El Universal
Los tours de la ciudad californiana de San Francisco giran en torno al Barrio Chino o a la vasta filmografía que se ha hecho en torno a sus calles, sin embargo, la nueva tendencia es seguir un mapa turístico corriendo, guiados por un habitante local que los lleva alrededor de los puntos de interés urbanos, al mismo tiempo que se hace una rutina de ejercicios.
Este tipo de tours ahora están disponibles a través de los Estados Unidos, incluyendo Nueva York, Chicago, Washington, Los Angeles y San Francisco. Y con los casi 300 pies de elevación hasta la cima de Telegraph Hill, ¿quién necesita la vieja rutina de quedarse en el hotel?

Jim Vernon, de 43 años fundó Guías para Corredores (American Running Guides) el año pasado, después de pasar años por toda la ciudad buscando las mejores rutas para correr. Pero él dice que aunque ocasionalmente tiene a los entrenadores para maratonistas como clientes, la mayoría son corredores intermedios que sólo se quieren mantener en forma al viajar y ver un poco de los lugares que están visitando.

"Es increíble todo lo que puedes ver en unas cinco millas a través de San Francisco, si sabes a donde ir", señala Vernon cuando hacíamos una pausa en la cima de la colina para ver el vertiginoso y sorprendente panorama: barcazas pasando por debajo del Golden Gate con su particular color a óxido, la roca prohibida de Alcatraz, veleros cruzando a través de las aguas verde-grises de la bahía de San Francisco, el condado Marin a la distancia. No sabía si estaba mareado por la vista o por el ejercicio, pero en realidad no importaba (también estaba feliz de poder tomar aire).

En una corrida de alrededor de una hora por San Francisco pudimos llegar a la torre Coit, unirnos a los turistas a lo largo del camino zigzagueante de la calle Lombard, correr a través de North Beach viendo Crissy Field y Fisherman's Wharf, y un crucero de regreso a lo largo del Embarcadero al Ferry Building, nuestro punto de inicio.

Fue sorprendentemente una dulce y disfrutable corrida, considerando todos los sitios populares que visitamos; con sus conocimientos de lugareño el señor Vernon fue capaz de llevarme en una ruta que tuvo un gran número de vistas con el menor número de colinas evitando los caminos tumultuosos, por caminos más tranquilos.

Muchos de los que viajan en plan de negocios no ven mucho más allá del recorrido del hotel al aeropuerto.

William Aton-Resse, es un corredor de bolsa que vive en Staten Island, Nueva York, y trató de correr por Golden Gate por sí mismo, mientras estaba en viaje de negocios.

"Me estaba quedando en Fisherman's Wharf, y simplemente dirigí mi vista al puente y empecé a correr". Un par de días después, se unió a Vernon, en una corrida guiada de cinco millas, y lo encontró parecido a la sensación de correr con un amigo por su vecindario, completado con giros y vueltas espontáneas.

Otros lugares donde se puede tomar un tour y correr al mismo tiempo es en Nueva York, donde opera City Running Tours, originalmente fundado en 2005 como NYC Run. El dueño de la empresa, Michael Gazalech, se inspiró en fundar el negocio después de llevar a un turista australiano en varios tours corriendo por Manhattan.

"Puedes ir mucho más lejos que con tour a pie, tan lejos o más lejos que un tour en camión, y a lugares que ellos para nada van", dijo el señor Gazalech de 23 años, quien también trabaja como un quiropráctico.

Sus opciones en Nueva York pueden cubrir todo, desde el Central Park, hasta Brooklyn. Nuevos tours de este tipo se han abierto en Chicago, San Diego y Washington, con varias ciudades en el camino.

La conveniencia de combinar un tour, con ir a correr es un atractivo para muchos corredores recreacionales que viajan por negocios. En el último año, Shae Hoschek, ha corrido en San Francisco y en Nueva York.

Unirse a este tipo de tours también hacen más difícil que uno se pierda en las calles, o encontrarse en sitios en obras dice Jami Strelsky Woodson, de 30 años, una directora de marketing en Dallas.

A ella le gusta la libertad de poder seguir a alguien sin preocuparse de adentrarse en lugares desconocidos o peligrosos.