil a 500 mil pesos la cobertura por seguros de vida yse abrió un programa habitacional y de créditos hipotecarios.



Lospolicías que desde la segunda quincena de febrero vieron elevar sus ingresos,tendrán que ser evaluados periódicamente por el Sistema Nacional de Seguridaden rubros de capacidad, conocimientos y adiestramiento.



Además,se emprendió una revisión a fondo de los servicios de protección que brinda laSecretaría de Seguridad a empresas privadas y hombres de negocios, por lasdudas surgidas sobre el manejo del dinero que se obtiene en este renglón.



Loscambios no vienen solos, explica la secretaria de Seguridad Pública, bastarecordar que hace pocas décadas era casi imposible que las mujeres aceptaransometerse a un examen de mama, cuando ahora es lo más natural.



Bajoese punto de vista, la nueva colaboradora del mandatario Jesús Alberto AguilarPadilla, quien llegó al poder en 2004 postulado por el PRI, finca el éxito desus programas en esquemas tales como la prevención del delito, ya que éste hafracasado.



Masaclara que policías, armas y patrullas no son la única solución, sino una partede un esquema más complejo en el que la sociedad debe cambiar sus actitudes,formas de vida y de convivencia. (El Universal)