Ankara.- El parlamento turco se reunió el miércoles para autorizar una incursión militar contra los rebeldes kurdos en el norte de Irak, mientras Bagdad pidió más tiempo y prometió deshacerse de los militantes en su territorio.
En un intento por disuadir a Ankara de una acción militar, el primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, aseguró que estaba determinado a actuar contra el separatista Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), que ataca a Turquía desde sus bases en el norte de Irak, indicó la agencia de prensa Anatolia.

En una conversación telefónica, Maliki dijo a su homólogo turco Recep Tayyip Erdogan que "está absolutamente determinado a poner fin a las actividades y a la presencia" del PKK en Irak, indicó la agencia semioficial, que citó fuentes anónimas.

Maliki aseguró que dio órdenes al gobierno autónomo kurdo en el norte de Irak de actuar contra el PKK, considerado como una organización terrorista por Ankara y gran parte de la comunidad internacional, incluido a la Unión Europea y Estados Unidos, dijo Anatolia.

Maliki pidió a Erdogan "una nueva oportunidad" para resolver la cuestión a través de la vía diplomática.

Erdogan respondió que daría la bienvenida a conversaciones con funcionarios iraquíes, pero advirtió que Ankara no tolerará "más pérdidas de tiempo" para resolver el caso, añadió Anatolia.

El parlamento turco se apresta a autorizar el miércoles al gobierno a efectuar una o varias incursiones militares en su frontera con el norte de Irak en un período de un año.

Erdogan precisó que la autorización del parlamento no significará una acción militar inmediata.

Turquía afirma que el PKK goza de libertad de movimientos en el norte de Irak, es tolerado por los líderes kurdos de la región y obtiene armas y explosivos allí para perpetrar ataques en Turquía, del otro lado de la frontera.

El vicepresidente iraquí, Tareq al Hashemi, que mantuvo reuniones de emergencia con funcionarios turcos el martes en Ankara, pidió que se otorgue más tiempo a Bagdad para doblegar al PKK, según un acuerdo firmado por los dos países el mes pasado.

"Otorguénnos tiempo para juntar fuerzas con Turquía a fin de enfrentar este problema", afirmó Hashemi antes de abandonar Ankara.

El presidente iraquí Jalal Talabani, un kurdo, urgió a Turquía a abandonar los planes de una acción militar y llamó al PKK a poner fin a la violencia.

El gobierno regional kurdo en el norte de Irak advirtió por su lado que una incursión militar turca sería "ilegal y una violación de la ley internacional".

El problema del PKK es un "problema interno turco", afirmó el portavoz Jamal Abdulá.

Inquieto por la perspectiva de nuevos disturbios en Irak, ya devastado por el conflicto, Estados Unidos también ha urgido una y otra vez a Turquía contra cualquier acción militar unilateral.

Pero Washington ha perdido influencia frente a Ankara a raíz de un voto pendiente en el Congreso sobre una resolución que califica las masacres turco-otomanas contra los armenios de 1915-1917 de genocidio.

Turquía, que rechaza categóricamente la etiqueta de "genocidio", ha amenazado con represalias no especificadascontra su aliado en la OTAN.

Frente a una creciente violencia del PKK, Ankara afirma que su única opción es la acción militar porque ni Washington ni Bagdad están ayudando a combatir a los rebeldes.

El PKK ha llevado a cabo una sangrienta campaña en pro del autogobierno kurdo en el sureste de Turquía desde 1984. El conflicto se ha cobrado más de 37.000 vidas.

Erdogan se encuentra bajo presión para endurecer su posición frente al PKK luego de que los rebeldes mataran a 15 soldados en dos días este mes, y fueran culpados de la emboscada de una camioneta días antes en la cual murieron 12 personas a balazos.

El presidente sirio, Bashar al Assad, de visita en Turquía, dijo el miércoles que Damasco apoyaría una eventual incursión turca en Irak para perseguir al PKK, una acción que describió como "un derecho legítimo turco".

La OTAN, entre tanto, llamó a la calma.

En una llamada telefónica al presidente Abdulá Gul, el secretario general de la OTAN, Jaap de Hoop de Scheffer, dijo que "todas las partes deben ejercer la mayor moderación posible precisamente en este momento de grandes tensiones", afirmó un portavoz en Bruselas.