Antonio Santos / Vanguardia
Monterrey.- El frío caló hondo en la Sultana del Norte y se vio reflejado en la pobre asistencia a la Monumental Lorenzo Garza, de Monterrey, pero los diestros actuantes de ayer "calentaron" la gélida función sabatina.
Especialmente el español Antonio Barrera, quien cortó dos orejas en la última corrida de la temporada regiomontana a la que asistieron apenas 2 mil espectadores, aproximadamente.

Tanto Barrera, como sus alternantes, Enrique Garza y Joselito Adame, trataron de animar la fría tarde en la que se lidiaron toros de La Playa, justos de presencia y juego disparejo, sin embargo, el mejor librado de la friolenta función fue el sevillano, quien a su primero le cortó un apéndice y repitió color -y calor- en su segundo, correspondiente al quinto en turno.

Cada oreja fue cortada con pundonor y honradez, como es característico en este rubio matador que ha sido muy castigado por los toros, pero que no ceja en su intento por llegar a ser la primera figura del toreo mundial.

Y lo demostró también en Monterrey, pues Barrera conectó son el envarado público que se desentumió las manos aplaudiendo las faenas del español, por lo que salió en hombros de un par de aficionados.

Joselito también puso su parte, pues, a pesar de que venía salido de la cama tras recuperarse de una neumonía y adolece de una lesión en la espalda, su afán por agradar no se congeló y banderilló pulcramente a sus dos enemigos, además logró un par de faenas que agradaron al tendido. En su primero sólo salió al tercio al igual que en el cierra plaza.

Garza se llevó lo menos potable de la tarde. En su primero escuchó aplausos y en su segundo abucheos por exceso de pinchazos. Por el Universitario