Las manifestaciones exigiendo soluciones a varios temas se hicieron frente a la Embajada de Estados Unidos en México debido al impresionante operativo de seguridad desplegado en la pequeña área donde Obama y su comitiva desarrollarán todas sus actividades.
México, D.F..- Mineros en huelga, campesinos opuestos al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y organizaciones de inmigrantes indocumentados pidieron hoy soluciones al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, al inicio de su visita a México.

Las manifestaciones exigiendo soluciones a varios temas se hicieron frente a la Embajada de Estados Unidos en México debido al impresionante operativo de seguridad desplegado en la pequeña área donde Obama y su comitiva desarrollarán todas sus actividades.

Pese a las pequeñas banderas de Estados Unidos y México colocadas en sus alrededores y a la presencia de algunas decenas de efectivos de seguridad la sede de la embajada no fue incluida en el itinerario del visitante.

Los más grandes y numerosos carteles en torno al monumento a la Independencia, a unos 100 metros de la sede diplomática, correspondieron al Sidicato Nacional de Trabajadores Mineros, tres de cuyas filiales se encuentran en huelga desde hace 21 meses.

"El Grupo Mexico, propietario de las minas, no solo incumple con las leyes laborales y de seguridad en nuestro país. En Texas, con el nombre de Asarco, acaba de realizar una maniobra fraudulenta que significó el despido de cientos de obreros", dijo a la dpa uno de los sindicalistas.

Durante la mañana, los únicos que pudieron ingresar en la representacion diplomática para entregar una carta dirigida a Obama fueron algunos integrantes de una organizacion de familiares de inmigrantes indocumentados llamada "Nuestros Lazos de Sangre".

Encabezados por Elvira Arellanos, una joven mujer deportada de Estados Unidos el 19 de agosto del 2007 después de vivir 10 años en ese país, entraron a la sede diplomática una decena de niños de origen mexicano pero nacidos en Estados Unidos.

Los niños fueron separados de sus padres debido a que fueron expulsados de Estados Unidos.

"Más de 100 mil padres deportados. ¿Y sus hijos: más de cuatro millones de niños nacidos en los Estados Unidos? ¿Qué? ¿Cuáles son nuestros derechos?", se leía en un gran cartel de tela sostenido por activistas de la organización.

Elvira, como el 65 por ciento de los mexicanos, según datos del periódico local "Reforma", declaró su simpatía por Obama y su confianza en que impulsará un "profundo cambio en Estados Unidos y en la relación con México".

Sin embargo, lo exhortó a poner fin a la brevedad a las políticas y acciones migratorias que dividen a las familias "y dejan a los hijos sin sus padres".

En tanto, María Garcia, una dirigente de "Casa Aztlan", fundada hace mas de 40 años en Chicago para defender los derechos de los inmigrantes mexicanos indocumentados, se pronució en contra de las iniciativas existentes para reformar las leyes migratorias de Estados Unidos.

"Son absurdas; algunos pretenden que salgamos, pidamos perdón, paguemos una multa y esperemos tres años para saber si nos autorizan a volver", dijo.

A cambio propuso "una iniciativa viable que simplemente implique nuestro reconocimiento de haber violado la ley y el pago, de ser posible en cuotas, de la multa correspondiente".

"Somos trabajadores, no criminales ni terroristas", dijo María, quien pidió un alto a las redadas y deportaciones, enfatizando el aporte de los trabajadores mexicanos indocumentados para la economía y el nivel de desarrollo de esa nación.

Por otra parte, la "Campaña Nacional Sin Maíz no hay País", que se opone a la ultilización de maíz transgénico en el campo mexicano, desplegó pancartas alertando a Obama: "Calderón miente. El 72 por ciento de los mexicanos quieremos renegociar el capítulo agrícola del TLCAN".