"Quemaremos todo", dice en la pared de la fábrica. "Queremos nuestro dinero"
París.- El mensaje no podría ser más claro. Los 366 trabajadores de la fábrica de componentes para automóviles New Fabris, en bancarrota, de la localidad francesa occidental de Chatelleraut, amenazan con hacer explotar la planta si cada uno no recibe 30.000 euros (42.000 dólares) de indemnización.

"Instalamos botellas de gas en distintas partes de la planta y las conectamos", dijo el dirigente sindical Guy Eyermann a la radio. Agregó que las automotrices Renault y PSA Peugeot Citro%n deben pagar a cada trabajador 30.000 euros hasta el 31 de julio, de otra forma todo volará por los aires. "Todo está listo para encender la mecha".

En mayo, los obreros de Fabris paralizaron la producción y destruyeron mercancías para ejercer presión sobre las negociaciones con interesados en comprar la planta. Los inversionistas se retiraron. El 16 de junio se decidió el cierre de la fábrica. Desde entonces los trabajadores ocupan la planta. Ahora quieren sacarse tanto dinero como sea posible a sus clientes. Para el jueves está prevista una manifestación frente a la sede central de Renault.

Según los trabajadores, Renault y PSA deben pagar porque abandonaron a sus proveedores. A principios de 2008, Fabris aún contrataba trabajadores temporales para fabricar entre otros tubos de escape. Pero luego llegó la crisis financiera y las grandes fábricas decretaron vacaciones obligatorias. Ahora, las tapas de distribución y los tubos de escape se amontonan en Fabris. El personal negocia con mercadería por un valor de varios millones de euros en su poder.

Sin embargo, las automotrices no se sienten responsables. Tanto PSA como Renault incluso aseguran haber pagado anticipos a sus proveedores y responsabilizan a sus dueños. Los fabricantes de automóviles de hecho dicen tomar muy en serio a sus contratistas.

"Nuestros equipos de compra en París gastan el 35 por ciento de su tiempo en solucionar los problemas de los proveedores", asegura el jefe de Renault, Carlos Ghosn. Junto al Estado, PSA y Renault crearon un fondo de 300 millones de euros para proteger a los proveedores. El Estado compró parte del fabricante de partes Valeo y también Renault evalúa adquirir parcialmente a sus contratistas.

A los obreros de Fabris les da lo mismo. "Acá la gente tiene en promedio 49 años y trabajan hace 25", dijo Eyermann. "¿Cómo van a encontrar un nuevo trabajo?". Agregó que las automotrices son culpables por no haber avisado con anticipación a Fabris de la baja de pedidos.

Tras el "boss napping" -el secuestro de ejecutivos- los conflictos sociales alcanzan en Francia un nuevo grado de violencia. "La destrucción de los medios de trabajo es contraria al espíritu sindical", afirma el experto Bernard Vivier del sindicato cristiano CFTC. "Cuando la situación es desesperada, la rebelión obrera no es canalizada por los sindicatos".

Los franceses lo conocen de años previos. En Moulinex los trabajadores incendiaron un edificio en 2001 y amenazaron con hacer explotar la planta. Un año antes, obreros de Cellatex echaron ácido sulfúrico en un río. Luego la situación se tranquilizó. Con la crisis volvieron la ira y la agresión. Sin embargo, los sociólogos no temen un estallido social y aseguran que en las fábricas afectadas más bien reina la resignación.

Los espectaculares casos de "boss napping" en la primavera (boreal) fueron aislados. Sin embargo, demostraron que la violencia vale la pena. En 3M, Caterpillar, Sony y Faurecia, los trabajadores recibieron sus indemnizaciones sin ser sancionados. Los empleados de Fabris ya lograron dos cosas con sus amenazas: los medios empezaron a informar sobre ellos e intervino el Estado. El 20 de julio, el ministro de Industria, Christian Estrosi, recibirá a los obreros en una reunión.