Ankara.- Irak pidió el miércoles más tiempo para enfrentar a los militantes turcos kurdos en su territorio, mientras el parlamento turco se prepara para autorizar una incursión militar al otro lado de la frontera a fin de aplastar las bases rebeldes.
"Se debe otorgar una oportunidad al gobierno iraquí para impedir las actividades terroristas a través de la frontera", afirmó el vicepresidente iraquí Tareq al Hashemi tras reunirse con funcionarios turcos en Ankara.

"Otorguénnos tiempo para juntar fuerzas con Turquía a fin de enfrentar este problema", afirmó, según la agencia de prensa Anatolia.

Aunque Hashemi mencionó la existencia de "un nuevo clima" para resolver la crisis, aún se espera que el parlamento turco adopte más tarde este miércoles una moción gubernamental que autoriza una incursión militar contra las bases del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) en el norte de Irak. El parlamento debe reunirse a las 15H00 local (12H00 GMT).

Inquieto por la perspectiva de nuevos disturbios en Irak, ya devastado por el conflicto, Estados Unidos ha urgido una y otra vez a Turquía contra cualquier acción militar unilateral.

Pero Washington ha perdido influencia frente a Ankara a raíz de un voto pendiente en el Congreso sobre una resolución que califica las masacres turco-otomanas contra los armenios de 1915-1917 de genocidio.

Turquía, que rechaza categóricamente la etiqueta de "genocidio", ha amenazado con represalias no especificadas contra su aliado en la OTAN.

Frente a una creciente violencia del PKK, Ankara afirma que su única opción es la acción militar porque ni Washington ni Bagdad están ayudando a combatir a los rebeldes.

El PKK ha llevado a cabo una sangrienta campaña en pro del autogobierno kurdo en el sureste de Turquía desde 1984. El conflicto se ha cobrado más de 37.000 vidas.

Turquía afirma que el PKK --considerado un grupo terrorista por la comunidad internacional, incluyendo a Estados Unidos-- goza de libertad de movimientos en el norte de Irak, es tolerado por los líderes kurdos de la región y obtiene armas y explosivos allí para perpetrar ataques en Turquía, del otro lado de la frontera.

El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, se encuentra bajo presión para endurecer su posición frente al PKK luego de que los rebeldes mataran a 15 soldados en dos días este mes, y fueran culpados de una emboscada de una camioneta días antes en la cual murieron 12 personas a balazos.

Erdogan indicó el martes que a Ankara se le ha agotado la paciencia.

"El gobierno central en Irak y el gobierno regional (kurdo) en el norte de Irak deben poner una gruesa muralla entre ellos y la organización terrorista", dijo.

"Quienes no pueden distanciarse a sí mismos de los terroristas no pueden evitar ser afectados adversamente por la lucha contra el terrorismo", advirtió.

Erdogan dijo que la autorización del parlamento no significará una acción militar inmediata en Irak.

Una incursión tendría lugar "si existe la necesidad, en el momento adecuado, en el lugar adecuado y de manera de obtener el mejor resultado", afirmó.

El gabinete iraquí mantuvo una reunión de emergencia el martesy decidió enviar una delegación de alto nivel a Ankara para mantener negociaciones. El primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, advirtió que Irak "no aceptará soluciones militares (...) aunque nos damos cuenta y comprendemos las preocupaciones de nuestros amigos turcos".